Autor: Molina, Antonio G.. 
 El Episcopado Español, ante el cambio (y II). 
 Los obispos españoles y la ideología     
 
 Informaciones.    08/03/1977.  Página: 08/03/1977. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL EPISCOPADO ESPAÑOL, ANTE EL CAMBIO (y ll) LOS OBISPOS ESPAÑOLES Y LA

IDEOLOGÍA

Por Antonio G. MOLINA

MADRID, 8.

PRESUPUESTA la neutralidad política de la Iglesia, según aparece en la nota de

la última conferencia episcopal y ´que analizábamos en el articulo anterior,

serla absurdo preguntarse por las simpatías o colores políticos del episcopado.

Y sin embargo, por muy, contradictorio que parezca, el hecho es que muchos

hablan y pegan etiquetas en España a los obispos. Este fenómeno incuestionable,

aunque se desarrolle a nivel de bulo o de rumor, confirma los peligros que

apuntábamos sobre el «angelismo eclesiástico», sobre todo en un mundo donde Ion

ángeles escasean tanto..

En los Cutimos meses, rara es la publicación española y aun extranjera que no

haya publicado su lista repartiendo a los obispos en el espectro de la sopa de

letras políticas. Intento ciertamente periodístico, pero de dudosa garantía,

cuando las encuestas de opinión arrojan hasta un 80 por 100 de españolea que no

saben todavía a qué partido votarán ni cuál atrae especialmente sus simpatías.

Globalmente es cierto que el Episcopado español, como el pueblo, se ha despegado

de la. extrema derecha o de la derecha - derecha. SI quedan reliquias a lo Blas

Piñas en lo laico, Guerra Campos seria- su réplica eclesiástica. Cuántos

militan. exactamente bajo el palio de Cuenca, no es fácil de contabilizar,

aunque en la linea Integrista menos estridente del primado, González Martín, se

suelen Incluir unos veinte. Entre ellos. Cantero Cuadrado, recién dimitido v

que, según las malas lenguas, será retenido hasta las elecciones para Impedir

que Guerra Campos —no bien Visto, quiza, en el Vaticano— ocupe los cargos

políticos del Consejo del Reino y de Regencia, que quedarían vacantes. Dentro de

este grupo destacaría Lahiguera, de Valencia, aunque no del todo identificado

por su esplritualismo a lo Juan de Avila,´ y a quien siguen algunos discípulos,

como Gea Escolano. (de Ibiza), Villaplana (de Plasenciai v Poveda (de Zamora).

nez, seguido de su vecino Echarren, también auxiliar de Madrid; Javier Oses

(Huesca), Setién (auxiliar de San Sebastián), Palenzuela (Segovia), Diaz

Merchant (Oviedo), etc. La ideología del grupo se muestra impregnada de una

mística tercermundista, donde la libertad, justicia social, etc.. tienen

primacía pastoral, y, por consiguiente, consideran a la Iglesia parte

beligerante contra la opresión, la tiranía y los privilegios eclesiásticos.

Podría decirse que su progresismo es más sociopolítico que teológico-moral,

tratando de buscar en esta problemática soluciones nuevas, pero partiendo

generalmente de presupuestos tradicionales. Este fenómeno típicamente español y´

sudamericano —recordemos el progresismo social de Helder Cámara y su

conservadurismo doctrinal— contrasta con otros episcopados cetroeuropeos, donde

el acento «progre» cae , precisamente sobre los problemas teológico • morales.

Sin duda, los obispos son hijos de su tiempo y de su espacio, que condicionan la

evolución de sus actitudes En este sentido son ciertos sectores del clero bajo,

frecuentemente nacido en otra generación,-quienes protagonizan una evolución más

global y consecuente, prescindiendo aquí de juicios de valor ortodoxo.

En resumen, cara a las próximas elecciones, se puede predecir que, exceptuando

las. minorías radicales de uno y otro signo que se desmanden, el clero español,

con sus pastores a la cabeza, tendrá como - primera- preocupación —para algunos,

quizá obsesión- no meter la pata :ara a la galería. Considerando que serán las

primeras elecciones libres para muchos, esta discreción no es poco.

«TARANCON, Al PAREDÓN»

Numéricamente, la derecha Integrista moderada del Episcopado español resulta la

más concurrida, pero a la hora de Imprimir un estilo religioso-político son los

centristas o «taranconianos» los Que marcan el paso. El cardenal de Madrid se ha

convertido en la «bestia negra» de la ultraderecha política española y el enfant

terrible de los curialistas romanos. Circunstancias geográficas y episódicas lo

han volteado relumbronament hacia la Izquierda, aunque en realidad se mueve en

un centro abierto, motorizado —según dicen- por su eminencia gris, el jesuíta

Martin Patino. Por el mismo eco conflictivo nacional se le agrupan Añoveros, de

Bilbao, y Goicoechea, de San Sebastián. El cardenal de Barcelona, Jubany, visto

desde los ultras de Madrid, resulta poco menos que un «separatista» catalán, a

pesar de su centrismo moderado. Son los doce o quince obispos de este grupo

quienes, refrenando a los progresistas, han logrado en los últimos años sacar a

flote las decisiones de la Conferencia Plenaria Episcopal

Gracias a .ellos, la imagen global de los pastores españoles ha perdido su

sambenito de, retrógrados con que eran considerados en el extranjero,

especialmente en el centro de Europa. Geográficamente, este grupo ocupa las

costas tanto andaluzas como septentrional e s. espolvoreando acá y allá Galicia

y Cataluña . y algunas islas del Mediterráneo y del • Atlántico.

Separados del centro por la Izquierda, una minoría de obispos con inspiraciones

socializantes forma la vanguardia político-religiosa de la jerarquia española.

Su figura más representativa y hasta polémica* es el obispo auxiliar de Madrid

Iniesta Jiméz

 

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