La inteligencia de los republicanos     
 
 Hoja del Lunes.    17/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA INTELIGENCIA DE LOS REPUBLICANOS

Me ha asombrado, señor Prada, su escrito en la HOJA DEL LUNES del 10 de octubre.

Sus listas de "inteligentes republicanos" están tan escogidas a lupa que a cualquiera que tenga un poco de

memoria lo dejan estupefacto.

Incluye usted en la lista de los hombres "que mas se apartaron al cultivo de la inteligencia" a unos cuantos

que, más que republicanos, fueron desechos del campo monárquico; gentes que, por pequeñas ofensas

personales a su amor propio, se pasaron al campo republicano. No voy a enjuiciar uno por uno; me

contento con Alcalá Zamora como el más típico de esto que afirmo.

Veo, en cambio, que rehuye usted mencionar a don Melquíades Alvarez, ilustre tribuno, de carrera

política paralela a la de don Niceto, pero que, menos hábil (¿más sincero o mas patriota?), le mataron por

orden del gobierno de la República, que él ayudó a traer con tantísimo entusiasmo.

Esos grandes inteligentes, todos, y sólo puedo exceptuar a don Julián Besteiro, digno de todos los respetos

en todos los campos de ideas, se contentaron con decir "no es esto, no es esto" a todos los desmanes y

horrores que se fueron, sucediendo, y, apoyados en la fama de sus inteligencias, salieron huyendo a otros

países y nos dejaron aquí los demás, para que cargásemos con el peso de sus garrafales errores.

No hace usted mención, cuidadosamente, de otros premios Nobel españoles que han renegado de sus

ideas republicanas como errorea juveniles, y ahora, con sus inteligencias en pieria madurez, apoyan a la

Monarquía, que es el único sistema de gobierno viable en España.

Yo me atrevería a pedirle á usted, señor Prada Manso, reflexión y patriotismo. Me temo que es inútil,

porque he conocido alguna vez republicanos a lo largo de mis muchos años. Ustedes, como siempre, a

"prestigiar ese ideal puro y noble" que siempre es el portillo a, las subvenciones peores.

Pero, repito, luego, al extranjero, a gemir "no es esto, no es esto", y nosotros a aguantar los vientos de las

tempestades que ustedes sembraron. Usted también, por lo que cuenta de las persecuciones sufridas, se

quedó aquí; pero ¿no cree usted que es bien disculpable, en quienes perdimos a nuestros familiares, en

Paracuellos de Jarama, pongamos por ejemplo, que no sintiésemos la menor confianza ni aprecio por los

mandos republicanos de aquel ejército que permitió semejantes desmanes en su retaguardia?

Los monárquicos fuimos muy perseguidos en los primeros treinta y cinco años del régimen. No por ello

podemos ofrecer nuestro apoyo a los internacionales enemigos de España.

 

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