Homilía del Obispo de Metre. 
 Mantener firmes los ideales de la cruzada     
 
 El Alcázar.    31/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 31. 

Homilía del Obispo de Metre

MANTENER FIRMES LOS IDEALES DE LA CRUZADA

• Para no tener que ver caer ensangrentadas las hojas de la Historia de España

• Los combatientes amamos la paz porque conocimos la guerra

• El pueblo busca jefes para echarse a andar tras ellos

Como infirmamos ampliamente, eí pasado sábado, organizado por la Confederación

Nacional de Combatientes dentro.del programa de actos de la III Asamblea

Nacional, tuvo lugar en la Basílica del Valle de los Caldos una misa en sufragio

de las´ almas del Generalísimo Franco, de José Antonio y de los Caídos por la

Patria, en el transcurso de la cual pronunció la homilía monseñor Amadeo

González, Obispo de Metre, consiliario de la Confederación. Dado su interés les

ofrecemos a continuación, su texto íntegro.

¡EXCELENTÍSIMA SEÑORA DE MEIRAS. Exemos. Señoras y Señores, Hermanos todos en el

Señor!

Con visión profética del inmediato futuro de España, nuestro-Caudillo levanto

este templo al Señor, para que sirviera dé lugar de meditación serena ante Dios,

que da luz a los .hombres de buena voluntad, para solucionar los grandes

problemas de los pueblos. Todo • lo grande • pasa lejos de la plaza, pública y

de la gloria. Nos reunimos en la soledad de este "Valle de la Reconciliación" de

los españoles, silenciosos, como los bosques y las peñas que nos rodean.

Semejamos al árbol de ancho ramaje que, suspendido sobre el mar, escucha

silencioso. Venimos a escuchar -la voz de nuestros Caídos, a fortalecer nuestro

espíritu y responder, con un Sí generoso, al ideal de Religión y de Patria, por

el que ellos todo lo entregaron.

.I.SITUACION ACTUAL. La situación porque atravesamos, la conocemos y nos duele,

y, deseosos de poner remedio a tanta calamidad, nos arrodillamos ante el Señor

en la Santa, Misa y, cargados de sentido de responsabilidad, vemos como se

cubren´ los huesos de carne viva, los huesos de tanto guerrero, de tanto mártir

de nuestra Cruzada; como llegan a nosotros, en recogimiento y meditación, las

lágrimas de tantas madres españolas, derramadas por la salvación de la - Patria

y la Gloria de Dios.

Hemos venido a recobrar el optimismo que nos dan los muertos, pues contamos con

ellos siempre y, sobre todo, .jen los momentos difíciles que atravesamos.

Toda Nación tiene mucho de parecido con el mar. Ambos poseen una capa

superficial bullanguera y otra profunda, silenciosa y tranquila, sobre que se

sienta la primera. Cualquier viento de novedad agita la superficie.

Pronto se pica el mar, cabrillea el sol,y da respingos, agitando las pequeñas

embarcaciones. El viejo marino no teme semejantes caracoleos y se arriesga, sin

miedo, mar adentro.

Pero la cosa cambia cuando bajo una. aparente paz, comienzan a agitarse las

profundidades y en remolerse los abismos. El mar revienta.

¿Estamos en la capa bullanguera de la novedad p él mal cala más hondo? Me

inclino a pensar que estamos en el estadio de la novedad y de la inconsciencia,

en el que suceden cosas muy raras, para los que experimentamos en nuestra propia

carne y siendo unos, muchachos, la tragedia de una lucha fratecida.

En algunos medios políticos sociales "el universo de valores morales y éticos,

ha experimentado un vuelco, pasando lo bueno al lugar de lo malo, lo injusto al

sitio de lo justo, el caos a la primacía del orden, el delito a rango de ley".

Pero, hermanos, la capa, profunda, de nuestra sociedad española permanece

tranquila, o mejor, incontaminada, no sin .sobresalto, ante esa verbena parlera

que nos envuelve.

"El Valle de los Caídos" es el lugar de nuestras intimidades, de nuestras

cuitas. Y aquí, en secreto, en ,1a intimidad, pero, d_e todo corazón, pedimos al

Dios de las Misericordias, por intercesión de la Sma. Virgen del Pilar, de

Santiago y, de nuestros muertos, que viyen eternamente, nos envíen jefes

enamorados de las esencias y tradiciones de nuestra España, para que la

gobiernen en nombre de Dios y para. Dios- y para los Españoles.

El pueblo busca jefes para echarse´ a andar tras ellos. E1 pueblo, al fin y^ al

cabo, sólo escucha a los héroes, esto es, a quienes llegan a él precedidos de

renunciamientos, a quienes, más que con las palabras, le vienen con ejemplos;

porque hay que echar hechos por delante para que las razones prueben.

