Carta cristiana de monseñor Tarancón. 
 "No prestemos oidos a los profetas de calamidades"  :   
 Wpodemos evolucionar para adaptarnos a las necesidades y exigencias del momento actual". 
 Ya.    19/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Carta cristiana de monseñor Tarancón

"NO PRESTEMOS OÍDOS A LOS PROFETAS DE CALAMIDADES"

"Podemos evolucionar para adaptarnos a las necesidades y exigencias del momento

actual"

"Han existido siempre personas pesimistas, que todo lo ven negro y pasan su vida

anunciando calamidades", afirma el cardenal Tarancón en una carta sobre "Los

profetas de calamidades".

"También en España—sigue diciendo el cardenal—, y en cuanto al desarrollo _y

destino da nuestro pueblo, nunca han faltado las voces agoreras. Y algunos

hechos antiguos o recientes, en los que, sin duda, se ha desbordado la pasión

radicalizando actitudes y posturas, les hace sentar tesis catastróficas: "España

es un país ingobernable", dicen con énfasis; "El reconocimiento de 3a libertad

en el campo político y social nos llevará a la ruina", afirman particularmente

los que gozan de cierto poder.

En estos momentos de transición que estamos viviendo es lógico que vuelvan" a

aparecer esos profetas conminándonos con todos los males si se abre un proceso

democrático o se cambian de alguna manera las estructuras económicas, políticas

o sociales. -Creo sinceramente que esa postura pesimista, quizá mantenida de

buena fe por algunos, manifiesta una falta de fe y de confianza en las virtudes

de nuestro pueblo, que si no se han podido manifestar abiertamente en todas las

ocasiones ha sido por falta de cauces adecuados o por falta de una maduración

humana, que la poca cultura dé las masas o el radicalismo de los dirigentes han

propiciado". La responsabilidad mayor en estos momentos—termina afirmando el

cardenal de Madrid—pesa sobre los dirigentes, no sobre el pueblo. Tanto los

dirigentes políticos como los económicos—y también los dirigentes religiosos—

tenemos el deber de encauzar esta potencialidad de nuestro pueblo, capaz de

construir un futuro mucho mejor —más humano, más fraterno y más cristiano—para

nuestra Patria.

No prestamos oídos a los profetas de calamidades. Podemos evolucionar para

adaptarnos a las necesidades y exigencias del momento actual—e] momento de

España y de Europa—sin traumas excesivos, si los que tenemos responsabilidad

social sabemos confiar en el pueblo orientando sus deseos de paz, de bienestar,

de convivencia fraterna."

MONSEÑOR CANTERO CUADRADO NO DEJA EL ARZOBISPADO

ZARAGOZA, 18. (Logos.)—"Para aclarar todas las incógnitas que están apareciendo

en la prensa durante estos días, y para que no se publiquen tonterías al

respecto, he convocado, uña rueda de prensa para mañana", ha manifestado a

Logos. monseñor Cantero Cuadrado en relación con los rumores que han circulado

sobre «u dimisión como arzobispo de Zaragoza.

Monseñor Cintero Cuadrado, que cumple setenta y cinco años de edad el próximo

día 23, ha recibido numerosas llamadas durante los últimos días para interesarse

por su dimisión como arzobispo de Zaragoza. Ha confirmado a Logos que no ha

presentado ninguna dimisión al Padre Santo, de momento, ni ha hecho nada al

respecto.

Podría establecerse el matrimonio civil facultativo

Siempre que se mantengan los efectos civiles del matrimonio canónico • Opinión

del decano de la Facultad de Derecho Canónico de Navarra en «Ecclesia»

"Sin mengua de los principios, y con criterio realista, podría establecerse

entre nosotros el sistema del matrimonio civil facultatívo, es decir, la

posibilidad legal —establecida en las leyes del Estado—de que cualquier

ciudadano, independientemente de su profesión religiosa, pudiera contraer

matrimonio civil." En este sentido se expresa don Amadeo de Fuenmayor, decano de

la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, en una consulta

que, sobre el tema del matrimonio, viene ofreciendo "Ecclesia".

En este punto—continúa diciendo—sería necesario cambiar el actual ordenamiento

legal que hoy exige, para contraer matrimonio civil exclusivamente, la prueba de

que ya no profesan la religión católica.

Prueba, dice el entrevistado, que hoy se ha convertido, de hecho, en una

formalidad casi ridicula por las enormes facilidades dadas por las normas

reglamentarias.

Este cambio de la ley -civil, explica el señor De Fuenmayor, no es contrario a

los principios, siempre que se mantenga por parte del Estado el reconocimiento

de efectos civiles al matrimonio canónico.

Esta reforma de la ley civil exigiría una intensa labor pastoral para dejar muy

clara la distinción entre lo que es civilmente lícito, porque lo permite la ley

de Estado, y lo que está prohibido por la Iglesia, aunque lo consienta la ley

secular. Distinción—puntualiza— que, en el nuevo sistema, es de la mayor

importancia.

 

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