Autor: PA. . 
 Información religiosa; Pastoral del cardenal Enriqeu y Tarancón sobre la "opinión pública". 
 El "calumnia que algo queda" se puede aplicar a cualquier información del orden que sea     
 
 Informaciones.    27/04/1972.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA

PASTORAL DEL CARDENAL ENRIQUE Y TARANCON SOBRE «LA OPINIÓN PUBLICA»

"EI "calumnia que algo queda" se puede aplicar a cualquier información del orden

que sea»

MADRID, 27.

(Resumen de P.A.)

"La Iglesia .tiene el derecho y el deber de informar adecuadamente sobre su vida

y actuación, sin mediatizaciones de intereses humanos, por legítimos que sean»,

afirma el cardenal Enrique y Tarancón, arzobispo de Madrid y presidente de la

Conferencia Episcopal Española, en una carta pastoral titulada «La opinión

pública», con motivo de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones

Sociales, en la que analiza las causas de la falta de información y el actual

confusionismo sobre la Iglesia y destaca el lugar de Ja opinión pública con

aplicaciones prácticas a la situación actual, diocesana y nacional.

«Lo que se entiende ordinariamente por opinión pública —afirma— no suele ser el

resultado de las opiniones de los hombres que constituyen una sociedad; de las

opiniones que cada uno de ellos ha formado por su cuenta. Si existen en todas

partes hombres de formación y personalidad suficientes para formar su propia y

personal opinión sobre los acontecimientos de la vida y sobre los mismos

problemas que se plantean en los distintos momentos históricos, existirá siempre

una inmensa mayoría que se dejará influir decisivamente por factores y

orientaciones externas, y todos, aun Jas personas mejor formadas, han de rendir

su tributo —están también condicionadas por ellos— a esos factores u

orientaciones que les llegan de fuera.

El trato con otras personas de mayor personalidad, los hechos provocados por

grupos ideológicos o de presión, las «campañas Informativas» que realizan los

distintos medios de comunicación socía, hóy tan poderosos, influyen en todos,

aun en los que quieren mantener una actitud critica ante ellos. El «calumnia,

que algo quedas de nuestro refranero se puede aplicar a cualquier Información

del orden que sea. Lo que se ha leído en el periódico o se ha visto en

la,televisión, o se ha escuchado en una tertulia, deja siempre uña huella" en

nosotros. Todas estes cosas van formando poco a poco la opinión común o la

opinión publica, que tiene una fuerza Incontrastable.

Es necesario que la Iglesia, sirviendo a la verdad, pueda informar y orientar a

los hombres sobre sus problemas y actuaciones: es esta la primera finalidad que

se propon, la Jornada. Y es indispensable, ademas que cuantos ejercen alguna

influencia en la opinión pública, sientan la responsabilidad de su gestión y

presten a los hombres las informaciones verdaderas y completas, para que éstos

puedan formar uña opinión recta sobre los acontecimientos y sobre la vida de las

distintas sociedades.

Yo diría, pues, que en esta Jornada nos hemos de proponer un doble objetivo:

darle a la Iglesia los medios necesarios para que su imagen aparezca nítida,

como signo Inteligible de salvación, ante todos los hombres: la Iglesia tiene el

derecho y el deber de informar adecuadamente a todos sobre su vida y su

actuación, sin mediatizaciones de Intereses, humanos, por legítimos que sean, y

formar la conciencia de todos los que de alguna manera influyen en la

orientación de la opinión pública para que sientan sU gran responsabilidad

moral: la importancia que tiene su labor para el desarrollo y perfeccionamiento

de los hombres y de los pueblos.

La Iglesia necesita tener medios propios de comunicacion social. Porque es ella

la que puede interpretar auténticamente muchas de sus actividades que pueden ser

mal entendidas y la que debe procurar que todos entiendan perfectamente cómo se

realiza su misión.

Hasta ahora apenas si hemos dado importancia a esos medios. Los hemos cultivado

poco, al menos con criterios técnicos. Nos hemos guiado no pocas veces por la

buena voluntad, sin darnos cuenta de que la información es un arte que exige

técnica.

¿Podría conseguirse que la Iglesia tuviese en España un medió eficaz para que,

al menos en circunstancias determinadas, se pudiese hacer la luz ante la opinión

pública sobre problemas o hechos que aparecen oscuros, cuando no

contradictorios, ante esa opinión?

Se dice, y en parte es verdad, que los medios de comunicación social son en

España afectos al catolicismo. Que se puede contar con ellos para esos casos en

los que la Iglesia creyese que debería hablar. Pero todos sabemos que a pesar de

la buena intención de todos —de la cual yo no debo dudar—, tanto las noticias

sobre la Iglesia española como las noticias que se publican sobre la vida dé la

Iglesia en otros países no tienen siempre aquella serenidad e independencia que

debe tener Ja información de la misma Iglesia. Al menos sería conveniente que se

formase la conciencia de los fieles en esta Jornada, para que los pocos medios

de que disponemos actualmente pudiesen estar económicamente bien atendidos para

potenciar su influencia social.

Muchas veces nos quejamos de la información —fragmentarla unas veces,

tendenciosa otras—-que se da sobré hechos religiosos o sobre actividades

eclesiales, y no siempre tenemos razón. Hay que confesarlo y también con toda

humildad. Por un pudor mal entendido o por un miedo irracional queremos rodear

de un clima de excesivo secreto algunas actividades o determinaciones

eclesiales. Entonces se produce un vacío informativo, que cada cual trata de

llenar a su manera. La falta de información —en casi todos los órdenes— se

traduce prácticamente en una falsa o, al menos, parcial información, con lo cual

se produce no pocas veces un mal mayor.

Es necesario, ciertamente, que los informadores sientan su propia

responsabilidad. Y que no se dejen guiar —a veces sin darse cuenta— por

apriorisnlos o tendencias que condicionan sus informaciones. Y quizá a todos nos

convenga reflexionar en esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

sobre este problema, que en el aspecto religioso y eclesial tiene una gran

importancia.

¿Qué duda cabe, por ejemplo, que una de Jas causas —quizá de las principales—

del confusionismo que se ha producido en el mundo en esta época de la renovación

posconciliar con respecto a la Iglesia es la falta de información auténtica, por

una parte, y la información tendenciosa, por otra, que desconcierta fácilmente a

las grandes masas?

Todos nos damos cuenta de que en el mundo moderno es indispensable la

utilización de esos medios de comunicación social para orientar a ?os hombres:

La Iglesia también los necesita para realizar eficazmente su misión.»

27 de abril de 1972

 

< Volver