Información religiosa; Cardenal Tarancón:. 
 "La iglesia debe comprometerse para que se implante la justicia"     
 
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INFORMACIÓN RELIGIOSA CARDENAL TARANCON:

La Iglesia debe comprometerse para que se implante la justicia

MADRID,- 25.

(INPORMACIONES.)

«La Iglesia tiene el derecho y el deber de comprometerse para que se implante la

justicia en el mundo, se reconozcan los derechos de las personas,

particularmente de las más débiles, y se busque el bien de la comunidad,

sacrificando los intereses individuales», dice el cardenal Enrique y Tarancón en

una carta pastoral sobre el compromiso temporal, que aparece en él semanario

«Iglesia en Madrid».

El cristianismo —indica el cardenal de Madrid— está comprometido con Cristo.

Este es su compromiso fundamental. Pero el cristiano está comprometido también

con el mundo en el que habita y con los hombres con quienes convive. La

esperanza de la patria futura no le exime de trabajar por la patria presente,

como ha dicho el Concilio. El cielo hay que conquistarlo trabajando en la tierra

y sirviendo a los hombres.

Si faltar al compromiso con Cristo —añade— es una deserción, también lo es para

el cristiano inhibirse ante las realidades temporales que el hombre tiene el

deber de transformar según el plan de Dios. Y a esto es a lo que se llama

comúnmente el compromiso temporal del cristiano, que el Concilio ha teniinterés

en subrayar. El oro temporal tiene sus propias yes y sus peculiares exige ciás.

Es autónomo, aunque; i independiente, del orden religioso y sobrenatural. Y

compromiso del cristiano ¡ ha de realizar ajustándos exactamente a las leyes

y exigencias del orden en que actúa.»

Según el cardenal Enrique y Tarancón, «ni son los economistas o los políticos

los que deben fijar las normas de la vida o de la actuación cristiana, ni es la

Iglesia Ja que debe señalar las leyes de la economía o de la política». «El

cristiano —dice más adelante— actúa en el campo de lo temporal con libertad

absoluta, dentro de los límites que he señalado. Y nadie puede coartar esa

libertad: ni la Iglesia oficial, que no tiene misión: en esa vertiente concreta

y técnica, ni los cristianos, que no pueden apropiarse del Evangelio en

exclusiva.»

 

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