Monseñor Elías Yañes:. 
 "Es necesario una más amplia participación y una mayor libertad"     
 
   10/04/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MONSEÑOR ELIAS YANES:

((Es necesario una más amplia participación y una mayor libertad»

MADRID, 10,

(Resumen de LOGOS.)

«El cristiano que dedica la mayor parte de los esfuerzos de su vida a la

actividad empresarial de nuestro tiempo ha de preguntarse constantemente por el

modo cómo ha de orientar su acción para que ésta sea en verdad una acción que se

inspira en la vida de fe. Esto no es posible hoy sin preguntarse por lo que hay

que hacer para que los complejos mecanismos de la actual organización económica

de la sociedad se sometan plenamente a las exigencias de una creciente igualdad

social una mas amplia participación de los ciudadanos y una mayor libertad para

todos.» Así concluyó su conferencia sobre "El dirigente de empresa ante una

Iglesia en cambios» don Elias Yanes secretario del Episcopado español, en un

acto organizado por la Comisión de Acción Social Empresarial. El acto tuvo lugar

en la Cámara de Comercio e industria.

«En estos últimos años —comenzó diciendo—, especialmente desde el pontificado de

Juan XXIII asistimos en la Iglesia a una serie de cambios que dejan perplejos a

muchos cristianos que estaban acostumbrados a ver a la Iglesia como la única

realidad que no cambia.

COMPROMISO DE LA FE La gran tarea de la Iglesia de nuestro tiempo es la de

transformar en vida de fe centrada en Jesucristo la experiencia humana de los

hombres de hoy. Esto exige una acentuación tai de la vida de fe de cada creyente

que implique la iluminación evangélica de la totalidad de su experiencia humana.

Al mismo tiempo es necesario que la precomprensión de la propia experiencia

humana permita a cada cristiano penetrar de una manera mas profunda y personal

en el conocimiento del misterio de Cristo.

Este Intento lleva consigo el proposito de evangelizar las nuevas formas de

cultura. El hombre que ha de responder con una actitud de fe viva a la palabra

de Dios que la Iglesia proclama es el hombre de hoy. Su respuesta de fe no puede

separarse de la cultura con la que está amasada su propia vida. Si pudiéramos

ser plenamente creyentes sin comprometer con nuestra fe la totalidad dé nuestra

vida de hoy desaparecería el problema de una renovación de la Iglesia, que es al

mismo tiempo adaptación y creatividad. Pero el hecho es que, según las

enseñanzas de Jesús, hemos de amar a Dios con toda nuestra mente, con todas

nuestras fuerzas, y que este amor cristiano a Dios va unido al amor afectivo al

prójimo Por ello los cambios socioculturales en atedio de los cuales hemos de

expresar nuestro amor a Dios y al prójimo, obligan a cada cristiano a discernir

los nuevos caminos de una fidelidad creadora.

 

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