Pastoral de cuatro obispos castellanos. 
 "Los católicos han de rechazar en las elecciones el marxismo"     
 
 Informaciones.    02/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

PASTORAL DE CUATRO OBISPOS CASTELLANOS

«Los católicos han de rechazar en las elecciones el marxismo»

BURGOS, 2 (EUROPA PRESS).

BAJO el título de «Los católicos ante las elecciones», los obispos de la

provincia eclesiástica de Burgos han hecho publica una pastoral colectiva en la

que, hacen una condena al marxismo, ya que «propugna un materialismo ateo, una

dialéctica de violencia y una lucha de clases y una visión de la vida

incompatible con nuestra fe».

La pastoral colectiva está firmada por el arzobispo de Burgos, monseñor Segundo

García de Sierra, y los obispos de -Vitoria, monseñor Francisco Peralta; de

Falencia, ´monseñor Anastasio Granadoi, y de Osma-Soria. monseñor Teodoro

Cardenal.

Los prelados comienzan la pastoral ´con las siguientes palabras: "Nos hallamos

en vísperas, de un período electoral, cuyo resultado en las urnas, se ha

escrito, puede ser uno de los más arriesgados en los últimos tiempos de nuestra

historia nacional. Esta convocatoria debe encontrar en los cristianos una

especial resonancia."

"Seria muy triste —añaden—, y tal vez irremediable, que pronto tuviéramos que

lamentar el avasallamiento de unos derechos que no supimos defender, bien por

evadirnos de una responsabilidad o a causa de la ignorancia o desorienta clon

culpables. Con el fin de evitar en lo posible este doble peligro, y en cuanto

que somos castores de la Iglesia: ofrecemos a nuestros fieles estas

orientaciones, con el propósito de que contribuyan al libre ejercicio del

derecho, al voto´ de una manera´ consciente y responsable."

Tras indicar c-ue todos hemos de colaborar en la vida pública y en la elección

de los gobernantes, dicen que "la Iglesia no debe confundirse con la comunidad

política, no estar ligada a ningún sistema particular", pero "guardar silencio

frente a posibles desviaciones en momentos como el actual supondría la

abdicación de un grave deber y la infidelidad a la misión de proclamar la verdad

y de servir a los hombres, orientándoles con la del Evangelio".

Seguidamente "resaltan que "para un creyente el Juicio de su conciencia no es

separable de la lógica de la fe ni del magisterio de la Iglesia. Tanto la

inhibición como la mal llamada neutralidad religiosa carecen de legitimidad en

un cristiano consciente".

Manifiestan además que "el magisterio de la Iglesia ha desarrollado estos

principios evangélicos mediante su aplicación a la vida real concreta y actual y

es en un doblé sentido: de uri modo negativo señalando dónde no debe estar el

apoyo por parte de los católicos y positivamente apuntando hacia dónde pueden

inclinarse sus preferencias dentro de un deseado pluralismo"..

Desde una perspectiva negativa, el cristiano no puede colaborar con sistemas o

ideologías cue ignoren o atenten" contra el destino trascendental del hombre y

contra su dignidad; Y asi, como acaba de recordar la Comisión Permanente, hemos

´de negar nuestro apoyo a aquellos partidos o programas que niegan los derechos

fundamentales y las libertades del hombre; a los que propugnan la estatifícación

de- la enseñanza contra el derecho de los padrea a elegir la escuela que

prefieran para sus hijos: a los que. hacen del lucro el motor esencial y

exclusivo de su programa económico, de la concurrencia la ley suprema de la

economía y de la propiedad privada de los medios de producción su derecho

absoluto."

"De la misma manera el creyente ha de rechazar programas que como el marxista

propugna un materialismo ateo, una dialéctica da violencia y una lucha de clases

y una visión de la vida incompatible con nuestra fe."

"Tampoco es licito adherirse - a ideologías que, interpretando la libertad .

como pura licencia para hacer cualquier cosa, con tal coie deleite aunque sea

mala, hacen de ella plataforma de abusos y aun de aberraciones." Ni "es

tolerable la adhesión personal, sobre todo si es pública, a una expresión

política que por motivos ideológicos y por experiencia histórica sea

radicalmente adversa a una legitima concepción religiosa de la vida".

"´Si por > una parte —añaden— la convivencia ciúdadana y nuestro sentido

cristiano nos piden respeto y comprensión para quienes disienten, por la otra,

el amor a la verdad y la defensa del bien reclaman de nosotros más que nunca el

no transigir con el error y con el mal."

"Positivamente, la actuación del cristiano no debe limitarse a emitir su voto.

Ha de cuidar que su voto,, clarificado en un clima de sosiego y ´de paz

interior, pueda garantizar aquellos derechos y libertades de 1 hombre

cristiano."

Finalmente, tienen unas palabras para los sacerdotes, en las que invitan a ser

enviados de Cristo y precisan que los presbíteros tienen derecho a asumir sus

legitimas opciones políticas, pero la militancia activa en un partido es algo

que normalmente debe excluirse, salvo circunstancias excepcionales y con el

permiso del Ordinario.

 

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