Autor: Espín, Manuel. 
 Religión y política en la España actual (2). 
 Los católicos y los partidos políticos     
 
 Pueblo.    22/04/1977.  Página: 1-7. Páginas: 8. Párrafos: 102. 

RELIGIÓN Y POLÍTICA EN LA ESPAÑA ACTUAL (2)

Un informe de

MANUEL ESPiN

Hoce algunos años, no hubiera hecho foT|a preguntar por el beneficio o

destinatario del llamado

«voto católico»} locapitalizarían una serie de fuerzas de carácter conservador

enfrentadas con

un posible «bloque laico». Actualmente, ni eir España ni en casi ningún otro

país existe esa: división en bloques; el uno, de carácter confesional; «1 otro,

marcado por el signo del anticlericalismo, la pluralidad existente en el campo

de los opciones temporales de los creyentes determina compromisos muy

diferentes/Se llega asi ai reconocimiento dé trigo que hoy puede parecer

«perogrullesco», pero que no siempre ha sido fácil admitir: que existen unos

católicos que luchan por opciones de izquierda, y otros católicos que defienden

posturas de derecha, y que ninguno de lo´s dos grupos puede pretender

monopolizar el catolicismo. Para el ciudadano católico este hecho supone «1

reconocimiento a la libre elección de sus opciones temporales, sin que por

métodos paternalistas, por presiones o por coacciones se le encamine hada un

partido, una fuerza o una ideología concreta.

LA situación actual del catolicismo tiene en el campo de lo político unas

consecuencias que proceden del reconocimiento de una realidad social.

La sociedad moderna es una sociedad secularizada y en un proceso de laicización,

en la que el hecho religioso es una cuestión que afecta primordialmente a la

conciencia y al fuero interno del creyente, pero que no hace preciso un

espectacular aparato de presencia en la vida social ni pueda pretender imponerse

a la sociedad civil por medio de un triunfalismo monopolizador. El creyente no

puede •egregarse ni segregar a una sociedad en la que se encuentra Inmerso, lo

que supone la convivencia en un mismo ámbito de creyentes y no creyentes sin

barreras innecesarias. Por otra parte, la transformación de la vida económica,

que ha pasado de ser agrícola a industrial y de servicios, de las pequeñas

poblaciones a las urbanas,.ha contribuido a que muchos componentes do una

superficial religiosidad se hayan perdido, lo que representa que el consumismo

haya contribuido al aumenta de la indiferencia religiosa (aquí habría que citar

el fracaso de una educación .pretendidamente religiosa, mas bien superficial y

supersticiosa, que al menor análisis o al choque con otra realidad social

distinta Be viene abajo). La presión social de una Iglesia jerárquica es. por

tanto, menor en una sociedad Industrial. y urbana que en una comunidad rural y

agrícola.

(2) La actual Iglesia católica es una comunidad plural —«hacia un catolicismo de

sectas (en el mejor sentido de la palabra)», como indicaba Aran* guren en 1969—,

en la que conviven, especialmente en la base, distintas corrientes, algunas de

ellas contrapuestas, lo que en el campo de lo civil representan Indirectamente

el reconocimiento de un auténtico pluralismo de opciones.

3 Esta pluralidad supone el reconocimiento a la libertad del creyente, sin

necesidad de imposiciones ni autoritarismos de ningún tipo. Ninguna parte de los

creyentes, ya militen en organizaciones de izquierda o de derecha, tienen

derecho a erigirse con una ortodoxia ni a clericalizar una fuerza política o un

partido, que sólo vendría a ser una opción entre otras opciones.

Llegar al reconocimiento de esta libertad de opciones no lia sido fácil. La

realidad es que la jerarquía católica ha sido—y en ciertos casos lo ha seguido

siendo—beligerante en el campo de lo político. El proceso abierto con el

Concilio Vaticano II ha supuesto un reconocimiento oficial de la libertad dé

.opciones en lo temporal.

Pero no hay que olvidar un factor: la Iglesia;es un formidable grupo de´ presión

social, 8ue en paises de mayoría católica, como es España, puede tener una

influencia capital. La tentación que para la jerarquía lia supuesto aparecer en

primer plano de la vida pública, ya sea bendiciendo, apoyando o negando a

fuerzas concretas, ha estado a la orden del día. A la jerarquía le ha costado

sumo trabajo asumir • un papel • equidistante de la vida política, situarse en

un plano totalmente distinto al de los asuntos públicos, que no son competencia

de la Iglesia, sino de los ciudadanos y del Estado. Sin embargo, el

reconocimiento de los distintos fines y objetivos de los dos ámbitos, civil y

religioso, no presupone una pasividad o una neutralidad de la Iglesia en estas

cuestiones, ya que la Iglesia ha reclamado en distintas ocasiones el derecho a

opinar en aquellos asuntos que afectan directamente a cuestiones básicas.

Pero habría que matizar en tres planos: a) Reconocer cuándo se está defendiendo

unos postulados católicos concretos; b) Cuándo, en realidad, se está apoyando

(directa o indirectamente) a una organización, a un partido o a un bloque en

concreto, y c) Cuándo se están defendiendo unos meros intereses temporales de la

Iglesia. El primer punto no ofrece ninguna discusión: la jerarquía tendría todo

el derecho del mundo a defender unos preceptos y puntos de vista cristianos:

ahora bien, habría que dilucidarse si esta toma de postura en la vida política

supone su apoyo o su adscripción a una fuerza concreta, con lo que la Iglesia

terminaría por subordinarse a unos intereses temporales. Esta es la mayor

dificultad del problema: distinguir cuándo se está ante la justa defensa de un

postulado cristiano y cuándo se está apoyando a una fuerza o fuerzas en

concreto.

