Autor: Aradillas, Antonio. 
   No manipular la palabra     
 
 Pueblo.    29/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

NO MANIPULAR LA PALABRA

HAY que reconocer que, si no oficialmente, a nivel de base, como ahora se, dice,

la Iglesia no siempre, pero sí que con cierta frecuencia e Intranquilidad,

consiguió ejercer su misión sagrada de conciencia critica en la España de los

últimos tiempos. Prueba elocuente de ello es, por poner un ejemplo, la larga y

provocante lista de homilías multadas con que se llegó a contar. Cualquier

sacerdote que pretendiera interpretar el Evangelio, en disconformidad con lo

exigido por el Poder establecido, se ganaba, inesquivablemente, una sanción

gubernativa, no pudiendo salvaguardarlo la práctica ni la teórica inviolabilidad

del pacto internacional concordatorio, ni, por supuesto, la honesta presunción

de que era a la jerarquía eclesiástica a la que, en definitiva, habría de

corresponderle la misión sagrada de estudiar j> decidir si la interpretación

evangélica ofrecida por el sacerdote multado de turno se ajustaba a lo pastoral

o si su contenido era estrictamente político...

A Y nos complace reconocer ahora que la Iglesia española —parte de la Iglesia—

vivió una etapa de testimonio salvador que justifica, de algún modo, su razón de

ser en y paro el mundo, por muy institucionalmente católico que éste se presente

o nos lo presenten, y por mucha carga de confesionalídad cristiana que pretendan

poseer los Estados. El ejercicio de conciencia crítica de la Humanidad, la

acogida en su sagrado recinto de reuniones obreras imposibles y la palabra

iluminadora por la fe, en relación con tantas situaciones de conflictívidad,

predicada por hombres de la Iglesia, han proporcionado y proporcionan elementos

valiosos de juicio, verdaderamente positivos sobre la institución eclesial, y

que, en gran parte, explican su mayor aceptación y prestigio «n ciertos sectores

y ambientes de nuestro país.

Pero ocurre que la llamada «bula» de que, en ocasiones, disfrutaban esos hombres

de la´ Iglesia- para afrontar los temas vivos del momento, con autoridad y en

público, es compartida ya hoy también ampliamente por los líderes de los

partidos, y ocurre, asimismo, que la temática en la que aquéllos incidían, y que

a veces rondaba las áreas de "la poiítica, en la actualidad es tratada

frontalmente, con experiencia y doctrina, por estos mismos líderes, Con lo que

una numerosa clientela de .católicos de ocasión y temática sociales no se siente

atraída ya tan fervientemente como antes para constituir asamblea litúrgica. Su

deserción eclesástica y su mayor compromiso político. no se le ocultan al

observador más minucioso.

• Se trata de uno de los hechos posiblemente más interesantes de los ´tiempos

recientes y que exigirá estudio y atención muy cuidadosa y comprometida.´Si una

parte importante de la feligresía se per nó por no comulgar con ideas y

procedimientos socializadores y.si quienes entonces comulgaban con éstos emigran

ahora a centros de adoctrinamientos y de "actividad abiertamente políticos, la

opción se le presenta a la Iglesia hoy como auténticamente difícil, después de

reconocer con sinceridad que en el reciente éxito de asambleas litúrgicas y de

audiencias sacerdotales se ocultaba la imposibilidad de convocación y audiencia

abiertamente políticas.

A Pero la asamblea y la palabra de Dios siguen ™ y seguirán teniendo salvador

atractivo, siempre y cuando sus ministros´no la man´pulen en uno o en otro

sentido, y siempre y cuando no se sirvan d* ella y la pongan al servicio de la

colectividad, - necesitada como nunca de respuestas de luz y de paz. La

fidelidad a estos postulados garantizará la continuidad y la aceptación del

ministerio sagrado.

Antonio ARADILLAS

 

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