Los obispos, como siempre     
 
 Diario 16.    25/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Los obispos, como siempre

ÉL reino de Cristo no era de este "inundo,,pero el de la Iglesia sí 1* es. A esa

conclusión se llega reflexionando sobre el comuncado del Comité Permanente de la

Conferencia Episcopal Española, en el que se abordan distintas cuestiones que

interesan a todos los ciudadanos y, muy especialmente, se explícita la actitud

de la Iglesia ante las próximas elecciones. A pesar de que algunos creían cu un

nuevo estilo de la Iglesia ante la política, lo cierto es que el texto del

documento comentado se" parece, casi como una gota de agua a otra, a las

clásicas tomas de posición clericales en las que a través del usual lenguaje

críptico y por medio de alusiones», indirectas y sutilezas queda perfectamente

claro que a la Iglesia no le es indiferente que gane un partido u otro. La

lectura atenta y desapasionada del comunicado en cuestión no deja lugar a dudas:

la Iglesia apoyará a los demócrata-cristianos y, simultáneamente, prohibe .a sus

fieles, e incluso a todos los electores "responsables", que voten a los

comunistas. Si esto es imparcialidad, venga Dios y lo vea. Postura, por otra

parte, nada sorprendente porque, al fin y al cabo, es la que ha mantenido

constantemente el episcopado italiano antes y después del Concilio, y haciendo

oídos sordos a cuantos le pedían una neutralidad efectiva.

Si los obispos deseaban que los españoles creyeran en su sinceridad cuando

hablan de neutralidad eclesiástica o cuando insisten en que "desde el ámbito de

la fe cristiana caben diversas opciones políticas", sería mucho mejor que

hubieran pxiesto ahí punto final a sus orientaciones- Un oportuno silencio sería

mucho mejor que esa invitación a "apoyar siempre" a los partidos cuyos programas

concuerden con la enseñanza social de la Iglesia o que defiendan, entre otros

valores, "la moralidad, la estabilidad de la familia, el derecho de la vida

antes de nacer..." que para cualquier buen entendedor es un modo de recomendar a

los partidos confesionales o, como se dice ahora, "de inspiración cristiana". Es

de suponer que los obispos se dan cuenta de que sus afirmaciones suponen una

toma de posición previa y una beligerancia ante problemas que se van a plantear

aquí inmediatamente, como el del divorcio. Es una lástima que se reitere, a lo

italiano, viejas y fracasadas actitudes. peleonas dispuestas a entrar en todas

las batallas, cuando hace bien poco el arzobispo de Tarragona insistía

sensatamente en que sería mejor para la Iglesia no tomar parte en una eventual

campaña sobre el divorcio.

El prestigio de la Iglesia «o queda muy bien parado después de esta bendición

dada con la mano izquierda a los demócrata-cristianos, pero acaso-explica la

insistencia de éstos en ir solos a las elecciones, seguros de un apoyo que es

todavía muy importante en este país. El documento recuerda a la homilía de aquel

cura rural italiano que en una famosa película, después de insistir en la

neutralidad de la Iglesia, afirmaba: "Podéis votar a quien queráis, pero como

esto es una democracia y vosotros sois cristianos, tenéis que votar a un partido

que sea a la vez demócrata y cristiano." Y hasta repetía los adjetivos por si

alguno no había caído... Los obispos españoles parecen haber dejado solo a

monseñor Tarancón, que.en su última "carta cristiana" subraya que "la Iglesia no

debe ser beligerante en la lucha por el poder político". Colectivamente, los

obispos parecen pensar de otra manera.

Parecidas cosas podrían decirse del ataque que el documento dedica, sin

citarlos, a los comunistas. No es muy. elegante que los obispos, en paralelo

aquí con los sectores más reaccionarios, hagan un juicio de intención aludiendo

al caso de que "el programa de un partido no traduzca su verdadero proyecto,

bien por estrategia, bien por referirse sólo, a Una fase de tal proyecto". La

afirmación supone una torpe torna de posición contra el eurocomunismo, tema

político y polémico si los hay, pero que los obispos podían haberse ahorrado.

¿Qué fue de las puntualizaciones de Juan XXIII sobre estas cuestiones contenidas

en la parte final de la Pacem in terris? Aquél Papa insólito, como una solitaria

golondrina, no hizo verano.

El documento de los obispos sugiere otras muchas reflexiones, como cuando

condena "la estatificación de la enseñanza" o cuando pide que "continúe la

dotación estatal". Habrá que comentarlas otra vez. En todo caso parece claro que

aunque monseñor Tarancón afirma que "la Iglesia consigue los grandes triunfos

estrictamente religiosos cuando es débil, cuando es perseguida", los obispos

´españoles han optado por seguir siendo un poder humano... demasiado humano.

 

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