Primera carta conjunta de los seis obispos de Madrid. 
 "No nos corresponde un liderazgo humano y social"     
 
 Informaciones.    28/12/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PRIMERA CARTA CONJUNTA DE LOS SEIS OBISPOS DE MADRID

No nos corresponde un liderazgo humano y social

MADRID 28.

(INFORMACIONES.)

"No nos corresponde un liderazgo humano y social, ni el mundo lo aceptaría,

porque es consciente de su autonomía. Nosotros no tenemos oro ni plata. No

tenemos ninguna autoridad humana." Ésto dice la primera carta conjunta del

cardenal arzobispo de Madrid, dan Vicente Enrique y Tarancón, y de sus cinco

obispos auxiliares, enviada personalmente a los sacerdotes y organismos de la

diócesis. Y en la que se destaca la responsabilidad común de todos los

cristianos en el planteamiento de la acción pastoral. Se trata de una especie de

documentó programático de acción muy conciliatoria.

«Los cinco obispos auxiliares-- dicé entre otras cosas. la declaración con el

cardenal-arzobispo queremos ser una tola cabeza, un solo corazón, una sola alma.

COn las diversidades propias de cada persona estamos empeñados en cónseguir una

unidad de criterio y de actuación que revelen prácticamente la existencia de un

solo pastor y os ofrecan, en nuestro pobreza, un signo de comunion, de unidad y

de paz.

Nuestra actuación no obedecerá a esquemas preconcebídos. Para empezar esta nueva

etapa parecia indispensable que el arzobispo presentara las lineas básicas de la

reestructuración diocesana como lo hizo en su carta pastoral dé 8 de septiembre

Todos nosotros, posteriormente, tuvimos que ponernos de acuerdo en lo

fundamental para iniciar nuestro trabajo.

Ahora queremos con vosotros —con todos vosotros y no exclusivamente con los

presbíteros— el plan definitivo de actuación pastoral.»

NO TENEMOS NINGUNA AUTORIDAD HUMANA

Et mundo necesua y quiere —Quizá más que nunca, aunque no acabe de darse cuenta—

nuestra palabra evangélica, nuestro optimismo cristiano, la gracia del Señor que

recibe por medio del sacrificio y de los sacramentos, la comprensión do sus

angustias y, sobre todo, la «buena nueva» de la redención que puede llenar el

alma de alegría y de verdadera paz.

Nosotros no tenemos «oro ni plata». NO tenemos ninguna autoridad humana. No

hemos sido constituidos pastores para ofreceros o procuraros ventajas

materiales. Buscad nuestra intercesión delante de Dios, pero no delante de los

hombres. Pedidnos la verdad del Evangelio, la comprensión y el perdón de

vuestras debilidades, la gracia del Señor, que os llegará por los sacramentos q

u e nosotros administramos, el consejo y el consuelo que os podamos dar en

nuestra indigencia. No nos pidáis influencias humanas ni ventajas de orden

humano que no son propias de nuestro ministerio sacerdotal.

Termina el documento hablando de la familia, que como institución está pasando

una crisis. Es necesario que todos defendamos el carácter de esta sociedad

fundamental por la que los hombres entran a formar parte de la sociedad civil y

de la misma Iglesia y en la que deben educarse las generaciones del futuro. De

cara a la nueva civilización que se vislumbra, la integridad de la familia va a

tener una máxima importancia.

«Al celebrar —concluye la pastoral— el nacimiento de Cristo en el seno de la

familia de Názaret y al revivir en nosotros el sentimiento hogareño en estas

festividades, pensemos todos seriamente en el deber que a todos ha de

impulsarnos a defender, esa institución, adaptándola, claro está, a las

circunstancias y necesidades de nuestro tiempo.»

 

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