Autor: Martín Descalzo, P.. 
   Hoy concluye la asamblea conjunta de obispos y sacerdotes y, con ella, una semana histórica en nuestro catolicismo contemporáneo     
 
 ABC.    18/09/1971.  Página: 37-38. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

ABC. SÁBADO 18 DE SEPTIEMBRE DE 1971.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

HOY CONCLUYE LA ASAMBLEA CONJUNTA DE OBISPOS Y SACERDOTES Y, CON ELLA, UNA

SEMANA HISTÓRICA EN NUESTRO CATOLICISMO CONTEMPORÁNEO

EN LA JORNADA DE AYER SE VOTARON 119 PROPOSICIONES, ACEPTÁNDOSE 113 DE ELLAS:

— Trabajo civil de los sacerdotes (196 sí, 41 no)

— Aprecio del carísma del celibato (221 frente a 15)

— Petición de ordenación de casados (161 ante 72)

— Valor eclesial de ¡as comunidades de base (203 frente a 30)

— Igualdad de derechos del varón y la mujer en la Iglesia (206 ante 33)

— Preparación dé una Asamblea Con/unía de/ Pueblo de Dios, con seglares y

religiosos (180 ante 45)

Las sesiones de la Asamblea Conjunta resultaron ayer tan unánimes y serenas que

habrían terminado por resultar aburridas si no hubiera sido tan intenso el

trabajo y tan importante su contenido. Si el miércoles había expectación ante

las votaciones y júbilo tras los resultados, y si el jueves los debates

resultaban dramáticos, ayer los asambleístas oían los resultados de las

votaciones con la seguridad de Que la palabra «aceptada» sonaría tras cada

proposición y asistían a los diálogos esperando que no juera demasiado largo el

número de "oradores" inscritos. La Asamblea conjunta está hecha: lo sabían los

asambleístas y sólo parecían ignorarlo, desde fuera, los profesionales de las

cortinas de humo. Dentro, la calma había llegado abundante de frutos.

Abundantes, desde luego. Ayer se realizaron 102 votaciones y se conocieron

(sumadas las pendientes del día anterior) los resultados de 119. De ellas eran

aprobatorias 113. Cuatro alcanzaban votaciones positivas superiores al 50 por

100, pero tenían que ser revisadas para volver a segunda votación (pues en esta

Asamblea se pide—y con buen criterio—que sólo se dé por aprobado lo que alcanza

al menos dos tercios de votos positivos). Sólo dos de las propuestas no eran

aceptadas.

Como es lógico, el cronista no tiene hoy la menor posibilidad de recoger aquí

todas las votaciones y las fórmulas sometidas a escrutinio. Tendrá que limitarse

a resumir aquellas que son más significativas para conocer la, mentalidad, de la

Asamblea y tas llamadas a ejercer más influjo en el futuro de nuestra vida

religiosa. Hablaremos, primero, de las proposiciones aprobadas.

Pasaban el rubicón definitivo tres de las cuatro proposiciones pendientes de la

primera ponencia. Volvía a ponerse claro que obispos y sacerdotes españoles en

la tarea ae revisar el Concordato son partidarios no de un nuevo acuerdo

concordatario, sino la búsqueda de un nuevo estilo dé acuerdos Iglesia-Estado

más fluido, más fácilmente revisable, menos solemne y global. Eran 185 frente a

54 los votantes que se inclinaban al sistema de acuerdos parciales, confirmando

así, curas y obispos juntos, la línea mayoritaria adoptada por los obispos solos

en su última Asamblea de la Conferencia Episcopal.

También era aprobada la fórmula que pedia que se revisaran en profundidad las

capellanías castrenses, de tal manera que los sacerdotes que ejercen su

apostolado en los cuarteles no tengan que formar parte de la jerarquía militar.

Los votos positivos eran en este tema 173 frente a 69.

TRABAJO CIVIL DEL CLERO

Se conocían también los resultados sobre las 42 proposiciones sobre la ponencia

segunda referente a la misión del sacerdote y las formas de vivirla. Cuarenta

eran aprobadas. Citemos como ejemplo la que señala que el sacerdote podrá en

ciertos casos realizar un trabajo civil, bien intelectual, bien manual—que fue

aprobada por 196 votos frente a 41—; la que afirma que el sacerdote en el

ejercicio de su ministerio "ha de enjuiciar evangélicamente las situaciones

concretas en que se encuentra su comunidad" y que "es propio del ministerio

sacerdotal y no de cualquier institución política o estatal determinar el

sentido eclesial y los limites intrínsecos del enjuiciamiento evangélico sobre

situaciones concreías" (que fue aprobada por 188 frente a 41); y la que insiste

en que recuerda que cualquier forma de acción politica, de grupo es

"dificilmente compatible con el ejercicio de la acción pastoral del ministerio»

(votada por 181 contra 50).

