Autor: Delgado, José Luis. 
 La iglesia sigue firme. 
 El matrimonio, indisoluble  :   
 Documento de los obispos españoles. 
 Pueblo.    07/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA IGLESIA SIGUE FIRME

DOCUMENTO DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES

MADRID. PUEBLO, por José Luis DELGADO.)—«El matrimonio rebasa ros intereses

privados de los cónyuges y aunque ellos fueron libres para contraerlo, no lo son

para romper el vínculo que nació del mutuo consentimiento. De este modo, todo

matrimonio queda sustraído a la voluntad privada de los cónyuges, y es por ello,

do suyo, indisoluble», han declarado los obispos qu forman parto dt la Comisión

Episcopal para la Doctrina de la Fe, en un documento hecho público a mediodía de

hoy, titulado «La estabilidad del matrimonio».

La Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe recogió el ancargo hecho por la

Comisión Permanente del Episcopado Español «con el deseo de orientar al pueblo

cristiano ante las numerosas y contradictorias opiniones que de un tiempo a esta

parte están dando ante el tema de la estabilidad, indisolusibilidad o divorcio

en el matrimonio».

El documento presentado esta mañana consta de tres apartados claramente

diferénciadores en los que se estudian la estabilidad del matrimonio cristiano,

los cristianos y la legislación civil del matrimonio y la acción educativa y

pastoral de la Iglesia

A modo de resumen el informe señala que «la indisolubilidad que deriva de la

condición sacramental del matrimonio cristiano alcanza su .plena firmeza en el

matrimonio roto y consumado. La autoridad de la Iglesia no se reconoce

competente para disolver tal matrimonio».

En su" segundo apartado, refiriéndose a la legislación vigente ^ á la

legislación que en su momento pueda emanar el Estado español añade:

«teniendo en cuenta que notable parte de nuestros conciudadanos contraen

matrimonio, según la Iglesia, ´imbuidos de la significación religiosa y

cristiana del mismo, la Iglesia considera que el reconocimiento civil del

matrimonio canónicamente contraído es una opción legítima y realista avalada por

nuestra, tradición histórica. Esto no significa que la Iglesia pretenda hoy que

los católicos se sientan obligados al matrimonio canónico por el imperio de la

ley del Estado. El respeto a la libertad religiosa pide en esa misma línea una

razonable evolución de la legislación civil española hacia una normativa en este

campo, basada en el pleno reconocimiento del derecho civil a la libertad

religiosa de todos los ciudadanos dentro de las exigencias del bien común». Por

otra parte, sigue diciendo, si se planteara en un futuro la propuesta de una

legislación civil .que admitiera el divorcio y la legitimación de nuevas nupcias

de los divorciados, los católicos tendrían que adoptar una línea de conducta

coherente con las exigencias propias de la fe.

La experiencia —dice el documento— de otros países demuestra que la mera

posibilidad legal del divorcio es ya una incitación al mismo. Este tipo de

legislación es prácticamente irreversible, mueve a los propios legisladores a

deslizarse por el plano inclinado de !a progresiva multiplicación de las causas

que legitima la ruptura del compromiso matrimonial, induce a muchos a

identificar lo «legalmente admitido» con lo «éticamente licito».

Este apartado termina apuntando que el cristiano debe seguir siempre los

imperativos de la fe, sea cual fuere la evolución de las leyes del Estado sobre

el matrimonio.

 

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