Autor: Freixinos, José. 
 Monseñor Benavent, arzobispo de Granada. 
 "El Episcopado, con el cambio"  :   
 Con él se producirán beneficios en el orden social y religioso. 
 Pueblo.    29/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Monseñor Benavent, arzobispo de Granada

"EL EPISCOPADO,

Con él se producirán beneficios en el orden social y religioso

MURCIA. (PUEBLO, por José FREIXINOS.)

«El Episcopado español no tiene miedo al cambio», ha dicho a PUEBLO el arzobispo

de Granada, doctor Emilio Benavent. «En absoluto no tiene itfiedo. Y lo cree, en

líneas generales, positivo. El Episcopado español cree que se van a producir

beneficios en todos los órdenes del cambio social. Incluso cree que se van a

producir beneficios en el orden religioso. Uno de ellos tal vez sea el de que

el. avance d>? secularización, la pérdida de los controles sociales de algunas

tradiciones afecte a los que podríamos llamar pequeños en la fe y les haga tener

unos criterios menos marcadamente cristianos que los que teníamos en épocas

anteriores.» Más adelante e] arzobispo ha afirmado: «Creo, por contrapartida,

que aun entre esos mismos miembros cristianos sencillos, por supuesto, en

quienes tengan una fe muy viva habrá un progreso de profundización en la fe

personal y, con el tiempo, al crecer esa profundización y al hacerse más clara

la adhesión a Jesucristo y al Evangelio, saldremos ganando.»

«TARANCON CUMPLE

PERFECTAMENTE». — El doctor Benavent ha dicho que no le gustan los rumores, si

son irresponsables. Y si no son responsables, no les Interesan. «Yo tengo

contactos habitualísimos con el doctor Tarancón. El último ha sido el fraterno

de mi amistad con él, felicitándole por su santo hace unos cuantos dias. Entre

nosotros existe una amistad que es muy antigua, de cuando él era obispo de

Solsona.

Tengo un gran concepto de él, soy un antiguo lector de sus pastorales. Sigo con

atención su trabajo y me parece que en el cumplimiento de su deber no cabe

ninguna reserva. Creo que cumple perfectamente.» El doctor Benavent no había

hecho todavía ninguna declaración después de que fueran publicados, los rumpres

en torno a cuestiones internas del Episcopado español y, más concretamente, en

torno a Tarancón.

EL PUEBLO ESPAÑOL Y LA IGLESIA. — En torno al Juicio que en estos momentos hace

el pueblo español de la Iglesia y de sus obispos, el doctor Benavent ha dicho

que no puede contestar con absoluta exactitud, pero conoce los trabajos, muy

serios, que se realizaron como sondeos en la diócesis de Málaga.

En los trabajos antes aludidos, según el arzobispo, había diferentes actitudes,

y éstas, por sectores sociales: una adhesión en un grupo sociológicamente de

clase media modesta: otra un poco más crítica, en algunos sectores intelectuales

inquietos.

y una actitud no tanto agresiva ni condenatoria, sino de lejanía a veces

dolorosa, por parte de las masas populares.

MONSEÑOR PERALTA: «NO CABE LA NEUTRALIDAD POLÍTICA». «La Iglesia no es

indiferente a los partidos políticos y urge en conciencia a sus hijos para que

se abstengan de practicar en grupos que conculcan derechos del hombre,

auténticos derechos, o patrocinan atrocidades condenadas por la doctrina del

magisterio, interpretando autorizadamente el derecho natural», afirma el obispo

de Vitoria, monseñor Francisco Peralta, en una larga carta .pastoral sobre el

momento actual y los cristianos.

«No cabe la neutralidad —añade—, en cuanto eme los seglares deben defender la fe

también desde la política, pues si ésta ataca al altar, es grave obligación de

los hijos de la Iglesia defenderla desde los mismos estamentos y dentro de la

dialéctica propia del fuego político. Lo cual lleva consigo el deber de excluir

la participación en partidos en los que se nieguen las condiciones elementales

para que la Iglesia pueda desarrollar su misión y alcanzar sus objetivos.»

Citando al Concilio Vaticano II, monseñor Peralta recuerda el «deber universal

de fidelidad al bien común, mediante el honesto ejercicio de las obligaciones

propias de nuestra inserción en la comunidad cívica». En consecuencia, los

fieles deben hacer valer el peso de su opinión, «a fin de que el poder político

sea ejercido con justicia, Y también para que las leyes respondan a dos cosas: a

los preceptos de la moral y ai bien común».

Y. por tanto, «si en periodo electoral, personas hay que representan programas

políticos que conculcan esa misma moral, es indudable que no debéis dudar hacia

dónde no debe ir vuestro voto».

 

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