VOTACIONES SOBRE EL CELIBATO

Una mayor expectación había en torno a las votaciones sobre el celibato, debido,

sin duda, al debate de la tarde anterior. Pero los resultados fueron

ejemplarmente equilibrados y serenantes.

Como era fácil de prever hubo una práctica unanimidad en el reconocimiento del

valor del celibato como carisma del espíritu. Esta vez la mayoría fue una de las

más altas de toda la Ponencia: 221 votos positivos contra 15.

Gemelo resultado obtenía la proposición que afirmaba que, aunque «el celibato no

es exigido por la naturaleza del ministerio hay una profunda conveniencia entre

ministerio sacerdotal y celibato». Era aceptado por 218 contra 19.

Las cifras descendían en las dos siguientes y más polémicas votaciones: la que

pedía que los obispos españoles que acudan al Sínodo lleven los resultados de

las votaciones de todas las Asambleas diocesanas respecto a todas las propuestas

sobre e1 celibato, era aceptada por 147 votos positivos, frente a 68 negativos,

23 con propuestas de modificaciones y 12 abstenciones (por lo que tendrá que

pasar a segunda votación al no haber obtenido los dos tercios de votos

positivos); y la que pedia a la Santa Sede se considerase la conveniencia de

ordenar hombres casados en aquellos países en los que fuera necesario por la

escasez de clero, recibía 162 votos favorables, frente a 72 negativos y 15

abstenciones (debiendo igualmente ser votada de nuevo).

¿Es necesario decir que la sala recibió estas votaciones con serenidad, sin

desgarramientos de vestiduras, sin decepción también de quienes esperaban cifras

más abultadas? ¿Hay que explicar otra vez más que un cristiano puede encontrar

siempre caminos para ser fiel al mismo tiempo a su conciencia y a las de sus

hermanos y fiel también a la obediencia debida a Roma? ¿Hay que repetir también

que ciertos dilemas pueden ser superados por un simple deseo de diálogo y

concordia? Hoy las dos proposiciones que no alcanzaron los dos tercios volverán

a votarse. Quien esto escribe puede asegurar después de hablar con docenas de

asambleístas—que la mayoría esperan ese resultado sin el menor apasionamiento y

que, sea el que sea el resultado, se sentirán felices.

LAS ESTRUCTURAS DE LA IGLESIA

También fue ayer votada la ponencia referente a los «criterios y cauces de la

acción pastoral en la Iglesia». Entre sus conclusiones me parece importante

subrayar aquella que reconoce que una auténtica acción pastoral no podrá

realizarse si no se incorporan a ella obispos, sacerdotes, religiosos,

religiosas y seglares, miembros todos de la misma Iglesia, cuya responsabilidad

comparten (230 votos contra 8); la que reconoce la valide? eclegial de las

comunidades de base, equipos de revisión y otras formas de comunidades

intermedias (203 votos contra 30); la que señala que el Consejo Pastoral —con

seglares—está llamado a ser el órgano más calificado de la organización pastoral

de la Iglesia (202 frente a 23): la que pide que la Conferencia episcopal dé

participación y consulte al pueblo de Dios en sus trabajos (180 ante 31); la que

pide que, en los pequeños pueblos que no puedan contar con un sacerdote

residente, pueda un seglar cualificado presidir la liturgia, tener la homilía y

distribuir la eucaristía (180 votos frente a 50).

RELACIONES EN LA IGLESIA

También se votó ayer la ponencia número cuatro sobre las «relaciones en la

Iglesia».

Entre sus conclusiones más destacables están las que señalan que «hemos de

aceptar que las divergencias que provocan tensiones como un hecho normal en la

vida de la Iglesia», tensiones que habría que transformar en «elemento dinámico

y purificador que haga crecer la caridad y vida de la Iglesia» (204 votos ante

27). Alas junto a ello la afirmación de que «los enfrentamientos agresivos

atentas gravemente contra la vida misma de la Iglesia» (224 positivos por 9

negativos).

Importante la que afirma que «los sacerdotes que dejan el ministerio sacerdotal

siguen mereciendo, como hermanos nuestros, amor, comprensión y ayuda, incluso

económica, si la necesitan» (211 contra 20), y que estos sacerdotes «deben ser

aceptados en sus derechos como personas, sin ser objeto de discriminación.

religiosa, social o laboral» (195 por 32).

