Documento episcopal sobre el matrimonio. 
 El matrimonio es indisoluble     
 
 Ya.    08/05/1977.  Página: 22-23. Páginas: 2. Párrafos: 51. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA

Documento episcopal sobre el matrimonio

"La comunidad debe esforzarse por lograr un ordenamiento jurídico que proteja la

firmeza del vínculo matrimonial" • "El cristiano debe seguir siempre los

imperativos de la fe, sea cual fuere devolución de las leyes del Estado sobre el

matrimonio"

"El reconocimiento civil del matrimonio canónico es una opción legítima y

realista" • "El divorcio es de

suyo un mal para la sociedad"

Los obispos de la Comisión Episcopal para la doctrina de la Fe ofrecen una

síntesis de la enseñanza de la Iglesia sobre algunos aspectos del matrimonio y,

en especial, sobre su estabilidad e indisolubilidad

Bajo el titulo genérico "La estabilidad del matrimonio", los obispos de la

Comisión Episcopal para Ja .Doctrina de la Fe han hecho público el anunciado

documento sobre e¡ matrimonio.

El documento, de quince folios de extensión, consta de treinta puntos, agrupados

en tres capítulos: "La estabilidad del matrimonio cristiano", "Los cristianos y

la legislación civil del matrimonio" y "Acción educativa y pastoral ¿te la

Iglesia".

Firman el documento monseñor Miguel Roca Cabanellas. presidente de la Comisión

Episcopal; José López Ortiz, arzobispo titular´ de Grado; Ángel Temiño Saiz,

obispo de Orense; Anastasio Granadog García, obispo de Falencia; Antonio Briva

Miravent, obispo´de Astorga; José Capmany Casamitjana, obispo auxiliar de

Barcelona; Antonio Palenzuela Velázquez, obispo de Segovia; José Manuel Estepa

Lauréns, obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, y José María Setién Alberro, obispo

auxiliar de San Sebastián.

Dada la importancia del documento, Iniciamos hoy su publicación íntegra, que

continuaremos en sucesivos días. Ofrecemos, también hoy un breve resumen en el

que «e recogen los puntos más destacados del mismo.

Síntesis del documento

• "La Iglesia afirma quo cuando un hombre y una mujer contraen matrimonio

se deben el uno al otro fidelidad para siempre."

• "Cuando varón y mujer contraen matrimonio, establecen -entre sí un

vínculo de carácter permanente. El matrimonio así establecido rebasa los

intereses privados de los cónyuges y, aunque ellos fueron libres para

contraerló, no lo son para romper el vínculo que nació del mutuo consentimiento.

De este modo todo matrimonio queda sustraído a la voluntad privada de los

cónyuges y es por´ ello de suyo indisoluble."

• "La Indisolubilidad que deriva de la condición sacramental del

matrimonio cristiano alcanza su plena firmeza en ´ el matrimonio

rato y consumado. Este es un punto de necesaria convergencia de todos´

los cristianos que quieran seguir siendo fieles a la doctrina y a la

práctica de la Iglesia. La autoridad de la Iglesia no se reconoce competente

para disolver tal matrimonio "

Matrimonio civil

• "La Iglesia considera que el reconocimiento civil del matrimonio

canónicamente contraído es una opción legítima y realista, avalada por

nuestra tradición histórica. Esto no significa que la Iglesia pretenda hoy que

los católicos se sientan obligados al- matrimonio canónico por el imperio de la

ley del Estado."

• "El respeto a la libertad religiosa pide en esa misma línea una razonable

evolución de la legislación civil española hacia una normativa en este campo,

basada. en el pleno reconocimiento del derecho civil a la libertad

religiosa de todos los ciudadanos, dentro de las exigencias del bien

común."

El divorcio vincular civil

• "La estabilidad Inherente al vínculo matrimonial es un bien

sumamente importante para la vida afectiva de los esposos, para la

firmeza de la familia, y al mismo (lempo un elemento Integrante fundamental del

bien común de la sociedad. £1 divorcio vincular pone en peligro estos bienes; es

de suyo un nial para la sociedad. Esta debe esforzarse por lograr un

ordenamiento jurídico "sobre la Institución matrimonial que proteja eficazmente,

en la medida de lo posible, la firmeza del vínculo conyugal."

