Carta cristiana del cardenal Tarancón. 
 "Creo que estamos cayendo en la trampa de las grandes palabras"     
 
 Ya.    30/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Carta cristiana del cardenal Tarancón

"Creo que estamos cayendo en la trampa de las grandes palabras´

La carta cristiana-que et cardenal Tarancón publica esta semana en "Iglesia en

Madrid" lleva por título "La trampa de las grandes palabras". He aquí el texto

íntegro:-

"No es fácil manejar bien el lenguaje. Hablar o escribir correctamente,

utilizando, en cada ocasión la palabra más apropiada; supone un conocimiento del

idioma que. tienen muy pocos.

Eso tiene importancia, pero menos, en la comunicación ordinaria entre los

hombres. Lo que interesa en la vida normal es que los demás nos entiendan. Ksto

puede conseguirse—quizá se consiga incluso mejor en muchas ocasiones—-con un

vocabulario reducido, que es el que maneja la inmensa mayoría.

Pero tampoco es fácil evitar el peligro o la trampa que noa presentan algunas

"grandes palabras", que, gastadas por el uso, o utilizadas abusivamente, sin

tener en cuenta´ su raíz semántica, pueden servir para todo. En ocasiones, para

ocultar lo que no nos atrevemos a proclamar abiertamente o para engañar a los

incautos.

Esta práctica —demasiado frecuente, a mi juicio—produce una confusión que puede

tener gravísimas consecuencias en el orden del pensamiento y de la vida.

Existen algunas palabras a las que yo me atrevería a llamar palabras-mito, que

hoy se utilizan con sentidos distintos y hasta contradictorios, pero que sirven

para .deslumbraf a unos y engañar a otros.

¿Qué duda cabe que en el orden político-social las palabras "pueblo",

"democracia", las frases "mundo del trabajo", "mayoría silenciosa", etc., son

una forma de expresar lo que a- cada uno le interesa para ganarse la buena

acogida de los demás?

¿Y qué duda cabe también que, en el orden religioso-eclesial, las frases:

"Pueblo de Dios", "Iglesia popular", "fidelidad al Evangelio", "autenticidad

cristiana" .expresan intenciones muchas veces divergentes y realidades muchas

veces contradictorias?

Porque el Concilio ha hablado del "Pueblo de Dios", pero no en el sentido en que

muchos utilizan la palabra "pueblo", ya que desde el Papa hasta el último

cristiano formamos parte de ese Pueblo, con una dignidad básica común; no puede

ser utilizada esa frase para referirse a una parte, sea la que fuere, de él, que

es el cuerpo místico ´de Cristo y del que entramos a formar parte por el

bautismo.

Todos queremos ser fieles al Evangelio. Pero cada uno entiende de una manera esa

fidelidad. Y con textos del Evangelio nos enfrentamos unos con otros, cuando la

fidelidad hay que demostrarla por el camino, que ha señalado el mismo

Jesucristo, el del magisterio auténtico.

LA AUTENTICIDAD, LUGAR COMÚN

Se habla mucho de autenticidad en todos los órdenes y la autenticidad del

cristianismo es ya un lugar común para muchos, pero sin determinar cómo

entienden ellos esta autenticidad y probando con los hechos, además, que . el

sesvicio de Dios y de los hombres no-se excluyen. En buen sentido cristiano

deben ser dos aspectos de la misma realidad. No basta el humanismo ni el

angelismo.

Hoy, tanto en el campo .político como en el eclesiástico, se abusa del

calificativa "popular". Y nadie sabe lo que se oculta detrás de esta palabra y

resulta muy difícil, en no pocas ocasiones, dar a la palabra popular un sentido

de Pueblo de Dios que es el único sentido que puede tener en el aspecto

eclesial.

Creo que todos estamos cayendo en la trampa de las grandes palabras. Y como

consecuencia, coincidimos fácilmente en la expresión litera] cuando queremos

significar realidades distintas y hasta. contradictorias.

¿No sería conveniente que hablásemos todos con mayor llaneza, diciendo las cosas

con la máxima claridad y sencillez para que podamos entendernos y evitemos el

desconcierto que se está produciendo en todos los órdenes?"

 

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