Autor: PA. . 
 Ante el 1 de mayo. 
 Monseñor Araújo: "No instrumentalizar políticamente la negociación colectiva"     
 
 Informaciones.    30/04/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MONSEÑOR ARAUJO:

«NO INSTRUMENTALIZAR POLITICAMENTE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA»

EL FERROL DEL CAUDILLO, 30.

(PÁ.)

E1 obispo de Mondoñedo-El Ferrol, monseñor Araújo, ha dirigido una pastoral a

los obreros y empresarios de la diócesis con motivo del i de mayo, en la que

habla sobre un tema laboral muy concreto: los convenios colectivos.

«No se nos oculta —dice el obispo— lo delicado y vidrioso del tema, su amplitud

y los distintos aspectos bajo los cuales pudiera estudiarse.

A mí, como pastor religioso, no me pertenece atender lo que en él hay de técnica

y quizá también de política, por lo menos económica, pero sí creo es misión mía

recordaros algunos principios de ética natural y cristiana en orden a que estas

negociaciones se adapten cada día más a la justicia social, se respeten cada día

mejor los derechos humanos de las dos partes Interlocutoras y se realicen

siempre en el espíritu y para la finalidad con que ha surgido la legislación que

los regula.»

Monseñor Araújo señala que el convenio colectivo intenta subsanar la

dialéctica empresario-trabajador sentando a ambos en la mesa del diálogo.

«Toda negociación exige una previa voluntad sincera en las parte dialogantes y

contratantes, en orden a llegar a un acuerdo justo y equitativo para ambas.

Sería totalmente contrario al espíritu que anima la legislación de los

convenios colectivos sentarse a la mesa del diálogo con posturas previas

radicalizadas, bien sea por parte de la sección económica, bien sea por parte

de la sección social. Equivaldría a cerrar la puerta a todo entendimiento.» Como

factores que pueden desvirtuar los convenios y sus objetivos, el obispo de

Mondoñedo-El Ferrol cita los siguientes: el intento de instrumentalizar la

negociación como órganos de presión política, aunque «tampoco es honrado acudir

siempre que hay conflicto en las negociaciones al tópico de la política»; la

falta de información clara, objetiva y realista por parte de la sección

económica, y hacer recaer sobre la sección social el peso más fuerte de las

restricciones económicas coyunturales.

«Entre los elementos —afirma el prelado— que han de considerarse en una

negociación de convenios colectivos, hemos de poner siempre al hombre en primer

lugar, con mucha diferencia.»

«La doctrina social de la Iglesia, queridos obreros y empresarios —concluye

monseñor Araújo—, es una doctrina de paz, de amor y de justicia entre las

personas, entre los grupos y entre las clases sociales. Por ello, no puede

aceptar como principio un planteamiento dialéctico de las negociaciones

colectivas como un punto sistemático para una concepción cristiana del orden, ni

siquiera como una exigencia de la dinámica del progreso social. Ello no quiere

decir que no sea realista y que no comprenda que la naturaleza humana está

viciada por el pecado original, que la lleva al conflicto, a la discordia y

hasta a la violencia.»

30 de abril de 1974

 

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