Autor: Aradillas, Antonio. 
   Rentable credibilidad     
 
 Pueblo.    21/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

RENTABLE CREDIBILIDAD

LOS hombres que están al frente de las instituciones han de cuidarse

exigentemente, por lo que son y por lo que representan, de ofrecer siempre una

imagen clara de fiabilidad, que suscite seguridad firme y salvadora entre todas

aquellas personas ante quienes uní día, ellos, por vocación, profesión u oficio,

aceptaron la responsabilidad de encarnar y de realizar la misión confiada a las

-Instituciones. Si éstas se pertenecen, como sn el caso de la Iglesia, a la

esfera de lo sobrenatural y de lo religioso, sus hombres extremarán aún mas ^sus

cuidados en ser y en presentarse como fiadores de la fiabilidad de la que

precisan las instituciones para alcanlos objetivos que Jas justifican.

Y resulta que, por diversos caminos, y a título de ejemplo, recientemente se me

ha ofrecido la posibilidad de comprobar dos circunstancias en las que hombres de

la Iglesia tenían empeñada su palabra de credibilidad y en las que

desgraciadamente ésta alguna manera, los efectos que intentaba

ha quedado malherida, con riesgo de desedificación para quienes confiaron en

ella, tanto porque padecían, de subsanar, como por el solo hecho de estar

convencidos de que una institución salvadora como la Iglesia merece otra

imagen...

A Y éstas son las dos circunstancias: todavía y después de tantas

proclamaciones en todos los medios de comunicación social, transcurridos ya

cuatro meses, ea los Tribunales Eclesiásticos de Madrid-Alcalá no se ha

impuesto —y no lo será hasta el próximo 1 de mayo—´ la gratuidad total en la

tramitación de las causas de nulidad y separación matrimoniales..., que, al

publicarse la noticia, se dio ya como hecha: en los Tribunales Eclesiásticos se

siguen percibiendo las tasas esclarecidas en la llamada «reforma Taran con»,

no siendo verdad lo de la tan cacareada gratuidad, anunciada como inmediata en

diciembre, de 1976. Otra circunstancia: todos los sacerdotes de la diócesis

de Coria-Cáceres han recibido el último mes idéntico sueldo estatal —3.000

pesetas— al que venían percibiendo hace un puñado de años, no

habiendo llegado todavía(por aquellas latitudes pastorales el maná de la subida

de las 15.400 pese tas, anunciado a bombo y platillo civil y eclesiásticamente.

^ Se trata de dos datos espiga dos con naturalidad, realismo y sin esfuerzo

alguno en la historia actual de los hombres de la Iglesia y que precisan, al

menos, de una pronta explicación, con la que respetuosa y verazmente se le

adoctrine al pueblo acerca de las dificultades que han impedido hasta ahora la

puesta a punto de tan buenas intenciones, que, honradamente, debieron darse

oficialmente como noticias, no cuando sólo eran buenas intenciones, sino cuando

fueran ya realidades concretas, convencidos de que los triunfalismos vanos e

inocentes no tienen rentabilidad evangelizadora de ninguna clase. Si no

existiera explicación alguna, los hombres de la Iglesia deberían, asi mismo,

comunicárselo honestamente a la opinión pública, con la confianza y seguridad de

que tal gesto de honradez resultaría auténticamente edificante..., que, en

definitiva, es lo que se ha de pretender siempre en todo lo relacionado con la

Iglesia, por encima y al margen de los propios fallos, de las imprevisiones,

atolondramientos e improvisaciones.

Antonio ARADILLAS

 

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