"Hay demasiados pecados de omisión en nuestra sociedad injusta"  :   
 Artículo del cardenal Tarancón en "L´Osservatore Romano". 
 ABC.    12/01/1974.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC SÁBADO 12 DE ENERO DE 1974.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY «HAY DEMASIADOS PECADOS DE OMISIÓN EN NUESTRA

SOCIEDAD INJUSTA»

Artículo del cardenal Tarancón en «L´Osservatore Romano»

Ciudad del Vaticano 11. Bajo el título de «Año de reconciliación»,

«L´Osservatore Romano» en lengua castellana publica un artículo firmado por el

cardenal Enrique y Tarancón, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia

Episcopal Española.

El artículo del purpurado comienza destacando el carácter sobrenatural del Año

Santo, con estas palabras:

«Reconciliación significa, en sentido cristiano, restablecer nuestra amistad con

Dios, encontrándonos con El en la Iglesia y en ios sacramentos, y fortalecer

nuestras relaciones de amistad con nuestros hermanos, los hombres, tomando ante

ellos una actitud de comprensión y de servicio.»

«El -pecado —añade— nos separa de Dios. El pecado que cometemos contra El o

contra los hombres rompe el vínculo sobrenatural que nos une con el Padre, que

está en los cielos, y en virtud de la cual podemos llamarle padre. Y aunque haya

pecados que no lleguen a romper totalmente esa relación filial, todos ellos

enfrían y distancian nuestras relaciones con el Padre y todos ellos debilitan

nuestra amistad con El. Por eso, ante Dios, ha de ser permanente nuestra súplica

de perdón y nuestra actitud de conversión.»

«Pero el pecado —añade— ha perdido su carácter ante la conciencia de muchos. Son

bastantes los que, habiendo alejado a Dios de su vida real, apenas si tienen en

cuenta los hechos que ofenden a Dios y a los otros. No son menos, quizá, los que

no advierten que su conducta, de incomprensión, de falta de benevolencia y

caridad, de inhibición ante las necesidades y exigencias legítimas de sus

hermanos, es una ofensa contra el Padre, es un pecado. Pecado mucho más grave,

aunque no pase de pecado de omisión, cuando se tiene la responsabilidad, por el

cargo, por el oficio o simplemente por la posición social, dé reconocer,

defender y promocionar los derechos de los hombres. Ante tantos pecados de

omisión de nuestra sociedad injusta no puede inhibirse ningún hombre que profese

su fe en Jesucristo.»

Tras señalar que «el año jubilar ha de tener necesariamente un carácter

penitencial», dice:

«Convénzamenos plenamente de que la reconciliación plena dentro de la Iglesia y

la reconciliación auténtica con nuestro prójimo sólo podremos conseguirla cuando

hayamos dado sinceramente el paso de reconciliarnos con Dios. Porque las razones

humanas no bastan para perdonar a nuestros enemigos, para hacer bien a los que

nos hieren, para pedir por los que nos persiguen, para servir a los que nos

injurian.

Porque solamente en Jesucrísto podremos lograr la verdadera libertad y

disposición de nosotros mismos que es necesaria para decidirnos a una

fraternidad verdaderamente evangélica. El precedente de amor es fundamental y

obliga a todos los cristianos.»

Europa Press

 

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