EN otras épocas esta polarización de la vida pública contribuyó a dividir el

mapa político entre unas fuerzas clericales y otras anticlericales. En la Europa

de los años 50, la «guerra /ría» y otros fenómenos contribuyen a la potenciación

de los partidos confesionales. Pero la evolución del cristianismo y el

pluralismo existente en sus bases, reconocido por. el Concilio, obligan a una

actitud más neutral por parte de la jerarquía. Con el transcurso del tiempo, los

partidos confesionales no tienen el monopolio de los apoyos de la jerarquía y

muchos de ellos se transforman en (tpartidos no confesionales, inspirados en los

principios cristianos» (como se definen algunos partidos democristianos

españoles). El punto número 43 de la constitución pastoral «Gaudium et spes»

reconoce: «Ordinariamente será la propia visión cristiana de la realidad la que

orientará a los católicos en sus opciones temporales, en ciertas circunstancías

a una determinada solución. Sin embargo otros fieles, con la misma sinceridad,

podrán expresar un juicio distinto sobre la misma cuestión, lo que sucede

bastante a menudo y legítimamente».- Lo que supo-

ne un reconocimiento: que los partidos democristianos son una opción, tan

legítima como otras, de uno» creyentes que creen que defienden mejor sus

principios con esta fórmula, mientras que otros creyentes tienen tanto derecho a

elegir otros partidos a la izquierda o a la derecha que creen puedan defender

mejor esas, ideas. Por lo tanto, ninguna fuerza política —confesional o no—

puede tener el monopolio del cristianismo, ni de los cristianos.

Pero la misma transformación de la actitud ante el hecho religioso que es cada

vez más una cuestión personal que obliga al creyente en conciencia, más que una

demostración social, facilita el que el católico como ciudadano pueda colaborar

como cualquier otro ciudadano, sea cual sea su creencia o su, ausencia de

creencia, en la transformación de la vida pública y social. Cualquier toma de

postura de la jerarquía o cíe un obispo en este punto, podría suponer una forma

de paternalismo ya superado. Ya no pueden hacerse afirmaciones de

incompatibilidades en un sentido global. La única limitación habría de ser la de

la defensa de situado nes de prepotencia o de privilegio.

El debate en torno • los partidos confesionales ha tenido unas especiales

resonancias en la Europa de

la posguerra. Admitido por la Iglesia el liberalismo, político, el siguiente

paso es la promoción,

el apoyo o la bendición de unas fuerzas confesionales: partidos, movimientos

sociales, sindicatos, que Ta jerarquía, directa o indirectamente, promueve. Este

hecho tiene una gran relevancia en la Italia que sobrevive al hundimiento del

fascismo y en la Europa de los 50, en la que se constituye la gran fuerza de la

Democracia Cristiana, cuyos antecedentes pueden encontrarse en otras fuerzas de

carácter confesional, que pretenden una aceptación del juego de los sistemas

parlamentarios, y a la vez sirven como una potente barrera á las fuerzas de la

izquierda, en una Europa que se debate como campo de batalla da la «guerra

fría», librada entre las intolerancias de los «duros» y los «halcones», Truman

y Stalin.

o que vayan contra los derechos humanos o la dignidad del- Hombre. El papel de

la jerarquía como estructura y su toma de postura en la vida pública ha de hacer

hincapié en su descompromiso con meros intereses .concretos o de •privilegios,

él apoyo porencima de todo a la lucha por.los derecho» humanos, por las

libertades y por la igualdad, en todos los aspectos, entre los hombres, pero sin

necesidad de aconsejar o desaconsejar cuál debe ser el camino a´ tomar, cuya

decisión pertenece al propio creyente como ciudadano.

Jucho menos la Iglesia puede aspirar a segregar al reyente de la vida social y

política para agruparlo en un sentido concreto. Los católicos han de militar en

distintos partidos políticos. Del mismo modo el intento fie agrumacion de, los

católicos en unos sindicatos confesionales puede suponer el establecimiento dg

una nueva barrera entre los católicos y el resto de los ciudadanos,.con lo que

tendrían preponderan da los aspectos religioso» sobre los.de clase social. Del

mismo modo que a ningún trabajador le pagan más en una empresa porque sea

católico, protestante o aa> nóstico, las cuestiones que afectan al ciudadano

interesan por la situación del ciudadano ´en una clase social, un bloque, una

comunidad o una región, y casi nunca por su confesión religiosa. Parece, pues,

decidida, la postura a favor de la actuación de los creyentes y no creyentes en

todos los ámbitos de la sociedad, sin especificas distinciones por el hecho de

pertenecer a una u otra creencia, siempre que se imponga el respeto, la libertad

y la tolerancia.

1- LA JERARQUÍA

Los últimos documentos de la Conferencia Episcopal Española aluden a´una

pretensión de separación de las dos comunidades, la religiosa y la política con

lo cual el ciudadano católico es libre de organizarse o de votar según juzgue

oportuno El pensamiento de los obispos españoles sobre las cuestiones políticas

es necesariamente ambiguo y a veces contradictorio. Dentro del propio Episcopado

existen tres o cuatro bloques, quo corresponden a ´formas distintas de

pensamiento. Una encuesta confidencial de la Conferencia Episcopal de febrero

del 76 publicada en la revista «Posible» (4-8-76) analizaba el pensamiento

político de los obispos españoles a través de estas respuestas, en el que

existían algunas contradicciones (en cuestiones como un rechazo abstracto del

capitalismo y un punto de vista significativo sobre el marxismo). Evidentemente

un prelado o Ninguna tendencia, de derecha o de izquierda, puede pretender

monopolizar el voto de los católicos.

