Se publicó ayer el nuevo ritual de la penitencia que aplica la renovación conciliar al sacramento de la confesión     
 
 ABC.    08/02/1974.  Página: 35-36. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

8 DE FEBRERO DE 1974.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

SE PUBLICO AYER EL HUEVO RITUAL DE LA PENITENCIA QUE APLICA LA RENOVACIÓN

CONCILIAR AL SÁCRAMENTO DE LA CONFESIÓN

En el orden doctrinal: Ningún cambio sustancial o de raíz.

En el terreno pastoral: Mayor acentuación de los aspectos comunitarios de la

penitencia.

En el campo de los ritos: Leves modificaciones de la fórmula de la absolución;

mayores facilidades para la confesión colectiva, con absolución individual;

celebraciones especiales para niños, jóvenes y enfermos.

La Sagrada Congregación para el Culto Divino hizo publico ayer un nuevo libro de

la reforma litúrgica, que ha sido aprobado por el Santo Padre y tiene por título

«Ordo Penitentiae». Lleva fecha del 2 de diciembre de 1973, primer domingo de

Adviento, y entra en vigor inmediatamente, por lo que se refiere al uso en

lengua latina, mientras que para el uso en las lenguas vernáculas la fecha será

fijada por tas Conferencias Episcopales, una vez que las traducciones hayan sido

aprobadas por la Santa Sede.

Como en los otros libros litúrgicos, la novedad no ha de buscarse en la

doctrina, sino en las directrices e indicaciones pastorales que se dan para la

renovación de la práctica del sacramento de la penitencia.

El «Ordo» tiene dos partes. La primera, que es la oficial, contiene algunos

principios doctrinales, normas pastorales y litúrgicas y Jos ritos para la

celebración del sacramento de la penitencia en sus diversas formas. La segunda,

publicada como una ayuda a las Conferencias Episcopales 9 Comisiones Litúrgicas,

presenta ocho esquemas de celebraciones penitenciales.

El volumen es el fruto de un largo y páciente trabajo, realizado primero por los

peritos y obispos del Consejo para la aplicación de la Constitución sobre la

Sagrada Liturgia, y en segundo lugar, por la Congregación para el Culto Divino,

en colaboración con otros organismos de la Santa Sede interesados en el tema. En

una primera fase de investigación, que ha durado de 1966 a 1970, se ha hecho un

profundo sondeo de toda la materia en sus aspectos doctrinal, histórico,

litúrgico y a la luz de la situación y exigencias actuales. Un primer bosquejo

de los ritos ha tenido que esperar las normas pastorales emanadas por la Sagrada

Congregación para la Doctrina de la Fe acerca de la absolución general y

publicadas el 16 de junio de 1972. Sobre esta base el trabajo ha entrado en su

fase segunda, que ha conducido a la determinación de los ritos definitivos que

ahora se publican.

EL TITULO

El título del libro representa una orientación nueva desde el punto de vista

pastoral. En efecto, el sacramento, de la penitencia se designa normalmente con

el término de «confesión», debido a la difusión de la práctica «privada» del

sacramento y al acento puesto prevalentemente sobre la acusación de los pecados.

Pero esto no expresa toda la riqueza significativa que dicho sacramento tiene en

la vida de la Iglesia. Por ello, el cambio de términos usados en el rito

revisado indica mejor el contenido. El título general del volumen es el de «Ordo

Penitentiae», para designar no sólo los ritos sacramentales, sino también los

esquemas de las celebraciones penitenciales, que se concluyen con la absolución

sacramental.

Para designar la acción litúrgica sacramental se ha preferido usar en cada

capítula del «Ordo» el término "reconciliatíón», que indica a la vez, de manera

más adecuada, que la penitencia sacramental es un encuentro de la acción de Dios

y del hombre; mientras que el término «penitencia» pone más bien el acento sobre

la» obras del hombre, el término "reconciliación», usado ya en la Iglesia

primitiva y después en el Concilio de Trento, servirá para hacer comprender un

aspecto fundamental para la renovación de la penitencia, es decir, el de

encuentro del hijo con el Padre.

PREMISAS DOCTRINALES Y PASTORALES

Como en todos los libros litúrgicos de la reforma posconciliar, antes de la

descripción de los ritos renovados te hace una amplia exposición que indica el

espíritu, fundamento doctrinal y finalidades a alcanzar para la vida espiritual

de los fieles.

El sacramento de la penitencia ha tenido diversas formas en el decurso de los

siglos y ha sufrido diversos cambios en sn praxis. Las investigaciones

históricas y las reflexiones teológicas en este campo están en continuo

progreso. El "Ordo Penitentiae» presenta sintéticamente los puntos ciertos y

estables de la doctrina constante de la Iglesia a la luz de las perspectivas

abiertas por el Concilio Vaticano II respecto de las concretas necesidades

espirituales de los fieles. El Concilio ha recomendado que la revisión dé este

sacramento se haga de tal modo que aparezcan más claramente tu naturaleza y

efectos.

(Constitución sobre la sagrada Liturgia, núm. 72).

En el nuevo rito se ha puesto particularmente de relieve el carácter comunitario

y eclesial de la penitencia: el pecado es una ofensa a Dios y al mismo tiempo a

los hermanos; la penitencia, por lo tanto, es reconciliación con Dios y con la

Iglesia. que colabora a la conversión con la caridad, con el ejemplo y la

oración (Constitución sobre la Iglesia, núm. 11): Ya en el aula conciliar se

había recomendado que Ja reforma de los ritos de la penitencia pusiese de

relieve, además del aspecto personal, el aspecto comunitario y social dd pecado,

con el fin de hacer desaparecer, en la administración de este sacramento, la

impresión de que se trata de un asunto estrictamente individual.