• "El impacto de las campañas inspiradas en ocasiones por intereses

ajenos a toda preocupación ética, no debe servir de . norma cuando se

trata de respetar exigencias del bien común y del justo orden público."

• "El cristiano debe seguir siempre los imperativos de la fe, sea cual

fuere la evolución de las leyes del Estado sobre el matrimonio."

Texto ínteqro

1 Los obispos de la Comisión Episcopal para la- Doctrina de la Fe, secundando

encargos de la Comisión Permanente del Episcopado Español del 2 de febrero y del

22 de abril de este año, nos proponemos exponer en síntesis la enseñanza de !a

Iglesia sobre algunos aspectos del matrimonio, y en especial los qué se refieren

a su estabilidad e indisolubilidad. Nos mueve a ello el deseo de orientar al

pueblo cristiano ante las diversas opiniones, con frecuencia confusas, que sobre

el matrimonio se manifiestan en nuestra sociedad.

Los rápidos y profundos cambios sociales y culturales de nuestro tiempo

repercuten, a veces de manera negativa, en ¡a institución matrimonial y en la

vida familiar. Es un hecho que cada día aparecen nuevos síntomas de disgregación

de la familia: crece el número de demandas de separación o de declaración de

nulidad del matrimonio, se difunden ideologías divorcistas que prenden con

fuerza en el ánimo de muchos .jóvenes, desciende la estimación de los valores

éticos sobre el matrimonio y la familia con el pretextó de una modernidad o de

una liberación que en muchos casos es Sólo el ropaje de nuevas formas de

egoísmo.

.O Ante esta situación, no podemos permanecer indiferentes. La salvación d« la

persona y de la sociedad está intimamente relacionada con la situación real del

matrimonio y de la familia. La Iglesia tiene conciencia de que presta un

servicio a .la. sociedad cuando -proclama- el mensaje evangélico sobre el

matrimonio y se esfuerza por ayudar a los esposos a vivir de acuerdo´ con las

exigencias del amor y fidelidad propios de toda unión conyugal. Es necesaria la

reflexión y el discernimiento. Es preciso que actuemos todos . con sentido de

responsabilidad. Los católicos, sobre todo, ´debemos proceder en estas

cuestiones bajo criterios e imperativos de fe y con la libertad y fortaleza

propia de los hijos de Dios.

La Iglesia ofrece a todos los hombres de buena voluntad la luz que ella recibe

de Jesucristo acerca del amor conyugal y de la ´institución matrimonial. Como

pastores del Pueblo de Dios queremos ayudar especialmente á los católicos a ser

fieles, al Evangelio de Jesucristo tal como lo proclama y explica la Iglesia, y,

al mismo tiempo, deseamos dar testimonio ante la sociedad del pensamiento de la

Iglesia sobre la estabilidad del matrimonio.

I. La estabilidad del matrimonio cristiano

4 Fiel a la enseñanza de Jesús la Iglesia afirma que cuando un

hombre y una mujer contraen

matrimonio se deben el uno al otro fidelidad para siempre. El amor conyugal es

de suyo definitivo. No sería, verdadero amor conyugal aquel que de antemano se

propia siera limitarse a un .determinado lapso de tiempo. La donación que hacen

de sí mismos el varón y la mujer, al dar uno y otro su consentimiento mutuo para

establecer entre ellos una comunión de vida y de amor es, sin duda, un acto

libre ´ de carácter personal, pero a la vez tiene una referencia a la sociedad,

y. por ello es necesariamente un compromiso público que, una vez" realizado, va

más allá de la voluntad de los contrayentes.