La Democracia Cristiana es una opción tan legitima como otras situadas a la

izquierda o a la derecha.

A la jerarquía católica no la incumbe el papel de beligerante, promotora ó

canalizadora de la vida pública

unos prelados no tienen porque ser expertos en Teoría de la Política, ni les

incumbe el papel de promotores y canalizadores de la vida pública. Es a los

políticos a quienes corresponde dar respuesta a estas preguntas.

LOS SACERDOTES

Para nadie son un secreto las simpatías o las fobias de determinados sacerdotes

con respecto a unos y otros partidos de ideologías contrapuestas a la suya. La

realidad nos indica que el catolicismo español tiene una variedad de situaciones

que van del punto de vista sostenido por la Hermandad Sacerdotal a grupos como

cristianos por el socialismo Del mismo modo, los sacerdotes militantes de

partidos se encuentran en casi.todas las formaciones, desde Fuerza Nueva a la

Organización Revolucionaria de Trabajadores, pasando por todas las fuerzas que

se mueven en el país. Por ello es preciso distinguir un papel del sacerdote como

ciudadano, que tiene perfecto derecho a defender la opción que considere mas

legítima, al clérigo nao puede, consciente o inconscientemente, atraer simpatías

hacia un partido por parte de una clientela católica. La primera opción

representa el reconocimiento del cura como un ciudadano como los demás; la

segunda la tentación de caer en un clericalismo sea de derechas o de izquierdas,

que representaría nn paso atrás en el logro de una auténtica libertad de

opciones para el católico.

EL CREYENTE CIUDADANO.

De la misma forma, todas las organizaciones políticas españolas tienen a

católicos en sus filas, desde las de extrema derecha a las maoistas, de la misma

manera que los creyentes militan en los movimientos sindicales que se

desenvuelven en el país. Este hecho representa el reconocimiento «de facto» de

un completo pluralismo de opción en lo temporal en el que se mueve el actual

catolicismo español.

F.N. FUERZA NUEVA

Secretaría política

F. N. es un partido católico, y por lo mismo, : formado por

católicos. ¿Qué quiere decir esto? Que la doctrina de Cristo, tal como la

profesa la Iglesia católica, constituye para nosotros la primera y principal

inspiración de nuestra conducta. En nuestro lema «Dios, Patria, Justicia» figura

en primer lugar el Dios Padre, Hijo y Espirita Santo, en quien cree la

Iglesia católica. Y pensamos con Donoso Cortés que tras toda cuestión política

subyace una cuestión teológica. Al menos en los aspectos fundamentales de la

politicá.

Pero nuestro cordial acatamiento de la doctrina católica no supone la. misma

actitud hacia cualquier opinión de cualquier miembro de la jerarquía

eclesiástica. Sólo esas personas que sean fieles a la doctrina católica merecen

nuestra confianza. Y el pensamiento de la Iglesia es exigentemente claro como

para qué los católicos, a los que ahora fie nos dice en la Iglesia que somos

adultos, podamos discernir si la opinión de un sacerdote, de un obispo o de un

conjunto de obispos es opinión de la Iglesia o simple toma de postura

particular. Que en no pocas ocasiones, desgraciadamente, ea abiertamente

contraria al magisterio eclesistico. Véase, por ejemplo, la militancia de

sacerdotes en el comunismo, definida por la Iglesia como intrínsecamente

perversa, la propaganda de clérigos a favor del divorcio o la postura de algunos

obispos acerca de la soberanía popular, que los Papas han declarado inadmisible

para los católicos.

Desde estos presupuestos,´ está clara la postura de F. N sobre las relaciones

Iglesia-, Estado: autonomía de cada uno en su campo propio, inspiración de la

legislación en la doctrina católica, respeto y apoyo a la Iglesia en su misión

propia y rechazo de todo clericalismo; es decir, de toda intromisión de la

Iglesia en los asuntos propíos y especificos del Estado.

. Respecto al matrimonio, eremos que es indisoluble no sólo por derecho

eclesiástico positivo, sino por derecho natural y, por tanto, somos radicalmente

opuestos al divorcio, fuente de innumerables males sociales y causa de

gravísimas lesiones al derecho de los hijos a vivir con sus verdaderos padres y

a ser educados y amados por ellos´en el seno de la familia, que los padres

eligieron libremente. Creemos, asimismo,´ que el aborto es un asesinato de seres

absolutamente Indefensos, rechazamos la pornografía como un cobarde atentado a

la Juventud, a la que queremos limpia y generosa en los difíciles´ años de su

formación para el mejor servicio de España. Y proclamamos nuestra adhesión a la

moral católica, no sólo en estos aspectos, sino en. su totalidad: honradez en el

desempeño de los cargos públicos y privados, justicia distributiva, claridad

administrativa...

Sobre educación, creemos que son los padres los titulares de la responsabilidad

de la formación de sus hijos y propugnamos la libertad de enseñanza para que los

padres puedan enviar a sus hijos al colegio que estimen más conveniente. El

Estado con carácter subsidiario apoyará decididamente la educación. Como

católicos deseamos una educación católica, e» la que la Iglesia debe tener un

papel fundamental. Pero denunciamos también el abuso que en numerosos colegios

religiosos se está haciendo con loa hijos y con sus padres, dándoles una

formación contraria u las creencias y a los ideales de las padres.

Por último, eremos que España debe ser un Estado confesional, en fidelidad a su

historia y a su fe y nos opondremos a todos aquellos clérígos o laicos que con

el pretexto de la aconfesionalidád, pretenden, consciente o inconscientemente,

la descatolización de España.

A P.

