Autor: Armesto, Sandro (Posible Armesto Buz, Alejandro). 
   Iglesia-Estado: buen futuro     
 
 Arriba.    11/02/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ROMA. (Por téték, de nuestro enviado especial.) Si es verdad, como muchas

venica.)—Si -es verdad, como muchas veces se bu dicho desde fuentes oficiales,

que el Rey no negocia, sino que sienta las bases, allana el camino y crea un

pilma de simpatía cara a las deliberaciones, .tras la larga hora que los Rayes

permanecieron a solas con Pablo VI, cabe esperar una política conjunta con la

Santa Sede, cordial, positiva y conveniente para ambas Instila, clones. Si ello

parecía claro tras los discursos de Don Juan Carlos y el Papa, mayor seguridad

hubo después de la auténticamente fraternal despedida que Pablo VI tributó, a

los Monarcas españoles. Un ambiente de satisfacción también presidía poco

después el almuerzo que los Reyes ofrecieron al cardenal Villot, secretario de

Estado de la Santa Sede, y en el que —como anticipó ayer ARRIBA a última hora—

se han reunido en torno al Rey todas las jerarquías de la Iglesia, entre los que

destacan los monseñores Benelli, Casaroll, Romero de Lema, Moscón!, Javierre,

Martín, Torrella, Monduzi, Arrupe, Cousnongle, Rywalsky. Portillo, Tarancón,

Marcelo González y un largo etcétera que centran esta reunión, en un auténtico

cónclave de la Santa >Sede y España, como digno colofón a los solemnes actos de

la mañana.

. ´

El calificativo solemne, quizá, queda corto,para lograr transmitir siquiera una

Idea de lo que el acto en San Pedro representó. Habrá que lamentar no obstante

las limitaciones Informativas que Impidieron que todos los medios Informativos,

no así ARRIBA, estuvieran en los momentos más Importantes. Tiene gracia que el

protocolo previsto hasta en sus más mínimos detalles y seguido puntualmente al

pie de la letra, haya alojado en su punto más imprevisto: la entrevista de los

Reyes con .Pablo VI. Y es que en Jos últimos años, el Papa no se había parado

tanto tiempo con Jefe de Estado alguno. Situación que no ha pasado desapercibida

a los medios, periodísticos Italianos, que también se muestran sorprendidos por

la extrema cordialidad de las breves palabras que pronunciaron el Papa y Don

Juan Carlos. Pablo VI tuvo encendidas palabras contra la violencia en todo el

mundo y singularmente estos días en Italia y España, a la vez que destacó la muy

Importante contribución que nuestro país ha tenido y tiene para la extensión y

conservación de la civilización cristiana en la humanidad. Asimismo el Papa dijo

que la «gloriosa panorámica española» no puede completarse, sino acón la Imagen

que Vuestra Majestad quiere en armar de la España joven, abierta, proyectada

hacia un multiforme progreso, fiel a sus esencias constitutivas, pe. ro

enmarcadas en horizontes nuevos».

Mutua independencia

SI estas palabras pueden significar toda una nueva Infraestructura en las

relaciones personales entre el Papa y el Rey de España, el tema hasta ahora

muchas veces eludido del Concordato —al menos a niveles tan altos— adquiere

nuevas perspectivas con las palabras de Pablo VI, «queremos asimismo

manifestaros nuestro agrado por los recientes y esperanzadores

perfeccionamientos llevados a cabo en el terreno de las relaciones Iglesia-

Estado en España, respetuosos de la mutua Independencia, pero hechos a la vez de

convergentes propósitos y que esperamos ver pronto acercarse hacía el término».

Finalmente, el Papa, tras recordar tos´ recientes y dolorosos sucesos en España

subrayó que «la Iglesia; no busca privilegios, sino espacio suficiente de U.

bertad en el que poder desarrollar su misión evangelizadora y ofrecer a la

sociedad el servicio de su colaboración para el bien común de los españoles». La

intervención de Don Juan Carlos tiene muchos puntos en común con la de Pablo VI,

como si una voluntad comunitaria hubiera participado en la redacción de ambos

textos, y que evidente mente la hay. El Rey recordó que el pueblo español quiere

vivir en paz, que desea un orden social justo, que rechaza la violencia, que

ensalza la dignidad y los derechos humanos.