C Por libre decisión y consentimiento los esposos se dan y reciben mutuamente y

actualizan así la institución matrimonial, que responde a la .voluntad del

Creador, claramente expresada en las primeras páginas de la Biblia: "Dios mismo

es el autor del matrimonio, al que ha dotado de valores y fines varios" (San

Agustín). Aunque a lo largo de la historia recibe diversas influencias de las

sociedades en las que se ha realizado, es el matrimonio fundamento de toda

sociedad, expresión privilegiada de sociabilidad. El matrimonio tiene sus

propios bienes ..y fines. Estos no sólo afectan a los propios cónyuges, sino

también a los hijos. De aquí que la estabilidad ya exigida por el singular amor

conyugal venga de nuevo Urgida por la fundamental significación del matrimonio

para la sociedad y por los valores y fines que le son propios. Él matrimonio

implica, por su misma naturaleza, deberes y derechos de los cónyuges entre sí y

en relación con los hijos y con la sociedad, que no pueden quedar subordinados a

la versatilidad del corazón humano.

EL MATRIMONIO ES DE SUYO INDISOLUBLE

C La exigencia de fidelidad que brota del amor conyugal, de la alianza personal-

de los esposos, del bien de los hijos y de la dimensión social de la institución

matrimonial tiene su expresión normativa en la indisolubilidad del matrimonio.

Cuando varón y mujer contraen matrimonio establecen entre si un vínculo de

carácter permanente. El matrimonio así establecido rebasa los intereses privados

de los cónyuges, y aunque ellos fueron" libres para contraerlo, no lo son para

romper el vínculo que nació del mutuo consentimiento. De este modo, todo

matrimonio queda sustraído a la voluntad privada de los cónyuges, y es por ello,

de suyo, indisoluble.

NOTA: Es la llamada indisolubilidad intrínseca o imposibilidad de disolver el

vinculo conyugal por el mutuo y privado acuerdo de los cónyuges.

"I Como consecuencia del carácter social del matrimonio, es necesario regularlo

jurídicamente. El matrimonio es por sí mismo la raiz más profunda de las

relaciones sociales, elemento fundamental integrador del tejido social. Todas

las estructuras y civilizaciones han reconocido la -necesidad dé proteger los´

valores éticos y religiosos de esta institución y de regularla jurídicamente.

Una legislación, atenta al bien común de la sociedad, deberá respetar los

valores propios del matrimonio, defenderlos y promoverlos

LO QUE DIOS HA UNIDO NO LO SEPARE EL HOMBRE

O La exigencia de • fide1idad y de estabilidad que la razón humana descubre en

el matrimonio aparece a la luz de la fe. con mayor claridad. La Iglesia,

iluminada por el Espíritu Santo, descubre en las enseñanzas de Jesús que, en el

designio original de Dios, el matrimonio es indisoluble: "Lo que Dios ha unido

no lo separe el hombre" (Me 10,9). Frente a las costumbres y leyes de su tiempo,

Jesús se pronunció con toda firmeza contra el divorcio, devolviendo a la unión

conyugal su unidad original y en ella la igual dignidad de los esposos (cfr. Me

10,2-12; Le 16,18; Mt 5,32; 19,3-12). Para un discípulo de Cristo, todo

matrimonio compromete a los cónyuges delante de Dios" EL ´MATRIMONIO CRISTIANO.

SIGNO SACRAMENTAL DEL

AMOR. INDISOLUBLE DE CRISTO A LA IGLESIA 9- El matrimonio no pertenece sólo al

orden de la creación. Ha sido incorporado por Dios, como realidad propiamente

humana, al orden mismo de la salvación de Cristo. Por eso, la unión conyugal "en

el Señor" reviste . para el creyente una significación y un valor especial; su

estabilidad e indisolubilidad adquieren una particular firmeza.

Desde los orígenes, eí amor conyugal, en el designio de Dios salvador, fue ya

imagen de la comunión de Dios con el hombre, de la alianza de Dios con su pueblo

y, al mismo tiempo, anuncio profético de la alianza nueva y definitiva realizada

en Cristo (cfr. la 54; Os 1.2.3.).

