Pablo VI impartió su bendición "Urbi et orbe" ante más de doscientos cincuenta mil fieles congregrados en la Plaza de San Pedro  :   
 El hedonismo, convertido en falso evangelio para tantos, es, al final, la filosofía de la ilusión de la muerte. 
 ABC.    16/04/1974.  Página: 42. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC. MARTES 16 DE ABRIL DE 1974.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

PABLO VI IMPARTIÓ SU BENDICIÓN «URBI ET ORBE» ANTE MAS DE DOSCIENTOS CINCUENTA

MIL FIELES CONGREGADOS EN LA PLAZA DE SAN PEDRO

«El día de la Pascua —dijo—, fiesta de la Resurrección de Cristo, es también la

fiesta anticipada de nuestra resurrección»

EL «HEDONISMO, CONVERTIDO EN FALSO EVANGELIO PARA TANTOS, ES, AL FINAL, LA

FILOSOFÍA DE LA ILUSIÓN DE LA MUERTE

Ciudad del Vaticano 14. Bajo un cielo incierto, después de tres días de lluvia

casi ininterrumpida, desde las primeras horas de la mañana fieles romanos y

peregrinos de todos los continentes, de todas las razas, comenzaron a acudir a

la plaza de San Pedro para asistir al solemne rito del Domingo de Resurrección.

Se calculan en más de 250.000 las personas que llenaban la explanada del

Vaticano y la adyacente maza de Pío XII.

A las once de la mañana el Papa celebró la misa en latín en un gran altar blanco

erigido delante de la basílica de San Pedro. Al sacro rito asistieron los

cardenales de la curia con numerosos obispos y sacerdotes.

Durante la liturgia de la palabra, el texto del Antiguo Testamento fue leído en

inglés y el del Nuevo, en francés, mientras que el Evangelio fue proclamado en

español. La oración de los fieles fue recitada en cinco lenguas: español,

francés, alemán inglés y portugués.

Al llegar a la comunión, el Papa distribuyó el pan eucarístico a un grupo de

niños coreanos.

Al término de la solemne celebración, Pablo VI abandonó la plaza de San Pedro

entre las entusiastas aclamaciones de la muchedumbre, para subir al balcón

central de la basílica e impartir la bendición «urbi et orbi».

PALABRAS DEL PAPA

Una vez más, en su mensaje de la mañana del Domingo de Resurrección, Pablo VI ha

dirigido a los creyentes un cálido augurio de paz y alegría, asi como una

«invitación cortés y profunda" a los «hombres amigos que desde los umbrales de

la Iglesia llena de cánticos y de gozo», observan «maravillados v con cierta

desconfianza nuestra fiesta»

El Papa pronunció su discurso desde el balcón central de la Basílica de San

Pedro.

«Al mundo entero, tanto si nos escucha como si permanece sordo —dijo— irritamos

hoy nuestro gozo vivo y paradójico, pero verdadero, con la esperanza de que la

palabra de salvación sea un día semilla de vida»

Tras afirmar Que la resurrección de la carne, donde nuestra fe encuentra su meta

«es nuestra alegría,, nuestra victoria, nuestra salvación contenida en nuestra

esperanza», ya que se trata de una victoria sobre la muerte. Pablo VI hizo notar

dos ?cosas: «En primer lugar —dijo— este mensaje trastorna nuestra mentalidad

acerca de los, valores del tiempo presente. Estos no pueden ser elevados a la

categoría de valores absolutos para el espíritu humano, sino que permanecen

relativos en la vida presente, que todos conocemos como efímera y caduca.»

«Fundamentar primaria y exclusivamente la construcción de la propia existencia

sobre estos valores significa edificar sobre arena —prosiguió- el Pontífice—.

significa, especialmente para guien hace del placer y del bienestar propio y

egoísta el objeto supremo de la existencia, engañarse a si mismo. El hedonismo,

que se convierte en un falso evangelio para tantos hombres y mujeres de nuestro

tiempo, es, al final la filosofía de la ilusión de la muerte.»

Como segunda observación, el Papa destacó que «el Evangelio de la Cruz, es

decir, la ley del deber, del servicio, del dolor, del amor, del sacrificio —

evangelio que nos ha preparado a la celebración del misterio pascual a ejemplo y

con la gracia de Cristo— es la interpretación sabia y verdadera de la vida

humana, y si ésta desemboca en la muerte temporal: conserva, no obstante, en sí

la misma semilla inmortal del renacer cíe la resurrección, de la vida eterna».

Pablo VI concluyó su mensaje diciendo que «hoy, día de Pascua, que es la fiesta

de Resurrección de Cristo, es también la fiesta anticipada de nuestra

resurrección».

Al término del discurso del Pontífice, el cardenal Guerri, que con el cardenal

Pignedoli acompañaba al Papa en el balcón, anunció la concesión de la

indulgencia plenaria .«a todos los fieles presentes y a todos aquellos que

reciban a través de la radio y la televisión» la bendición que el Papa se

disponía a impartir. El acto concluyó con la solemne bendición «urbi et orbi», a

la ciudad y al mundo, a la que Pablo VI hizo seguir sus votos de felices pascuas

pronunciados en 13 idiomas: Italiano, francés, inglés, alemán," Español,

portugués, griego, polaco, ruso, chino, vietnamita, coreano y latin.

Efe

 

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