ALIANZA POPULAR

// En el programa de nuestro partido se indica: «Consideramos que la libre

propagación de los valores religiosos es un buen motivo para la persona y la

comunidad. El Estado garantizará la libertad religiosa, con especial

consideración para la Iglesia católica. Desde el respeto a la autonomía de ambas

potestades, procuraremos los acuerdos necesarios entre la Iglesia jf el Estado

para resolver sus posibles conflictos y lograr la cooperación necesaria al bien

común.»

«Afirmamos la concepcion cristiana de la familia y sus valores permanentes. El

derecho de familia será revisado en orden a incrementar la protección debida a

dicha institución^

Como portavoces del partido, también tenemos que declarar que A. P. respeta el

principio del matrimonio religioso, que no- puede ser disuelto por un juez. La

Iglesia debe regular las causas de nulidad en todas sus diócesis y hacerlas

gratuitas para todos -en todas partes. En cuanto a las separaciones simples,

debe rían de pasar al juez civil, como en Italia. El divorcio es un tema que

exige una gran prudencia, y debería administrarse cuando no pueda ser restaurada

•• la vida familiar, pero siempre fijando un-periodo de Jempo razonable, durante

e] cual no puedan contraerse nuevas nupcias.

P.P.

PARTIDO POPULAR

Secretaria de Prensa.

//El Partido Popular es un »• partido aconfesional, aunque entre sus

inspiraciones ideológicas • se cuenta la cristiana. Respecto al problema

religioso español, el partido postula la aconfesionalidad del Estado,

la total separación" entre la Iglesia y el Es- • tado español y una

plena y total libertad religiosa

F. E. (M)

JOSE BRIZ FALANGE ESPAÑOLA DE US

J. O. N. S. (AUT.)

(HEDULISTA)

Treinta y ocho años. Natural dé Málaga. Realizador de Televisión Española. Se

confiesa cristiano

na practicante.

// La tesis oficial de nuestro partido es la siguiente: «Nosotros somos un

partido de inspiración cristiana, pero no confesional. Reconocemos la dimensión

religiosa del hombre pero proclamamos su derecho a ejercer la libertad de

conciencia, -Propugnamos la separación entre la Iglesia y el Estado, y exigimos

la libertad religiosa. No queremos ningún tipo de Concordato con la Iglesia

católica ni con ninguna otra confesión religiosa, y estimamos que el Estado

español debe ser laico." Denunciamos la tradicional II complicidad entre la

Iglesia y el Estado en España, clavé de uno de los datos históricos más

regresivos de nuestra Patria.»

OPINIONES

PARTIDO EN MATERIA DE ASUNTOS RELIGIOSOS?

F. P. D. L

FEDERACIÓN DE PARTIDOS DEMÓCRATAS Y LIBERALES

// Nuestra posición sobre el "•tema es la de que la Federación entiende que las

relaciones Iglesia-Estado deben desarrollarse en un marco de total

independencia, y al mismo tiempo de mutua colaboración. Los problemas

coníiictivos, como las, posiciones en relación al dívorcío, etc., entendemos que

hay que resolverlos encontrando un punto medio entre la interpretación personal,

la actitud de la persona y los de la sociedad española. La evolución de la

sociedad aconseja la plena´ libertad dé cada persona, a juicio de las creencias

y de la forma de pensar ´de cada cual. La Federación aspira a la II consecución

de una sitúa-" clon en este campo semejante a las del resto de los países de

Europa occidental.

Cuarenta y un años después de las últimas elecciones generales celebradas en

España, el país no se presenta dividido en dos bloques, que correspondan a

posiciones clericalistas y antidericalistas.

Las referencias a los asuntos religiosos aparecen de forma indirecta con ocasión

del tema de la confesionalidad del Estado, las relaciones con la Iglesia, el

matrimonio, el divorcio, la enseñanza, etc.

Hemos solicitado a distintos partidos políticos españoles, que van de la extrema

derecha a la izquierda radical, y que prácticamente corresponden a la mayor

parte de las posiciones políticas que acudirán

o las urnas, para que nos expresen su punto de vista sobre las cuestiones

religiosas. En un sistema demoliberal, la democracia política es la libre

exposición de tos distintos programas políticos y la elección del ciudadano de

aquel o aquellos con los que esté más de acuerdo.

P. S. D. E.

PARTIDO SOCIALISTA DEMOCRÁTICO ESPAÑOL

Oficina de Prensa

Durante estos últimos 11 años, nuestro partido ha" estado manteniendo

conversaciones con la jerarquía de la Iglesia en relación^con nuestra firme

posición de que el Estado debía terminar la dialéctica clericalismo -

anticlericalismo, y que no se necesitaban partidos confesionales para

detender los derechos del catolicismo en España.

Nuestra posición era partidaria de la separación de la • Iglesia y el Estado,

que los problemas de conciencia fueran competencia de los ciudadanos y no de

militaneia política, y que dada la confesión católica de la mayoría de los

españoles hubiera una colaboración suficiente entre la Iglesla-institución y el

Estado - Institución. Independientemente del absoluto respeto a la libertad y a

la conciencia de los ciudadanos, no solamente en las leyes sino también en todas

las Instituciones que integran la sociedad española.

Ahora bien, el nacimiento de la Democracia Cristiana, que como la vieja C. E. D.

A. se va a erigir en nombre de Cristo (nombre qué creíamos había de.elevarse

para superar los enfrentamiento entre los hombres) se va a erigir, repetimos, en

custodia de los intereses religiosos y en la voz oficiosa de la Iglesia, va a

dar al traste con este clima de armonía que nosotros esperábamos que al fin

habla llegado, después de ciento sesenta años de confrontación civil en España,

que, no nos engañemos, ha sido confrontación ideológica y religiosa.

