Ante el 1 de mayo; Declaración de los obispos de Madrid. 
 "Libertad de reunión y expresión"     
 
 Informaciones.    30/04/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ANTE EL 1 DE MAYO

DECLARACIÓN DE LOS OBISPOS DE MADRID

"LIBERTAD DE REUNIÓN Y EXPRESIÓN"

MADRID, 30.

(EUROPA PRESS.)

«Queremos reconocer, entre otras cosas, los valores permanentes del mundo

obrero, como son la solidaridad, la fraternidad, el combate por la justicia, la

esperanza obrera; sus servicios desde los puestos generalmente mas sacrificados;

la aportación que están haciendo al momento actual y al futuro de Madrid y de

España; sus sufrimientos al comprobar cómo los problemas sociales, políticos y

económicos —especialmente el agobiante encarecimiento de la vida— repercuten de

un modo más gravoso sobre este mundo obrero.»

Así se expresa el Consejo Episcopal del Arzobispado de Madrid-Alcalá en una

declaración publicada con motivo leí día 1 de mayo, festividad le San José

Obrero.

El Consejo Episcopal añade que «esto nos hace reconocer en ellos una especial

presencia de Cristo y la necesidad de una apremiante y clara evangelización,

como signo de la venida de su Reino. ¿Son verdaderamente evangelizados los

pobres y liberados los hombres entre nosotros?»

Más adelante dice: «Deseamos hacer nuestras las Justas aspiraciones que encarna

él 1 de mayo, especialmente la humanización progresiva del trabajo en las

condiciones de respeto permanente a la persona, a toda persona, de su

participación real, de la duración de la jornada, y nos duele que dentro de

nuestra comunidad se den todavía situaciones reprobables, como son despidos

arbitrarios, abusos de competencia, falta de acogida a los inmigrantes, falta de

atención a los no productores y a todas aquellas limitaciones en el Justo

ejercicio de derechos, como los de reunión y expresión.»

«Entendemos también —prosigue— que en esta fiesta vosotros, obreros, al mismo

tiempo que, proclamáis la defensa de vuestros derechos, aceptéis vuestros

compromisos y deberes de cooperación, de trabajo y de solidaridad con toda la

sociedad.»

Por eso, «el conjunto de estos hechos, tal vez no suficientemente conocidos o

vividos, nos habla a toda la comunidad diocesana. El anuncio de Cristo al mundo

obrero, entre el que El vivió, y la presentación convincente de su mensaje,

afecta a todos los cristianos. En este como en otros campos, nadie puede

sentirse dispensado de responsabilidades; en esta tarea todos los católicos han

de considerarse comprometidos. Porque no es de facción o de grupo, sino deber

común a todos, deber que entra en la misión pastoral de la Iglesia como parte

integrante de la misión salvífica y liberadora que Cristo le confió».

La declaración concluye haciendo un llamamiento a estimular los movimientos de

apostolado obrero.

 

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