Autor: Martín Descalzo, José Luis. 
   Una pretendida conspiración contra el cardenal Tarancón     
 
 ABC.    05/03/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. SÁBADO 5 DE MARZO DE 1977.

Una pretendida conspiración contra el cardenal Tarancón

EN la «bolsa del bulo» surge con frecuencia el nombre del cardenal

Tarancón. Hace unos meses algunos de sus enemigos —confundiendo la realidad con

sus deseos— le ¿mandaban» a dirigir varías Congregaciones romanas. En las

últimas semanas, son sus amigos los que tratan de defenderle contra terribles

conspiraciones que estarían amenazándole.

• Ahora es un ilustre periodista el que ha caído en la trampa y clama desde la

portada y páginas interiores del semanario «Opinión» contra una conspiración que

estaría a. punto de «defenestrar» al cardenal de la presidencia de la

Conferencia Episcopal. a causa de su neta postura en defensa de la independencia

de la Iglesia;- A decir dé este informador —que asegura contar con fuentes muy

certeras— el cardenal de Madrid «está muy próximo a dejar la presidencia de la.

Conferencia Episcopal española, donde el centralismo .democrático de la

jerarquía ya le tiene buscado sustituto en la persona del arzobispo de Granada,

doctor Benavent».

En esta operación— siempre según este ilustre comentarista— estarían mezclados

desde «medios próximos a la Corona» hasta «los estrategas de la Democracia

Cristiana del bracete con sus rivales del Opus Dei» y —añade para mayor asombro—

´«con´ la común bendición de la Nunciatura». .

La noticia —y que mi querido amigo el informador me perdone— me parece un

monumento de frivolidad, pues no hay en ella una línea que se sostenga en pie.

Que el cardenal Tarancón tiene enemigos en algunos sectores políticos y

eclesiales no es cosa nueva. Que ciertos grupos políticos preferirían que la-

Iglesia apostase por ellos es comprensible. Pero que todo esto afecte a un

cambio en la Conferencia Episcopal es disparatado.

En primer lugar, porque la postura independentista del cardenal Tarancón es

compartida por la práctica totalidad de la Conferencia Episcopal, como lo

demuestra la nota del 3 de febrero, aprobada por unanimidad en la Comisión

permanente. Entre los firmantes de esta nota figuran varios de los obispos a

quienes se acusa de partidarios de tales o cuales partidos.

En segundo lugar, porque hablar del «centralismo democrático de la jerarquía»

dando a entender que ésta se inclina hacia un determinado partido, es incurrir

en una grave desinformación, por decirlo suavemente.

En tercer, lugar, porque inventarse unas presuntas bendiciones de la Nunciatura

a determinadas corrientes políticas es algo que no puede hacerse sin pruebas

serias y es evidentemente contrario a la realidad.

En cuarto y principal lugar, porque no existe ni siquiera posibilidad jurídica

para-tal «defenestración».

Por muchas conspiraciones que existieran, en la presidencia de la Conferencia

Episcopal no habrá cambios hasta febrero de 1978 en que será elegido o reelegido

presidente. Dejemos hasta entonces dormir a los fantasmas.

El periodista de «Opinión» está seguro de que «estas noticias se van a desmentir

inmediatamente». Creo que se equivoca. Normalmente se desmienten o las noticias

verdaderas .cuando son inoportunas o las falsas cuando son verosímiles. No es

éste el caso.´ Al menos, guien firma estas líneas habló esta mañana con el

arzobispo y la Nunciatura y en ambos sitios encontró sólo sorpresa ante la

difusión de noticias tan poco serias. No más. — J. L. MARTIN DESCALZO.

 

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