Sobre los temas conflietivos (subsidios a la enseñanza, divorcio, moral pública

etcétera) el P. S. D. E. adoptará posiciones de tipo_ liberal-progresivo y no

estrictamente estatista, y siempre será el resultado de la deliberación, no sólo

de nuestra militaneia (cuando se pase la urgencia dé las elecciones), sino

también de la población cuando sea consultada sobre estos problemas que van a

• ser el eje de la reconstrucción socio-económica y constitucional del país.

R.S.E.

MANUEL CANTARERO DEL CASTILLO

REFORMA SOCIAL ESPAÑOLA

Cincuenta años. Nacido Malaga, abogado. Secretarlo general del partido.

// En materia de asuntos "religiosos, R. S. E. opina que las relaciones

Iglesia-Estado deben ser de total separación entre ambas instituciones, por

razón de la radical diferencia entre sus naturalezas y sus ^finalidades

respectivas. El Estado es siempre coacción institucionalizada —legítima

moralmente en el caso del Estado democrático—, y la Iglesia no puede participar

en ninguna coacción institucional, aunque sea éticamente legitima, sin

contradecir gravemente su naturaleza y su finalidad.

El Estado, por otra parte, tiene intereses y objetivos de orden temporal, que no

han de coincidir necesariamente con los de la Iglesia, pero la separación entre

las Iglesias y el Estado, no obstante, no excluye, ni mucho menos en .España,

´«na sincera y leal colaboración entre sus respectivas potestades, en aquellas

áreas que sus finalidades resulten, en mayor o menor medida, socialmente

coincidentes.

La separación entre ambas Instituciones entraña la total separación

entre la legislación estatal, de acatamiento obligatorio. por todos los

ciudadanos, y la legislación eclesial, de acatamiento voluntarlo, por el

dudada- 11 no libremente adscrito a la •´ confesioanalidad. Ello debe producir

profundas consecuencias Jen el «corpus» jurídico actual.

I.D.

MABEL PÉREZ SERRANO

IZQUIERDA DEMOCRÁTICA (FEDERACIÓN DEMOCRISTIANA)

Cuarenta años. Madrileña. Miembro «fe la ejecutiva del partido. Católica

practicante.

// Para contestar a estas •• preguntas me parece suficiente con la

transcripción de una serle de puntos del programa de nuestro partido. En el

punto 2, p. 3, dice: «I.´D. asume los valores del humanismo cristiano,- pero no

es confesional, y da cabida en su seno a hombres de distintas creencias, siempre

que respeten la conciencia de los demás, coincidan´ en los fundamentos

inspiradores de su

actuación y acepten el sistema democrático pluralista.»

En el punto 4. p. 7, podemos leer: «Libertad religiosa, con separación de la

Iglesia católica y el- Estado, y reforma de las leyes que aseguren la

efectividad de aquélla en todos los campos.»

En el punto 4, p. 8, el programa explica: «Igualdad Jurídica entre todos los

ciudadanos, partidos políticos, asociaciones sindicales y confesiones

religiosas.»

En el punto 5. p. 1, insiste en que las bases constitucionales defienden la

libertad religiosa. En el apartado c) del punto 6. p. 6, se dice: «Se regulará

una forma de matrimonio civil, abierto a todos los ciudadanos según, sus

conciencias e independientemente •• del matrimonio cañónico, /1 con

posibilidades de disolución dentro de las condiciones que se establezcan en el

futuro.

P.C

MIGUEL ALVAREZ BONALD

PARTIDO CARLISTA

Madrileño, cuarenta y cinco años, licenciado en Derecho. Miembro del comité

ejecutivo del Partido Carlista. So declara «católico practicante, aunque habría

que hacer muchas matizaciones». // La secular!zación del " "ambito político

es un hecho ¡ue beneficia a toda la sociedad tanto´a.la cristiana como a la no

cristiana.

Secularización quiere decir separación de la Iglesia y el Estado y pluralismo en

los criterios éticos que rigen una sociedad.

La separación- de la Iglesia y el Estado es absolutamente necesaria, ya que la

confusión de los respectivos ámbitos coarta la libertad -pastoral de la- Iglesia

y se interfiere en la gestión de un Estado cuya misión al frente de una sociedad

plural es precisamente respetar este pluralismo.

Ala vista están los daños del teocratismo que hemos padecido durante estos

últimos cuarenta años y que sólo sirve a *unos intereses determinados,

deformando profundamente los valores que pretende Impulsar.

Hay que insistir, además, sobre el hecho de que el pluralismo fruto de la

secularización es luente de libertad, sobre todo, emplaza a las distintas

corrientes políticas para que ajusten sus proyectos a los valores qué pretenden

defender. Y que la responsabilidad resultante de este planteamiento es la

libertad.

La no interferencia de los ámbitos de la Iglesia y del Estado no quiere decir, a

nuestro juicio de viejo partido popular no confesional, que en cuyo enfoque

ético no estén presentes .los valores cristianos y que estos valores

precisamente tengan que incidir al nivel ideológico enmarcados según nuestra

ideología en el socialismo de autogestión, porque supone una visión per- ••

manente y pacíficamente // revolucionaria en el sentido de libertad, de

Igualdad, de creación y de fraternidad.

P. S. 0. E.

PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL

// Un Estado confesional a la " altura de .1977 es un residuo casi medieval. El

Estado qué representa la superestructura jurídico-política de toda la

colectividad no puede ni debe declararse por un determinado credo religioso. El

Estado debe ser, por consiguiente, laico, que es la única manera de respetar las

distintas opciones religiosas o la Inexistencia de opción religiosa de los

ciudadanos.

