Autor: Aradillas, Antonio. 
 El padre Díaz Alegría, en busca del nuevo cristianismo. 
 La Iglesia que nos ocultaron  :   
 "En la conciencia cristiana más primitiva no aparece nada que signifique defensa del régimen de propiedad privada". 
 Pueblo.    22/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

El padre Díaz Alegría, en busca del nuevo cristianismo

la conciencia cristiana mas primitiva no parece nada que signifique defensa del

regimen de propiedad privada

LA IGLESIA QUE NOS OCULTARON

"El que tiene abundancia de bienes debe ponerlos al servicio del que no los

tiene"

"la adhesión al capitalismo, es incompatible con el servicio de Dios"

(Un libro de actualidad: «De la propiedad privada a ia socialización»)

José María Diez Alegriá, uno de los mejores teólogos que tiene hoy la Iglesia

y,´por supuesto, el mas conocido de los españoles, acaba de publicar un libro

titulado «De la propiedad privada a la socialización» (buscando ser cristianos),

en que nos manifiesta la gran talla de su preparación doctrinal, precisamente en

un tema de los más difíciles y* comprometidos y en el que él es un auténtico

experto.

—Para comprender —me explica con humor, humanidad y humildad— una cierta

complejidad no del todo aclarada que encontramos en la doctrina de Pío XII sobre

la propiedad, hay que tener en cuenta el hecho de que en la elaboración de sus

discursos sobre la doctrina social, tuvo un influjo preponderante el1 profesor

jesuíta de la Universidad Gregoriana de Roma Gustaa Gundlach; éste preparaba "al

Papa el borrador de aquellos discursos y el Papa le proveía de cigarros puros,

pues Gundlach era un fumador empedernido. Yo le conocí bastante de cerca, pues

fui su sucesor en la cátedra de la Universidad Gregoriana, aunque no en la

preparación de discursos rii: en el tus? rute´ dé" cigárrrós puros...

COMPROMETIDO Y ACTUAL

Y en torno a un tema tan controvertido y comprómetido, el siguiente podría ser

´un resumen de algunas de las principales ideas del padre Diez Alegría...

• «Como punto de partida podemos anotar que el Nuevo Testamento nos testimonia

la existencia de una tradición primitivísima del cristianismo favorable a la

comunidad de bienes y contraria a la propiedad individual exclusivista.»

-En la conciencia cristiana más primitiva ño aparece nada que pueda significar

"antisocialismo" ni "defensa del régimen de la propiedad privada". Aparece

claramente todo lo contrario, aunque sin plantearse- (ni en un sentido ni en

otro) problemas estructurales de organización económica, jurídica o política de

la sociedad en el plano público.»

«El Reino de Dios es de los pobres y no de los ricos. En el «día ,del Señor»

los ricos se encuentran en extrema indigencia, en una situacinó desesperada. Su

única salida es que en esa coyuntura aparezca que han estado con los pobres, que

son amigos de los pobres y que los pobres los avalan... La propuesta del

Evangelio es que el que tiene abundancia de bienes opte en favor de los que no

tienen y ponga sus bienes al servicio de esta opción.»

«Ocurre, no obstante, desgraciadamente, que las Iglesias cristianas, a lo largo

de los siglos como conjunto estructurado y bajo el influjo, crecientemente

autorizado de sus responsables han llegado a hacer opciones

histórico-sociales diametralmente opuestas a las que se sugieren en los

Evangelios. De aquí se deriva una cierta incapacidad para comprender el

verdadero sentido ´de ellos, un sentido obvio para quien no tenga aquellos

prejuicios. Las Iglesias cristianas han tomado posición frecuentemente por los

ricos y contra los pobres. Por eso, consciente o inconscientemente, tienen que

desvirtuar el Evangelio con filtros burgueses para que les sea fácil a los ricos

entrar en la comunidad cristiana.»

«Los Evangelios no son libros de- política, ni Jesús hizo teoría política. Qué

se ha de hacer para que el hambre, la desnudez; la carencia de techo, las formas

inhumanas de emigración o exilio, la situación aflictiva de los reclusos, la/-

desatención de los enfermos... desaparezcan... es nuestra responsabilidad

histórica social y política. Pero Jesús y el Evangelio nos lanzan a afrontar en

lo vivo el problema.´ Y este no es un problema de pura benevolencia privada

interpersonal, sino un problema de estructuras.»

«Si no me equivoco (y me parece que no me equivoco) el "sistema capitalista-

es, en la historia humana, el más alto y racionalizado tipo de estructura social

radicalmente fundada en el "servicio del dinero" que haya existido. Si es así,

conforme a la palabra de Jesús, la «adhesión» al capitalismo es incompatible con

el servicio de Dios.»

PECADO DE LA COMUNIDAD

- A mí me parece que el capitalismo es ciertamente la negación (la antítesis) de

la «utopia» «cristiana». Estar «prendado» del capitalismo es «no ser cristiano»

con autenticidad, A mi juicio, no puede negarse que en los dos últimos siglos ha

habido una aceptacíón positiva del capitalismo un dejarle prender en sus

estructuras y~ en su espíritu, por parte de los cristianos y de sus estructuras

eclesiásticas, que han constituido un pecado de la comunidad cristiana en su

conjunto.»

- El pecado histórico del cristianismo del siglo XIX es que aceptó la" filosofía

económica social del capitalismo, al mismo tiempo que rechazaba los aspectos

positivos del lita beralismo político. La oposición monolítica y acrítica al

fenómeno histórico del socialismo moderno es. otra cara del pecado histórico y

social de la Iglesia en el siglo XIX, que todavía hoy constituye una pesada

hipoteca. Me parece claro que el «cristianismo antisocialista» no tiene nada que

ver con la tradición apostólica de los Santos Padres.»

«El espíritu que anima la encíclica de León XIII, "Quod apostolici numeris", del

28 de diciembre de 1878, dirigida contra el socialismo, es opuesto al espíritu

del Evangelio. La absolutización y sacralización de la

propiedad privada existente en este tiempo es absolutamente ajena a la tradición

cris Uaná. Es una contaminación ideológica disfrazada de lenguaje religioso,

cristiano, por otra parte, de una melosidad retórica inaguantable.»

• «El Concilio Vaticano II afrontó el problema de la propiedad privada- de modo

coherente y, entre otras cosas, dijo: "Dios ha destinado la tierra y todo cuanto

ésta contiene al uso de todos los hombres y pueblos, y, por consiguiente, los

bienes creados deben, según un criterio equitativo, ser objeto de la

participación de todos, sirviendo de guía la justicia y cooperan do la ´caridad.

Por tanto, cualesquiera que sean las formas concretas de la propiedad adaptadas

a las legitimas instituciones de los pueblos, según diversas y c a rabiantes

circunstancias, deben siempre subordinarse a esta universal destinación de los .

bienes". La propiedad privada, -por- tanto, no puede ser un "ideal", ni siquiera

un valor ético. En el dinamismo de la vida cristiana auténtica es un elemento

esencialmente problemático, entraña una negatividad...»

Sus expresiones rezuman ortodoxia por sus cuatro costados... Esto no quiere

decir, no obstante, que duelan, molesten y escuezan... Pero de esto no tiene la

culpa el teólogo.... Que quede clara constancia de ello. La culpa, en última

instancia, la tienen . quienes también aquí pretendieron darnos «gato por

liebre».

A. ARADILLAS

 

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