El obispo de Bilbao llama la atención sobre las nuevas doctrinas o actitudes inmovilistas que quiebran la unidad del pueblo de dios     
 
   18/04/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL OBISPO DE BILBAO LLAMA LA ATENCIÓN SOBRE LAS NUEVAS DOCTRINAS O ACTITUDES

INMOVILISTAS QUE QUIEBRAN LA UNIDAD DEL PUEBLO DE DIOS

Bilbao 17.

«Tremenda responsabilidad la que contraen quienes con pretexto de nuevas

doctrinas o actitudes Inmovilistas quiebran la unidad del pueblo de Dios»,

señala el obispo de Bilbao, monseñor Añoveros, en el documento leído en tudas

las misas celebradas en la diócesis bilbaína ayer, domingo.

Comienza su pastoral aclarando y saliendo al paso de determinadas desviaciones

que se airean en ciertas revistas y escritos, en algunas conversaciones y

lecciones y que pueden afectar a la fe y a la moral. Habló el obispo de la

«semilla de atrevidas opiniones» sembradas por 1» ligereza de algunos y que

«constituyen verdadero escándalo». Más adelante analizó monseñor Añoveros el

papel del investigador que pesa con ponderación la proclividad del pueblo a

admitir lo novedoso, te que abre fisuras en cuanto se relaciónes con lo

normativo. Sabe muy bien que la norma recta dictada por la competente autoridad

es la salvaguardia del bien común, del respeto mutuo, de la convivencia

pacífica, de la unidad necesaria de la Iglesia.

En torno a esto, el obispo abunda aún más al referirse al atentado que se comete

contra el evangelio al socavar «los fundamentos de la unidad o del amor,

despertando, animando o anclando las conciencias».

Monseñor Añoveros pasa revista también a los aspectos relativos a los

sacramentos de la penitencia y eucaristía, diciendo del primero de ellos que «se

deteriora cuando se presentan como ensayos admitidos o aprobados las

absoluciones generales, Ias manifestaciones de los pecados en grupo o en

colectividad».

Sobre la eucaristía, el obispo de Bilbao señaló el error de determinadas teorías

que ponen en duda la permanencia de Cristo en las especies de pan y vino después

del sacrificio de la misa.

También se refiere a la Iglesia y a la jerarquía: «Iglesia que—dijo—al ser

fundada sobre los Apóstoles y transmitida de generación en generación su palabra

no puede ser juzgada por el pueblo, ya que a éste no se la ha dado el poder de

determinar cómo debe ser la Iglesia.»

Más adelante tiene palabras de elogio para la nueva liturgia que hace posible la

comprensión, por parte del pueblo, de los escritos y textos, participando así de

una manera más activa en las cosas santas.

«Pero—señaló—no faltan innovadores que con el pretexto de experiencias, de

ensayos, alteran la reglamentación de la. sagrada liturgia produciendo

desorientación y confusión.»

También acusa—al referirse a la sexualidad—a «quienes pretenden justificar las

relaciones sexuales prematrimoniales o extramatrimoniales con una exigencia del

amor, como si el amor fuese la razón suprema de la moralidad».

Pyresa.

 

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