Desde este prisma debe encararse la relación del Estado con la Iglesia católica

y con las demás Iglesias, sin concesiones prioritarias o privilegios en favor de

ninguno, que vulneren el propio principio de libertad religiosa, que la misma

Iglesia- católica defiende.

Sin duda deben ser reguladas, las relaciones entre el Estado y las asociaciones

o instituciones religiosas, y esta regulación de base igualitaria, por razones

evidentes, tratará de modo distinto a las instituciones más poderosas y a las

más débiles.

El Estado debe velar porque la libertad de conciencia de todos l´os

Individuos no se vea atacada desde nin-ii gún ángulo de la sociedad,´/ y a la

vez debe evitar inmiscuirse en el desenvolvimiento de esa libertad de

conciencia.

P.S.P.

JUAN NAVASCUES

PARTIDO SOCIALISTA POPULAR

Treinta y (re* artos. Nacido en Flushing (Nueva York). Ingeniero. Secretarlo

de Información de la Federación Madrid-region.

II En el punto 14 del pro grama del P. S. P. se afirma que «el P. S. P. sostiene

la necesidad.de una separación rigurosa entre las Iglesias y el Estado, y admite

la libertad de creencias. El P. S. P. es un partido aconfesional que respeta las

opciones personales de sus miembros en materia religiosa». Teniendo en cuenta

que el objetivo fundamental es la consecución de una sociedad, sin clases, en la

que no exista la explotación del hombre por el,hombre, y que esto implica la

comunidad sectorial y globalmente autogestionada, entendemos que nuestra idea

del socialismo autogestionario es perfectamente compatible con las religiones

que buscan la auténtica liberación y perfección del hombre, como, por ejemplo,

la cristiana. También creemos que nuestra concepción del marxismo como una

teoría científica de la evolución de las sociedades de explotación y, a la vez,

como una ética que impulsa al cambio hacia una sociedad de li. bre convivencia

sin clases dominantes ni clases dominadas, y donde los ciudadanos colectiva y

democráticaménte determinen la gestión de toda la ´cosa pública es, a su vez,

compatible con una ética religiosa del tipo mencionado. Si acaso, el marxismo da

más énfasis sobre los aspectos de la interacción social del hombre con sus

semejantes.

En materia de enseñanza, el P. S. P. propugna una escuela pública y gratuita

laica y mixta, obligatoria hasta los diecisiete años. Respeta la libertad

religiosa del individuo dentro de la escuela, pero esto no debe implicar la

formación religiosa dentro del programa escolar. Entendemos que dicha formación

religiosa ha de ser impartida por ministros de las propias religiones, o

delegados suyos, fuera del horario de formación común, aunque se utilicen las

instalaciones del centro escolar. Para el P. S..P., la laicidad es la afirmación

dpi npcesario pluralismo interna de la escuela. La democracia que propugna el P.

S, P. se basa en el respeto a la conciencia, a las creencias religiosas y a las

concepciones del mundo. Entendemos que el pluralismo de Ideas y creencias puede

y debe ejercerse en el seno del servicio público de la enseñanza. Por otra

parte, el mantenimiento permanente de dos sistemas escolares paralelos —uno

público y el otro privado y/o religioso— financiados ambos por el Estado,

conduce a anacrónicas pugnas Ideológicas, a la creación de minorías elitistas y.

en general, a enturbiar el clima de convivencia pacifica entre los ciudadanos de

distintas creencias.

El P. S. P. es partidario de una estructura familiar mucho más libre, profunda y

humana que la actual, una familia en la que la relación hombre-mujer sea

igualitaria y haya un profundo respeto por la personalidad autónoma del niño,

gozando éste de todos los derechos reconocidos en la carta de la UNESCO.

Lucharemos "par a que se creen las condiciones objetivas necesarias —

inexistentes bajo el capitalismo— ^para que pueda desenvolverse esta nueva

convivencia familiar.

Respetando otras creencias, para el P. S. P., lo que consagra y une realmente el

matrimonio es el cariño mutuo de los cónyuges. En este sentido, una vez rota la

unidad familiar, consideramos inhumano —tanto para los padres como para los

hijos, que sufren las consecuencias de esa desunión— prolongarla artificialmente

y, por lo tanto, abogamos por una ley de divorcio progresiva, en la que • la

«culpabilidad» de uno de los cónyuges no sea necesaria para obtener la

separación o el divorcio.

El P. S. P. reconoce a la mujer el derecho a la responsabilidad sobre su propio,

cuerpo. En consecuencia, considera imprescindible el derecho a la

contraconcepción y a la información exhaustiva sobre la misma, lo que podría

facilitarse mediante la creación de centros de planificación familiar.

Finalmente, creemos que debe despenalizarse el aborto, no porque creamos que sea

conveniente como medio de Control de natalidad —son bien conocidos los traumas

fisiológicos y psíquicos que puede inducir en la mujer—, sino porque es un hecho

que en España anualmente se producen más de 200.000 abortos, en condiciones

ut> Ciaiiütsrtiiuaud y sin ninguna garantía médica o social. Por

otra parte, creemos que en una sociedad donde están ampliamente difundidos los -

modernos medios de contraconcepción —y don- II íe exista el respeto y la´´ ayuda

para con la madre soltera—, el aborto es un fenómeno llamado prácticamente

a desaparecer.

P. C. E.

PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA

LUCIA GARCÍA HERNÁNDEZ

Cuarenta y-tres años. Natural de Bejar (Salamanca). Miembro de la Comisión

Diocesana de la Hermandad Obrera de Acción Cifótica. Forma parle del comité

cenfral de tu partido. Católica practicamente.

