"Así es la Iglesia en España en 1977", número extraordinario de "Vida Nueva"     
 
 Informaciones.    07/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

«ASÍ ES LA IGLESIA EN ESPAÑA EN 1977», NUMERO EXTRAORDINARIO DE «VIDA NUEVA»

MADRID, 7 (ENFOBK1A-CIONES) — E] semanario «Vida Nueva», que dirige Bernardíno

M. Hernando, ha publicado un número especial de fin de año con el título «Así es

la Iglesia en España en 1977», que recoge un panorama de la situación actual de

la Iglesia en nuestro país, como organización y presencia en los diversos

ámbitos de la sociedad española. El número monográfico contiene sobre todo datos

y comentarios que quieren servir como instrumento de trabajo y consulta e

intenta Henar, dentro de las limitaciones periodísticas, el hueco estadístico

existente en este campo.

Cerca de un centenar de páginas integran este número de «Vida Nueva», desde un

mapa religioso a una encuesta sobre el próximo futuro de la Iglesia católica en

España, pasando por el grueso del número monográfico, dividido en dos amplios

sectores: organización y presencia. El primero engloba la situación actual del

Episcopado, clero, religiosos, comunidades de laicos. El segundo afecta a la

presencia eclesial en los diversos campos de la vida de nuestro país: desde la

teología a, la política, la familia, la Juventud, el mundo obrero, los

marginados sociales, etc. En un balance editorial, y refiriéndose a los cambios

y los nuevos tiempos, el semanario dice después de aludir a los defectos:

«Deberíamos poner fuerza también en los logros. Deberíamos caer en la cuenta,

por ejemplo, de que gran parte de las promociones rurales, de lo conseguido en

el avancé de ese pobre campo español secularmente abandonado, de las

realizaciones rurales de es tos últimos años, hay que colocarlas en el haber de

la Iglesia, de los miles de curas rurales que se han uncido voluntariamente el

cargo de sus pueblos y han insuflado, desde dentro, calor humano en el hielo del

abandono. Deberíamos gritar bien alto la contribución decisiva que los

movimientos apostólicos han prestado a la promoción Juvenil española en una

época de uniformidades y rigores campamentales. Cuando en organismos oficiales

era Imposible toda autocrítica y holgaba cualquier reflexión per-señalizadora,

miles de jóvenes católicos se acostumbraban a la revisión de vida.»

 

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