Autor: Fonseca, Joao Corregedor da. 
 Información religiosa; Declaración de los obispos portugueses. 
 "Hay en Portugal derechos humanos que no son plenamente reconocidos o respetados"     
 
 Informaciones.     Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Información religiosa

DECLARACIÓN DE LOS OBISPOS PORTUGUESES «HAY EN PORTUGAL DERECHOS

HUMANOS QUE NO SON PLENAMENTE RECONOCIDOS O RESPETADOS»

Por Corregidor DA FONSECA

LISBOA, 6

Está teniendo gran repercusión en la opinión pública portuguesa la carta

pastoral de la Conferencia Episcopal de Portugal hecha pública con motivo del

décimo aniversario, de la «Pacem in Tenis». Se comenta sobre todo el significado

de la afirmación de los obispos: «Como las discriminaciones renacen

continuamente, hay en Portugal derechos humanos que no han sido plenamente

reconocidos o respetados y, en algunos casos, aspectos legislativos que es

necesario perfeccionar.»

El documento de los obispos, considerado como muy importante, llama la atención

sobre muchos de los aspectos característicos de la situación política, económica

y social que actualmente vive el país.

Por ejemplo, los obispos hacen esta advertencia a los gobernantes: «Compete a

los poderes públicos velar por la observancia integral de los derechos humanos,

armonizar y regular debidamente su ejercicio, garantizar la reparación a los que

hubieran sido lesionados por trabajar en defensa de la instauración de un orden

social que facilite el cumplimiento de sus deberes, No desfallezcan los

gobernantes en esta ardua tarea, ni se dejen vencer por la tentación, siempre

posible, de organizar un orden social más sobre razones de poder que sobre

motivos de derecho.

En el aspecto económico, los obispos afirman que «subsiste la falta de

viviendas, alimentos, servicios sanitarios, educación y empleo», y que «no

podemos descansar mientras la expansión económica favorezca desmedidamente a

algunos sin proporcionar a todos los ciudadanos la parte equitativa que les

corresponde en la distribución de los bienes».

Otro punto destacado de esta declaración episcopal es el que se refiere a la

participación política. «Nadie —dicen— puede mantenerse ajeno en este aspecto

tan decisivo de la vida ni quedarse en un conformismo superficial e ineficaz. Es

preciso conocer loa centros de decisión y participar en ellos. Si esto es un

deber de todos los hombres, tan bien es de los cristianos, modo especial,

pues de es manera podrán responder a fuerza movilizadora del Eva gelio que nos

obliga a estar atentos ya aceptar las interpelaciones de la Historia.» Terminan

los obispos su carta pastoral declarando que se sienten preocupados con los

síntomas de violencia que aparecen en la sociedad portuguesa: condenan la

violencia subrayan que la violencia engendra el odio, y a este propósito, hacen

un nuevo llamamiento a los gobernantes, con estas palabras: «Cuiden los

poderes públicos de que los procesos para mantener la seguridad sean no sólo

éticamente irreprochables, sino también jurídicamente correctos.»

 

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