// El P. C. E. defiende el »• derecho de cada persona a " tener la religión que

quiera, ya que tiene derecho a que se le respete en base a su libertad. Es

evidente además que la Iglesia que hoy contemplamos no es la misma de «misa y

olla>, llamada del «nacional-catolicismo, existente años atrás. La vivencia de

su compromiso en defensa de la Justicia vivida en los últimos tiempos por muchos

sacerdotes y cristianos demuestra que el Evangelio, manipulado en´beneficio del

lucro o del ´poder, puede ser en realidad alienante; pero entendida la fe en su

verdadero mensaje evangélico, está demostrado que es una fuerza liberadora. Él

P. C. E. propugna la separación de la Iglesia y el Estado por entender que son

temas ´de distintos planos y porque no aprueba un Gobierno confesional, por lo

.que tiene de tendencioso y discriminatorio. Puntualizamos, sin embargo, que,

dado el que la Iglesia hoy es una estructura montada y que vive de la subvención

del Estado, seria problemático y hasta injusto querer cortar esto sin más, ya

que serian muchos los sacerdotes que verían cortada su única forma de ingreso.

Por ello, el Partido Comunista piensa que deben ser los propios creyentes los

que en su caminar hacia una Iglesia cada vez más viva se vayan planteando

mantener su propio culto por uiHenuui´ que no debe mantenerse con la

aportación de quienes no lo hacen suyo.

-

El P. C. E. no se inmiscuye para nada en la vida de la Iglesia, pero si piensa

que ésta debe mantenerse independiente de toda ideología y de todo partido

político, sean éstos del signo que sean, y mucho menos aceptar que .haya

Sindicatos o partidos de signo confesional. Pero seria igualmente de desear que

la Iglesia no se mantenga neutral ante la injusticia, el engaño o el chantaje a

que pueden ser sometidos los más débiles, que ella misma califica como «los que

no tienen voz». Sería de desear que en estos momentos, en los que se les pide

que hablen, la Iglesia emplee su Influencia en forma de claridad para las ideas

a la hora de decidir yus Jo hagan en base a la verdad.

De todos es conocida la existencia en el P. C. E. de militantes que son

creyentes y del reconocimiento que de . forma explícita hizo de esto el Comité

Ejecutivo del Partido Comunista a través de un documento. El P. C. E. no se

considera un partido ateo, sino laico. Por esto, las creencias de sus militantes

piensa que son algo muy personal. Por otra parte, entiende que hacer

Incompatible la fe con el marxismo es hacer un dogma de ambas cosas. Del partido

hacia adentro, comunistas todos con las mismas metas a conseguir, no seria

lógico el que nos dividieran las ideas filosóficas que entorpecen la marcha

hacia el socialismo. Por tanto, los creyentes militantes en el partido son unos

´más sin ninguna discriminación, formando - parte algunos de´´ ellos de

la .dirección de dicho partido.

"EN 1977 UN ESTADO CONFESIONAL ES UN RESIDUO CASI MEDIEVAL" (P. S. O. E.)

"NUESTRO PROYECTO SOCIALISTA ES PERFECTAMENTE COMPATIBLE CON LAS RELIGIONES" (P.

Socialista Popular)

LA SECULARIZACIÓN DEL ÁMBITO POLITICO BENEFICIA A TODA LA SOCIEDAD" (P.

Carlista)

"SOMOS UN PARTIDO LAICO, NO UN PARTIDO ATEO" (P. Comunista de España)

"DEFENDEMOS EL DERECHO DE TODOS LOS CIUDADANOS A PROFESAR CUALQUIER RELIGIÓN"

(Movimiento Comunista)

"GARANTIZAMOS LA LIBERTAD RELIGIOSA" (O. R. T.)

"ESPAÑA DEBE SER UN ESTADO CONFESIONAL" (Fuerza Nueva)

"EL DIVORCIO ES UN TEMA QUE EXIGE GRAN PRUDENCIA" (Alianza Popular)

«DENUNCIAMOS LA TRADICIONAL COMPLICIDAD ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO"

(Falange [aut.])

O.R.T.

AMANCIO. CABRERO

ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA DE TRABAJADORES

Miembro del comité e/ecutivo del partido. No es creyente.

// La constitución democrática que propugna O. R. T. debe ser aconfesional. Para

el Estado, las religiones y el ateísmo serán un asunto privado de los

ciudadanos. Se garantizará la libertad religiosa y el derecho a practicar

cualquier religión y propagarla, y el derecho a propagar el ateísmo. El Estado y

las Iglesias tendrán total separación, siendo libres e independientes entre sí.

Las Iglesias- y las asociaciones religiosas carecerán de privilegio alguno. El

matrimonio religioso no tendrá efecto público, aunque los creyentes tendrán

libertad para contraerlo. Los Tribunales eclesiásticos no serán reconocidos por

el Estado y sus decisiones carecerán de efectividad en el ámbito civil. En

concordancia con lo anterior, el Concordato actualmente vigente entre la Iglesia

católica y el Estado español será declarado nulo.

Nuestro partido considera que es ésta la auténtica líbertad religiosa y asi se

garantiza la libre expresión de las 4deas en este terreno, tanto las religiosas

como las del materialismo dialéctico. La O. R. T. señala la directa

responsabilidad de la jerarquía eclesiástica parte integrante de la clase en el

poder en el mantenimiento del sistema oligárquico, que tan grave coste ha

supuesto para el desarrollo de nuestro país. Jerarquía que ha sido beligerante

del lado de la reacción y contrastada forma de progreso. Y, por el contrario,

constata que el pueblo de ideas religiosas se separa y enfrenta cada vez más

contra esa jerarquía, colaborando con las demás clases populares en la lucha.

