Información religiosa; Fecha: 1 de diciembre de 1974. 
 El padre Arrupe convoca a congregación general de los jesuitas     
 
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INFORMACION RELIGIOSA

FECHA: 1 DE DICIEMBRE DE 1974

EL PADRE ARRUPE CONVOCA LA CONGREGACIÓN GENERAL DE LOS JESUÍTAS

ROMA, 8. (EFE.)

«La razón principal de esta convocatoria es la necesidad, de buscar, precisar y

concretar más eficazmente el tipo de servício que la Compartía debe rendir a la

Iglesia en este periodo de cambio rápido en el mundo y responder así al desafio

que el mundo nos lanza.»

Con estas palabras, anuncia el padre Pedro Arrupe, prepósito general de la

Compañía de Jesús, la convocatoria de la XXXII Congregación General de la

Compañía de Jesús, para el 1 de diciembre de 1974, en Roma.

La Congregación general dé los Jesuítas —cuyo orden del día exacto no ha sido

determinado aún, pero plantea» según el padre Arrupe, dos cuestiones como

importantes y vitales: la pobreza de la Compañía y su unidad— habla sido

proyectada en la última Congregación de Procuradores, en 1970, con el fin de

«precisar lo antes posible nuestra situación actual, y determinar cuáles deben

ser las misiones de la Compañía en el mundo contemporáneo».

Como la más alta autoridad, y único órgano legislativo de la Compañía, la

Congregación general reunirá a unos doscientos cuarenta delegados de ochenta

naciones —la mayoría de los cuales serán designados por elección en las diversas

provincias—, en representación de los treinta mil miembros con que cuenta la

orden.

Según las normas establecidas por San Ignacio de Loyola, sólo dos razones

justifican la convocatoria de una Congregación: la elección de un nuevo

prepósito general a la muerte de su predecesor, y lo que el santo español

llamaba «cosas perpetuas y de importancia..., cosas muy difíciles tocantes a

todo el cuerpo de la Compañía».

El padre Pedro Arrupe, en la carta dirigida a todos los superiores de la

Compañía, destaca que es este segundo y último motivo el que justifica la

convocatoria, porque últimamente «el mundo y la Iglesia, y por tanto también la

Compañía, han conocido tan profundas y rápidas mutaciones, que estimo necesario

el someter la situación actual a una consideración profunda, objetiva y

ampliamente abierta», y agrega que «será necesario tomar para el futuro

decisiones que sobrepasan los poderes del superior general».

Todas las naciones, así como el de la actitud que los nuncios deben tomar para

con las conferencias episcopales nacionales y los grupos contestatarios locales.

Por último, parece que han sido analizadas aquellas situaciones que tienen un

denominador político común: la postura ante el comunismo, ante los países del

«tercer mundo» y en Occidente, así como las repercusiones a nivel de opinión

pública internacional que tienen algunas posturas vaticanas como la de la

encíclica «Humanae Vitae» o el reciente documento de la Congregación para la

doctrina de la fe, sobre la infalibilidad.

 

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