Ultima en la serie, pero no en la importancia es la proposición que pide que se

prepare una «Asamblea conjunta del Pueblo de Dios». Dice así: «Contemplando la

realidad de esta Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes pensamos que es sólo

un primer paso hacia una Asamblea de todo el Pueblo de Dios, sin lo cual nuestra

reunión podría aparecer como un signo de clericalismo. Pedimos en conclusión que

se intensifique el desarrollo de los Consejos de pastoral, parroquiales y

diocesanos, hasta poder llegar a celebrarla en linea de total corresponsabilidad

dentro de las respectivas funciones, para proseguir el estudio y búsqueda de

cuanto Dios pide en esta hora a la Iglesia de España.»

Esta proposición—que fue aprobada por 180 votos frente a 45—es especialmente

importante, porque no pocos seglares señalaban ese aspecto de clericalismo en la

asamblea. Y es necesario subrayar que los miembros de esta conjunta no olvidan a

ese otro mundo de religiosos, religiosas y seglares que habrían de constituir el

paso definitivo de renovación que esta Asamblea busca. Dato importante que hay

que señalar es que, al haber sido sólo 45 los votos negativos, se puede

lógicamente pensar que la mayor parte del episcopado ha votado favorablemente a

esta propuesta.

DOS PROPOSICIONES NO ACEPTADAS

Junto a estas 113 proposiciones aceptadas, seis no alcanzaron la mayoría

suficiente. Cuatro de ellas volverán a ser discutidas y votadas mañana. Otras

dos quedaban ya no aceptadas por no haber conseguido superar el 50 por 100 de

los votos en primera votación o los dos tercios en segunda.

Una fuerte polémica había surgido en torno a una de las proposiciones de la

ponencia, votada ayer por segunda vez. Era aquella en que los reunidos

afirmaban: «Reconocemos humildemente y pedimos perdón, porque no siempre supimos

ser verdaderos «ministros de reconciliación» en el seno dé nuestro pueblo,

dividido por una guerra. entre hermanos». La Asamblea se dividía ante ella y

eran 123 los votos favorables, frente a 113 negativos. La mayoría era

insuficiente para la aprobación.

Tampoco prosperaba una proposición en la que se pedía que se prosiguiera el

estudio teológico del problema del acceso de la mujer a los ministerios, tema

que hoy divide a los teólogos aun cuando claramente la mayoría se inclina a

negar la posibilidad del acceso de la mujer al sacerdocio. Esta vez la votación

era de 107 votos positivos frente a 109 negativos.

Cerremos aquí por hoy esta larga lista de temas y votaciones que podría ser

inacabable si tratásemos de recogerlas todas. Hoy esa serie se prolongará y

crecerá. A la Asamblea le faltan sus últimas horas, que se pueden pronosticar

intensas de trabajo y serenas de espíritu. Después vendrá la hora de repensar

todo cuanto en esta semana ha ocurrido. Ayer oí de boca de dos cardenales,

separadamente, que esta semana que se cierra hay que considerarla «histórica en

la vida de nuestro catolicismo. Quien firma esta crónica no lo duda. Lo malo es

que las horas de construir son tan importantes como las de proyectar. Pero no es

poco que se haya proyectado bien, con valor y evangélicamente.

P. MARTIN DESCALZO.

EL TEMA DEL CELIBATO Y EL SÍNODO DE OBISPOS

Ciudad del Vaticano 17.

«L´Osservatore Romano» publica hoy una glosa aclaratoria, muy medida, a la

conferencia de Prensa mantenida ayer, en la sala de Prensa del Vaticano por

monseñor Rubín sobre el próximo Sínodo Episcopal. Alguna de las respuestas de

monseñor Rubín en relación con la cuestión del celibato sacerdotal fueron

interpretadas torcidamente por algunos sectores informativos, en el sentido de

que dicho tema será tratado en el Sínodo «sin limitación».

«La Asamblea—recuerda el órgano vaticano, que dijo monseñor Rubín—podrá tratar

libremente unos u otros temas. Los documentos propuestos a los obispos son

amplios en su exposición y dejan espacio suficiente y necesario para poder

afrontar cualquier problemática con ellos conexa.» Monseñor Rubín, en la versión

aclaratoria del órgano vaticano, remite a los padres sinodales «si ciertos

aspectos serán tratados más o menos ampliamente». Pero prevé que gran parte del

trabajo «será tratado y debatido en los círculos menores».

 

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