."En medio de este inmenso relicario de héroes y mártires nos sentimos fuertes y

nos avergonzamos, al mismo tiempo, de los imnumerables "enanos" que han

aparecido en los últimos tiempos en nuestro suelo hispano, haciendo un deshonor

a aquellos que entregaron su vida en hofocaustro. Y, ofender a los muertos, es

siempre una felonía ciertamente; pero ofender la memoria de nuestros mejores y,

sobre todo, de los dos hombres que han protagonizado casi medio siglo de

grandeza y prosperidad material y espirituál, el Generalísimo Franco y José

Antonio, es, además de . una felonía, un atentado al honor de España y de los

Españoles.

II ACTITUD DE LOS COMBATIENTES. Los Combatientes tenemos actualmente mala

literatura, nos quieren envolver en el (cerco dialéctico de la difamación y han

creado el;gran truco, sin discriminación "alguna, de la "no violencia".

Los excombatientes de ahora y combatientes de antaño amamos la paz, precisamente

porque conocemos la guerra que .nuestras generaciones anteriores nos sirvieron,

como la única salida para salvar a España.

La guerra por la guerra" . es frase anticristiana y antihumana. El mejor poema

que se puede cantar a la paz lo pronuncia el cristianismo con el nacimiento de

Cristo: Y "en la tierra paz". "Buscad la paz de la ciudad" decía Jer. (29;7)

"bienaventurados los pacíficos", predicaba Jesús en el Sermón de la Montaña (Mt.

5,9); "Vivid en paz", dice el Apóstol.

La paz debe ser la suprema aspiración en la tierra y en Cielo. Para una paz

perpetua creó- Dios al hombre, que la perdió al ponerse en guerra con Dios por

el pecado.

¡Pero áy!, cuando las pasiones humanas se descentran, cuando el espíritu, del

mal toma posesión de, las lamas humanas para sus fines. demoledores, la reacción

será la guerra y ésta se convertirá en Cruzada cuando sus* combatientes luchan

como protesta contra la hora de la destrucción del espíritu del mal.

Lo que no se puede permitir que, en. nombre de la "paz", se huya de todo riesgo,

dé todo peligro, que no se quiera pasar molestia alguna. ¿Que podemos

prometernos, hermanos queridos, sin milicia, frente a un mundo de aventureros y

audaces, arrojados con recursos poderosos, por "Poderes Ocultos", para derramar

inmoralidades y ateísmo?

Es intolerable que en nombre de la paz se quiera justificar la inercia; ¡Pobre

paz! ¡Y cuántos profanan tu nombre...! los cobardes, los incapaces, los.cómodos,

los egoistas...

Queremos una paz que nazca de una fe viva, cuando se vive, no en calma sino,

antes bien, cuando agita las entrañas.

Queremos la paz de Cristo que es tensión constante, que es lucha y aspiración al

bien supremo.

Nuestra paz es flecha que apunta hacia arriba, hacer sobrenatural y este hacer

sobrenatural es el verbo a cuyos lomos cabalga el mundo, la vida y la historia

que no tiene razón de ser, si no es historia sagrada.

Busquemos primero el Reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas se os

darán por añadidura.

Para que nuestra paz sea fuerte y para siempre, debiéramos pedirle al Señor una

cosa, a -los ojos humanos algo rara: ¡Señor, que en nuestra paz no nos concedas

demasiados éxitos en el "Más acá"; porque hay una "serenidad humana que, a los

ojos de Dios, está muy próxima a la. muerte del espíritu";

III. MILICIA LA VIDA DEL HOMBRE...Mis queridos combatientes y Hnos. en Cristo:

Para calmar los nervios de nuestros enemigos, que los pierden cuando nos ven

reunidos, aunque sea, como ahora, para hacer oración, citáremos • unas palabras

- de nuestro Santo Padre sobre el concepto militante de la vida cristiana (6-IV-

1967)..."cada -cristiano es un soldado de Cristo...Nuestra fe es la victoria que

vence al mundo. La idea de victoria se relaciona con la vida de combate, que

parece investir la condición de nuestra presente existencia. Una .idea nada

agradable al hombre moderno, que dirige sus ideales., sus deseos.y actividades a

quitar de la concepción, de la vida y de su desarrollo práctico cualquier

molestia, cualquier contraste, cualquier toma de posesión fuerte y

militante...".

"El señor tocó nuestros, corazones, en los años de la generosidad juvenil, para

"que fuéramos soldados ejemplares y nunca delincuentes contra los delincuentes.

Para que fuéramos custodios de valores auténticos, números ordenados de una

guardia puesta a servir con amor y con .valentía la suprema defensa de la

Religión y de la Patria, (sin rencores ni odios de ningún género.

El Generalísimo Franco decía, lo recordaréis, en su testamento: "Quisiera en mi

último momento unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para

gritar juntos: ¡Arriba ^España!, ¡Viva España!. José Antonio pedía al Señor, en

.su última hora, que fuera su sangre la última que se derramase en contien-Altar

Eucarístico, pediremos a . Dios mantenga firme los ideales de nuestra Cruzada y

no permita que volvamos a contemplar como caen ¡otra vez!. ensangrentadas las

hojas de la historia de España. Así sea.

 

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