El cristiano ante las elecciones     
 
 Pueblo.    16/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

PUEBLO 16 de mayo de 1977

EL CRISTIANO ANTE LAS ELECCIONES

MADRID. (PUEBLO.)—El cristiano ante las elecciones» es el título del documento

elaborado por la Comisión Permanente del Episcopado en vísperas a la celebración

de las próximas elecciones generales que el país vivirá el día 15 de junio. El

documento, que consta de tres partes claramente diferenciadas, afirma que todo

miembro del cuerpo social es corresponsable del destino de la comunidad y ha de

asumir sus deberes para con los demás ciudadanos, sin permitir que el Estado los

suplante o que los grupos de presión los manipulen. Todos somos conscientes de

la gran responsabilidad y del deber de participar con el voto en elecciones como

las que van a tener lugar en España.

"No hay ningún partida representativo de la Iglesia"

«Oposición a todo totalitarismo, sea del signo que sea»

«Se debe rechazar una organización de la economía que favorece la injusticia

social"

«Los cristianos, por otra parte —en su calidad de ciudadanos—, son libres para

optar por aquel partido o por aquel programa que, según su recta conciencia, es

el que mejor garantiza el bien de la persona humana y de la sociedad en la

totalidad de sus exigencias y de los derechos legítimos.

En cuanto a los ralcres que el cristiano debe apoyar con su voto, segundo punto

del citado documento, señala:

• LA LIBERTAD COEFECTIVO DE LOS DERECHOS DE TODOS LOS CHOS DE TODOS

LOS CIUDADANOS—«El reconocimiento del valor de la libertadles inseparable del

respeto efectivo; de los derechos, fundamentales de la persona. El, cristiano,

por consiguiente, en su opción política ha de buscar el máximo,

reconocimiento, efectivo, no puramente verbal, de estos derechos.»

Y COMO OPOSICIÓN A TODO TOTALITARISMO, SEA DEL SIGNO QUE SEA.—«El cristianismo,

pues, no puede en conciencia contribuir Al establecimiento de ningún tipo de

totalitarismo, de cualquier signo que sea.»

• LA JUSTICIA EN EL SENTIDO DE TRABAJAR POR LA DESAPARICIÓN DE LAS

DESIGUALDADES SOCIALES INJUSTAS.—«La opción cristiana por la justicia entraña la

liberación de los oprimidos y exige que desaparezcan las desigualdades injustas

y que quienes las padecen tengan cauces para organizarse y ser protagonistas de

la "propia liberación. En consecuencia, el ciudadano ha de examinar si los

programas políticos que tratan de ganar su asentimiento o piden su colaboración

propugnan la superación de estructuras y situaciones objetívamente injustas,

como la concentración de la riqueza en pocas manos, el monopolio del poder por

las oligarquías, la falta de equidad en el reparto de las cargas fiscales y la

imposibilidad para ei pueblo de acceder a los más altos niveles de cultura.»

• LA CONVIVENCIA PACIFICA es Otro de los puntos a tener en cuenta: «Los

cristianos no deberán colaborar con los que empleen la violencia el odio y la

mentira para conseguir sus fines.

´En todo casó, los cristianos, han de vivir las situaciones conflictivas con

voluntad sincera de reconciliación y mantenerse fieles a las normas éticas de

honestidad, verdad y respeto a los derechos ajenos. No puede ser camino de

reconciliación el que pasa por la negación de aquellos mismos derechos que se

pretenden instaurar.

Se avanza hacia la reconciliación, poniendo en juego la . imaginación creadora

en busca de fórmulas nuevas que asimilen los valores de las posiciones

encontradas.

Entre nosotros, la conciencia cristiana y la experiencia histórica condenan a la

par; desde lo más hondo del alma del pueblo, el recurso a "la violencia. La cual

no sólo se expresaren el derramamiento de sangre y en las amenazas personales,

sino también en la agresividad verbal, en la intolerancia sistemática, en la no

aceptación del adversario político como conciudadano.

Quizá la originalidad más interesante de la etapa nacional que estamos iniciando

habría de cifrarse, tanto como en. loa proyectos políticos y sociales, en un.

nuevo talante de convivencia y generosidad asumido por todos los españoles.»

• EL RESPETO A LA VIDA HUMANA. — «El pluralismo social existente no puede

justificar la legalización del aborto. Los valores éticos fundamentales, sobre

todo el respeto debido a todo ser humano, nunca pueden subordinarse a este

pluralismo social.