Los elementos constitutivos del sacramento son presentados en conformidad con la

enseñanza tradicional: arrepentimiento, confesión, penitencia, absolución. Todos

ellos son necesarios, pero su sucesión no ha sido siempre la misma, como tampoco

lo es actualmente. Hoy la absolución precede normalmente a la penitencia,

mientras que en un principio era lo contrario. Asi, en casos extraordinarios

establecidos por el ordinario para la absolución colectiva, ésta precede a la

confesión particular de los pecados. Aparece, pues, la importancia, sobre todo

de las disposiciones interiores: conversión y arrepentimiento, y de la

absolución del sacerdote.

Los "Praenotanda" distinguen claramente entre el caso en que la celebración del

sacramento es necesaria, es decir, por razón de las culpas graves o "mortales",

y el uso facultativo y frecuente que se recomíenda para favorecer el empeño de

continua conversión y de perfeccionamiento de la gracia del bautismo.

Por lo que se refiere al lugar de la penitencia v a las vestiduras sagradas del

minstro el «Ordo» deja toda determinación al derecho vigente y a las

Conferencias Episcopales.

Las palabras esenciales vara la absolución de los pecados no se lian cambiado,

pero han sido compendiadas en una única fórmula nueva, en la que se expresa más

claramente que la reconciliación del penitente es un don del amor de Dios Padre;

este acontecimiento de gracia se pone en relación con la historia de la

salvación, dentro de la cual Dios ha reconciliado el mundo consigo por medio de

la muerte y de la resurrección de Cristo: se subraya la obra del Espíritu Sanio

en la conversión y santificación del pecador; finalmente, se pone en claro el

aspecto eclesial de la reconciliación, que se lleva a cabo por medio de la

Iglesia.

LOS NUEVOS RITOS

El nuevo «Ordo Penitentiae" propone tres formas diversas, que permiten subrayar

mejor los distintos aspectos de la penitencia y adaptar la celebración a las

necesidades de los fieles.

1. Reconciliación de tm penitente en particular. Se ha adoptado el esquema

usado hasta ahora, yero enriquecido con algunos detalles. Las partes de la

celebración son: recibimiento del penitente y signo de la cruz; invitación a la

confianza en Dios: posible lectura, de un texto de la Sagrada Escritura;

confesión de los pecados; manifestación del arrepentimiento; petición del perdón

divino por el ministerio de la Iglesia v absolución por parte del sacerdote;

exaltación de la misericordia de Dtos y despedida. Algunot de estos elementos

son facultativos, pero en su conjunto tienden a dar una visión de la penitencia

como liberación y salvación, y no tomo repliegue sobre si mismos: se proclama,

al mismo tiempo, que el reconocíatiento de los pecados, la potencia de Dios que

salva y que hace de la confestón un encuentro de alegría y de paz.

2. Reconciliación de más de un peniente con confesión y absolución

individual. En el, segundo tipo de ritos para la penitencia, la confesión y

absolución individual tiene lugar durante una celebraron comunitaria, en la

que los fieles escuchan juntos la palabra de Dios, se reconocen pecadores e

invocan la misericordia del Señor. Hay tres cartes fundamentales: liturgia de la

palabra y oración, confesión y absolución individual; acción de gracias y

proclamación en común de la alegría por la lograda reconciliación.

El aspecto comunitario y el personal son puestos en su debido relieve, como en

todo sacramento.

3. Reconciliación de varios penitentes con confesión y absolución general. Las

«normas pastorales» de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe sobre

la absolución general prevén que en circunstancias del todo particulares y con

el fin de no privar por demasiado tiempo a los fieles de la gracia de la

reconciliación y de la posibilidad de recibir la Eucaristía, se pueda dar, a

juicio del ordinario, la absolución general, dejando para más adelante la

confesión individual de los pecados. Naturalmente, para la eficacia del

sacramento de la penitencia es necesario que se den las disposiciones

interiores, especialmente la conversión, el verdadero arrepentimiento, expresado

también con algún signo externo que será determinado por las Conferencias

Episcopales; el propósito de la confesión individual, la voluntad de reparar las

ofensas y de renovar la propia vida. Para asegurar estas disposiciones en los

casos previstos por la legislación vigente, la absolución general se inserta

normalmente en una celebración penitencial.

LAS CELEBRACIONES PENITENCIALES

En apéndice, el «Ordo Penitentiae» presenta ocho esquemas de celebraciones

penitenciales: comunes, para los tiempos litúrgicos de Adviento y Cuaresma, para

diversas clases de personas: niños, jóvenes, enfermos. Estos esquemas son

simples modelos para suscitar y orientar la composición de otros esquemas, más

adaptados a Jas exigencias locales y a los distintos tipos de fieles. Pueden

servir para la preparación a la confesión o también para profundizar y expresar

comunitariamente el empeño continuo de conversión. Son útiles para aquellos

lugares en los que falta el sacerdote, para estimular a los fieles al sentido

del pecado, a la conversión i al arrepentimiento. En estos casos las

celebraciones penitenciales pueden ser organizadas por un diácono, un catequista

o un simple fiel.

En su segundo apéndice, se halla un esquema catequístico orientativo vara el

examen de conciencia, que también tendrá que ser adaptado a las circunstancias y

personas.

 

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