Monseñor Argaya (San Sebastián):. 
 "Resulta particularmente difícil el oficio de obispo en estos tiempos"     
 
 Informaciones.    17/08/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

MONSEÑOR ARGAYA

(SAN SEBASTIAN):

«RESULTA PARTICULARMENTE DIFÍCIL EL OFICIO DE OBISPO EN ESTOS TIEMPOS»

SAN SEBASTIAN, 17.

(Resumen de EUROPA PRESS.)

«Nunca fue fácil ni cómodo ser obispo. Os lo dice quien lo es desdé hace

veintiún años. Pero resulta particularmente difícil nuestro oficio en estos

tiempos.» Esto dijo monseñor Argaya, obispo de San Sebastián, en la homilía de

la fiesta de la Asunción.

«La cruz del obispó —añadió-- es la de no ver muchas veces con claridad, es la

búsqueda de nuevas formas pastorales, es la de no "ser comprendido en nuestras

exigencias ni aceptado en nuestras naturales limitaciones, es la de no saber

comprender plenamente a lós demás, es el no entender del todo el lenguaje de las

generaciones nuevas, es nuestra impotencia y debilidad:»

En torno a la diversidad de opiniones que existen sobre lo que debe hacer el

obispo señaló que unos desean que dé un mensaje puramente espiritual; otros

piden un evangelio profetice y encarnado en lo temporal. Pero «el obispo—afirmó—

recibió de Dios una potestad sagrada. Esta potestad exige, a veces, el ejercicio

firme de la autoridad, firmeza y pobreza avangélica». La figura del obispo es

fuertemente cuestionada. Su magisterio, discutido; su autoridad, disminuida y a

veces rechazada. Se le interpela, se le discute. Esto sin comprender le pobreza

de sus límites humanos».

Subrayó dos actitudes necesarias para el obispo: pobreza y confianza. Un obispo

no lo sabe todo, ni lo puede todo. Necesita escuchar y consultar, y sobre todo

rezar, entregarse a Aquél, para quien nada es imposible. Se apoya en el

magisterio firme del Papa y confía en la Virgen María, que ayudó á los

apóstoles, los primeros obispos.»

Por último dijo que debe «manifestar en todo momento seguridad y esperanza. Fe

profundamente optimista. Espera y cree en la Providencia. Debe descartar la

angustia y el miedo. Debe, confiar en el Señor y en María Madre».

 

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