Las guerras, por otra parte, la violencia ejercida desde distintas formas de

poder, el terrorismo, la indiferencia o insuficiente atención ante las

catástrofes sufridas por pueblos ó razas, el mismo desorden en el desarrollo

tecnológico son muestras de una práctica depreciación de la vida del hombre.

Dentro de este contexto, más de cincuenta millones de abortos provocados

anualmente en el mundo convierten hoy al aborto en el atentado cuantitativamente

más grave contra la vida del ser humano... Ei inviolable respeto a toda vida

humana es un principio tan fundamental que debe estar legalmehte salvaguardado.»

• LA ESTABILIDAD DE LA FAMILIA.—«La estabilidad inherente al vinculo matrimonial

es un bien sumamente importante para la vida afectiva de los esposos, para la

firmeza de la familia y,

al mismo tiempo, un elemento integrante fundamental del bien común ds la

sociedad. El divorcio

vincular pone en peligro estos bienes; es de suyo un mal para la sociedad. Esta

debe esforzarse por lograr un ordenamiento jurídico sobre la institución

matrimonial que proteja eficazmente, en la medida de lo posible, la firmeza del

vínculo conyugal. El bien de la comunidad política exige que las normas legales

constituyan, en el grado en que sea factible, una defensa sólida de la

estabilidad propia de todo matrimonio.»

• RESPETO AL DERECHO DE LOS CIUDADANOS EN LA ENSEÑANZA.—«La conciencia cívica

actual no tolera que persista todavía una organización de las estructuras

educativas, condicionadas a su vez por otros factores, en virtud de la cual se

.excluya prácticamente a no pocos ciudadanos y grupos del acceso á niveles

culturales que hoy son considerados como exigibles para salvaguardar la dignidad

humana en nuestra sociedad.

El reconocimiento de la presencia´de la Iglesia en el ámbito escolar se funda en

el debido respeto a los derechos de unos ciudadanos concretos que son y se

reconocen católicos o que aceptan la formación religiosa propuesta por la

Iglesia. Esto que se afirma de la Iglesia católica es aplicable a otras

confesiones religiosas.

La exigencia insoslayable de extender la enseñanza a todos los ciudadanos, como

respuesta al derecho que todos tienen a niveles básicos de formación ha de

incluir el propósito efectivo de respetar otras exigencias no menos importantes,

como son el derecho de todos los bautizados a una formación religiosa en él

ámbito escolar, el derecho dé los padres de familia a elegir el tipo de

educación que deseen para sus hijos, sin discriminación de carácter económico,

el derecho de los miembros de la sociedad o de los grupos sociales a crear

centros de enseñanza al sérvicio de todos.»

* LOS DERECHOS DE LAS MINORÍAS Y DE LAS REGIONES DENTRO DEL RESPETO AL BIEN

COMÚN.—La progresiva, toma de conciencia del valor propio de las minorías y de

su derecho a afirmar sus propias peculiaridades, dentro del respeto al bien

común, ha de traducirse también en formas jurídicas adecuadas.»

• LA MORALIDAD PUBLICA.— «Entendemos aquí moralidad en todas sus acepciones,

pero muy principalmente, en la subordinación ,de los intereses privados al

bien común, y no al revés, en la coherencia entre promesas y realizaciones, en

la claridad transparente sobre la recaudación y el empleo de los fondos

públicos. Nadie está exento de las tentaciones de la corrupción y, por tanto,

los intereses comunitarios deben estar defendidos por un eficaz sistema de

controles: tribunales, parlamento, opinión pública. Deben desaparecer todos los

hábitos de encubrimiento que obstruyen el derecho a la información, que ha

de ser reconocido hoy a los ciudadanos en las materias que les afectan y

comprometen. Se debe exigir energía y equidad en las autoridades que tienen la

obligación de impedir abusos de poder o manipulaciones económicas ante todo, con

un ejemplo de transparencia administrativa en los fondos o puestos que manejan.

Nada contribuye tanto a la confianza del pueblo en sus gobernantes como la

valentía de éstos para corregir abusos y limpiar de corrupción todos los

entresijos del edificio social.»

El tercer punto trata sobre los proyectos políticos que van unidos a ideología»;

contrarias a la fe y a la dignidad humana.

 

< Volver