Nuevas normas sobre el matrimonio civil     
 
 Informaciones.    18/04/1974.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIONES

Nuevas normas sobre el matrimonio civil

EL eminente procesalista señor Prieto Castro estima que la reciente instrucción

de Justicia simplificando los trámites previos al matrimonio exclusivamente

civil puede dar facilidades para la comisión de delitos, como la poligamia y la

poliandria. Ello en función de que sólo se precisara una declaración jurada de

los contrayentes para acreditar la soltería. Esto en el orden civil, porque

desde el otro ángulo, el señor Prieto Castro estima como acertada y acorde con

la línea del Vaticano II la sustitución de la abjuración pública por la prueba

privada de los contrayentes de no pertenecer a la religión católica.

Los expertos legales dilucidarán lo acertado de la redacción de la instrucción

del Ministerio de Justicia sobre el matrimonio civil. Pero el sentido de ésta es

acertado y se venia haciendo necesario. Al margen de que éste podría ser un

primer paso «psicológico» para romper en su día la concordada trabazón de los

matrimonios religioso (católico) y civil el marco de una nueva relación Iglesia-

Estado. Sabido es cómo por ahora el matrimonio católico surte efectos civiles

inmediatos y automáticos aun cuando en la ceremonia religiosa no esté presente

el correspondiente funcionario del Juzgado.

Menos conocidos son los avatares por los que ha de pasar la mayoría de quienes

sólo desean contraer matrimonio civil. Avatares sociales y burocráticos que

rayan —diremos ahora que rayaban— en lo ridículo. Si una pareja de contrayentes

tenia la mala suerte de tropezar con un párroco, digamos «preconciliar», o con

un juez en exceso puntilloso, su matrimonio podía , demorarse meses. Nos constan

desde los intentos de persuasión por parte de párrocos para evitar el matrimonio

exclusivamente civil de los bautizados hasta la exigencia de algún juez de un

certificado médico de idoneidad sexual para los varones (¿tampoco es válido el

matrimonio civil si no se consuma?).

El matrimonio religioso tiene otra dimensión, una proyección espiritual (más

importante para los creyentes), pero es el matrimonio civil, aun en los Estados

confesionales, el que debería preceder al religioso. Aun cuando no sea reformada

la legislación vigente sobre el matrimonio, aun cuando el religioso continúe

surtiendo efectos civiles, el Estado debería rodear de alguna significación el

matrimonio civil. Para los contrayentes católicos el matrimonio civil se reduce

exclusivamente a la firma de unos documentos en la sacristía de la iglesia para

obtener el Libro de Familia. Para los contrayentes que sólo desean matrimonio

civil, la «ceremonia» se reduce a la misma firma, ante testigos, en alguna

destartalada sala de un Juzgado de paz. Ceremonia" de minutos, fría, en la que

el representante del Estado (salvo honrosas excepciones que no son la regla), ni

siquiera tiene unas palabras de felicitación para la pareja que acaba de casar.

Las facilidades burocráticas para el matrimonio exclusivamente civil eran una

necesidad que ya se hacía sentir, pese al reducido número de españoles que optan

por esta fórmula. Pero el Estado debe «rescatar» la ceremonia civil aun en el

caso de los matrimonios contraídos por la Iglesia católica. Adecuar salas en

Juzgados o Alcaldías, cursar instrucciones a los funcionarios o jueces para que

den a este matrimonio un mínimo de ceremonial. Porque el peso social del

matrimonio católico en España es tal que casarse ante el Estado tiene la misma

escasa significación externa que la petición de una fe de vida o de un

certificado de defunción.

 

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