Respecto de la militancia de cristianos en el seno del partido, mantenemos la

formulación tradicional de Lenin: Pueden militar dentro de nuestro partido

personas con ideas religiosas, siempre que hagan suyo y cumplan en su integridad

el programa del partido y respeten su disciplina,´ absteniéndose de hacer

proseletismo para sus ideas religiosas dentro del -mismo. En estas condiciones,

la ideología religiosa se reduce a un problema personal que sólo afecta a esa

persona en concreto, en la que el partido II no entra. No obstante, en ´´

nuestro partido no militan cristianos en puestos de dirección o de

responsabilidad.

M. C.

JAVIER ALVAREZ DORRONSORO

MOVIMIENTO COMUNISTA

Treinta y dos años. Nacido en Vascongada», Miembro del comite

ejecutivo del partido.

// En primer lugar, en lo • •que se refiere a las relaciones entre el Estado y

religión, nosotros defendemos el carácter laico del Estado, el derecho de todos

los ciudadanos a profesar cualquier-religión (o a no tener ninguna), lo que debe

ser garantizado por el Estado. Las medidas administrativas contra la práctica

religiosa de los ciudadanos o la discriminación por motivos de ideas religiosas,

además de atentar a los derechos de los ciudadanos y abrir la vía a la

arbitrariedad, sólo contribuyen, como se ha demostrado históricamente. a

afianzar los aspectos más negativos de las ideas religiosas, y ofrecen un mayor

margen de maniobra a las clases reaccionarias en su énfrentamiento con las

fuerzas que luchan por la" transformación revolucionaria de la sociedad.

Enfocado así este problema, no podemos sino mostrarnos tota Imente contrarios a

la confesionalidad del Estado y a los compromisos que se contraen con las

instituciones religiosas, que tienden a consagrar situaciones de privilegio y

discriminación en base a las creencias religiosas. Por ejemplo, - las

subvenciones a la enseñanza privada, casi por completo en manos de la Iglesia.

Lo mismo ocurre con el caso del, matrimonio. Ya va siendo hora de que el

matrimonio eclesiástico y las consecuencias que derivan de él sean consideradas

.como un asunto privado dir aquellos que están dispuestos a adquirir ese

compromiso. Resulta, por tanto, inadmisible la expresión de algunos sectores de

la jerarquía de la Iglesia en contra.del divorcio.

Como partido, una de nuestras tareas es la de facilitar a los militantes el

conocimiento del materialismo histórico a través de la práctica política

consciente y del estudio de la lucha de clases. Sin embargo, nuestro partido no

puede impedir, ni lo hará, la entrada de aquellos cristianos que están

dispuestos á defender en todo momento los intereses del pueblo trabajador y

combatir firmemente con nosotros por el socialismo. Estos crisitános van a

encontrar en nuestro partido un lugar en el que debatir claramente sobre las

concepciones ideológicas; un lugar en el que se pondrá en relieve, en primer

lugar, las cuestiones políticas, prácticas y estratégicas .que nos unen, sin

eludir la • confrontación ideológica, partiendo del hecho de que nos encontramos

ante contradicciones entre la ideología II del partido y la de alguno ´de sus

militantes, pero que puede ser resuelto, en el .marco de la unidad entre

creyentes y no creyentes.

¿Cómo cree que habrán de ser las relaciones Iglesia Estado en una España

democrática?

ANTONIO ARADILLAS sacerdotes y periodistas

POR principio general, pienso que, a tenor de la misma gaudium et spes ,

conciliar, la Iglesia deberá aprestarse ya a renunciar en España al ejercicio

de .los derechos aun legítimamente adquiridos «tan pronto como conste que su

uso puede empañar la pureza de su testimonio...».

Hasta el presente, la Iglesia ha disfrutado de una situación de auténtico

privilegio y excepción en nuestro país, con lo que daba la impresión de intentar

prácticamente no sólo disponer del estatuto de libertad necesario para ejercer

su "ministerio de salvación sobrenatural, sino que además pretendía ante

personas e instituciones, alcanzar una situación de poder para si y para sus

miembros, al menos para´ los más cualificados. Más que reivindicar los derechos

propios de la persona humana para ésta, parecía, no

infrecuentemente, reivindicar derechos y aún.privilegios para sí misma...

En la era democrática, pienso que existirá una civilizada separación entre la

Iglesia y el Estado, desde la que una y otro, independientes entre sí, coadyuven

al bien de la colectividad, aportando los dos sus respectivos medios,

intenciones, doctrinas e instrumentos.

A todas las religiones presentes en el Estado se les asegurará, por Igual, su

libertad religiosa y ninguna-de ellas sufrirá ni merma en sus funciones, ni-

disfrutará de privilegios de ninguna clase. En definitiva; serán los medios

auténticamente democráticos los que decidan y ordenen en las relaciones, tanto

las ayudas como los procedimientos, con los que a la Iglesia —a las Iglesias— se

les facilitará su labor al servicio de la colectividad desde su especifica

misión.

Comprendo que, después de la era da ferviente hacionaí-catolicismo que se ha

vivido en España, en la que se han desbordado hasta limites insospechados las

exigencias, los privilegios y en la que se han pasado fuertes facturas mutuas la

Iglesia al Estado y éste a la Iglesia, la correcta . ordenación de sus

relaciones constituirá uno de los capítulos más interesantes y significativos,

pero, a la vez, más difíciles y arriesgados, en el que se descubrirá con

claridad la verdad de la nueva etapa Las guerras ;y las rencillas, cuando

resultan ser o aparecer, de alguna manera, religiosas, se enconan con mayor

facilidad y engloban en su circulo intereses de todo tipo y condición.

Insisto en que precisamente el religioso será uno de los campos en los que se

librarán .las batallas más importantes y decisivas de la democracia en España.

 

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