Asimismo hizo hincapié en que el pueblo español quiere ser gobernado por

instituciones democráticas basadas en la supremacía de la ley. El Rey fue

también firmé al afirmar que si España quiere poner al día los cauces jurídicos

por los que han de transcurrir las relaciones entre Iglesia y Estado, éstas «el

Rey las desea armaniosas, positivas y fructíferas para los españoles», pero

también insistió en que esta colaboración debe establecerse «sin exclusivismos,

sin Imposiciones sin nostalgias del pasado».

Con la Prensa italiana

Después de su almuerzo con las altas dignidades eclesiásticas, los Reyes

estuvieron en Santa María la Mayor, para que Don.Juan Carlos tomara posesión de

su cargo de protocanónigo de la basílica romana. Después rápido retorno al

palacio de España, donde les esperaban los directores de la Prensa Italiana.

Entre ellos y (unto a los directores de «L´Osservatore Romano» y la Radío

Vaticana, los directores de los «Telediarlos» y «Diarios hablados» de las

diversas cadenas y redes italianas, así como un amplio glosario dé directores de

periódicos, entre ellos el de los prestigiosos «Mesaggero», «Tempo», «Giorno»,

«Roma», «La República», «Corriere della Sera», «La Stampa». «Nazione»,

«Avvenlre», y también Anlello Coppola, director del vespertino romano Paese

Sera», el más vendido diario comunista de todo el bloque occidental, que ayer

dedicaba un comentarlo muy positivo para la política del Rey en España. Más

tarde, y siempre en el palacio de España, la Embajada ante la Santa Sede, se

desarrollaba un recibimiento a una serie de corporaciones, realmente agotadoras

para los Reyes, que, sin embargo, tuvieron una palabra gentil para todos ellos.

Sería casi casi enciclopédico citar siquiera a unos cuantos de los asistentes,-

pero asi, consultando algunas de las listas oficiales, nos salen: 32 cardenales,

18 altísimos dignatarios de la Orden´de Malta, 50 embajadores del Cuerpo

Diplomático, con sus

ROMA

De nuestro enviado especial, SANDRO ARMESTO

esposas; 172 miembros de la Curia Romana, Gianni y Umberto Agnelli, y habría que

establecer un larguísimo etcétera, en el que nos encontramos los periodistas

españoles, con los que el Rey tuvo la deferencia de compartir la espera antes de

trasladarse al Quirinal para la cena con el Presidente de la, República

italiana.

Con los periodistas españoles

Cómo ya viene siendo habitual en los viajes del Rey, Don Juan Carlos ha en.

centrado en el apretado programa .del miércoles un rato para departir con los

periodistas españoles. Como también yo es acostumbrado,-estas conversaciones

tocan temas que sin ser «off the record», tendrían que ser más matizadas en una

conversación periodística. En cualquier caso, el Rey se mostró muy contento con

los resultados del viaje, a pesar de ser una estancia que calificó de muy breve;

habló también de su encuentro con el Santo Padre y contó algunas anécdotas

humanas asimismo, que en todo momento el Papa demostró un extraordinario amor

por España y los españoles. Finalmente se comentó también algunos detalles que

el Rey recuerda de su niñez en Rema, de cómo ha visto su acta natal, y ya en el

tema de Alfonso XIII, Don Juan Carlos narró cómo el Papa, envió, en la misma

mañana de ayer, unas flores y un cirio a ¡a tumba de su abuelo, así como ofició

una misa por su eterno descanso.

Por último, preguntado sobre la actitutd de la Prensa Italiana, el Rey dijo

estar muy gratamente sorprendido por el gran tratamiento que le ha reservado,

tanto la Prensa como la televisión.

Viernes 11 febrero 1977

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