"Llegada la plenitud de los tiempos" (Gal 4,4), el matrimonio de los cristianos

es por voluntad de Cristo el sacramento que actualiza y manifesta la unión

inefable, el amor fidelísimo y la entrega Irrevocable de Jesucristo Esposo a su

esposa la Iglesia (cfr Efes´ 5,22 y ss.). El matrimonio cristiano simboliza esta

entrega total y permanente de Cristo´´» lus-´.-...;.. bres iniciada en la

encarnación del Hijo de Dios y consumada en su cruz y resurrección.

10- El amor de Cristo a su Iglesia es un amor generoso hasta la muerte, amor

fiel y permanente, que no cesará jamás. En el matrimonio cristiano, como

participación en esta unión misteriosa de Cristo con la Iglesia, marido y mujer

están llamados a amarse entre si. con una fidelidad llue sea manifestación de la

fidelidad de Cristo.

Cuando un varón y una mujer contraen matrimonio sacramental se entregan el uno

al otro para, realizar-, al servicio del reino de Dios, su comunión de vida y de

amor. Su entrega mutua, sin reservas respecto al porvenir, es manifestación del

don total, y en común, de sí mismos a Dios. Esta entrega de los esposos

cristianos a Dios es respuesta al don irrevocable de Dios a los hombres en

Cristo. El consentimiento matrimonial de los cristianos es una palabra dada a

Dios y aceptada por El para siempre.

La indisolubilidad del vínculo sacramental está, pues, en estrecha conexión con

la realidad del ´ser cristiano y con lo irrevocable y definitivo del don de Dios

al hombre. La unión conyugal d,e los cristianos es, .por tanto, indisoluble^ y

exige la fidelidad mutua no sólo por razón del bien de ambos cónyuges, de los

hijos y de toda la -sociedad humana, sino" principalmente por la condición

sacramental del matrimonio cristiano.

11- Los esposos cristianos, dada

su condición de miembros de Cristo, no se pertenecen a sí mismos, sino al Señor.

Al comprometerse en el sacramento del matrimonio, se entregan y

reciben.mutuamente como don del mismo Cristo. En la celebración de

este sacramento Cristo se hace presente y actúa por su espíritu en el varón y la

mujer, los -une con el vínculo del amor conyugal y, a lo largo de su

vida, los renueva interiormente cada día en su amor mutuo si le son

fieles. Este vínculo les da un puesto y una misión en la Iglesia,

donde representan y testimonian .en el mundo la caridad de Cristp y la

esperanza en eu resurrección:

• Y asi, por este sacramento, imbuidos del espíritu de Cristo, "su amor

coyungal es asumido por el amor divino", "están- fortificados y como

consagrados" "para cumplir su misión conyugal familiar" (Concilio Vaticano II,

OS 48; confróntese Introducción al ritual del matrimonio, números 4-7).

12- El consentimiento matrimonial es como el alma de una comunión de vida y d«

amor que sé expresa en la unión sexual. La indisolubilidad que deriva de la

condición sacramental del matrimonio cristiano alcanza su plena firmeza en el

matrimonio rato y consumado. Este esí un punto da necesaria convergencia de

todos los católicos que quieran seguir siendo fieles a la doctrina y a la

práctica de la Iglesia. La autoridad de la Iglesia no se reconoce competente

para disolver tal matrimonio.

El matrimonio no consumado

13- Sin embargo, «n la práctica jurídica de la Iglesia, cuando un matrimonio no

«a sacramento o siendo sacramento no ha sido consumado, el Papa puede conceder,

y de hecho concede, la disolución del vínculo si el bien fe y, en definitiva, el

bien relife y, en definitima, el bien religioso comunitario y personal lo piden.

Esta práctica de .la Iglesia ek antiquísima y tiene su origen en los tiempos

apostólicos. La Iglesia tiene conciencia tanto de la existencia de esta potestad

suya, recibida de Cristo, como de sus misteriosos límites. La Iglesia en el

ejercicio de- esta potestad—como ya se ha dicho—no se reconoce competente para

disolver aquellos matrimonios que siendo sacramento han sido consumados.

NOTA: Es la llamad» Indisolubilidad extrínseca o Imposibilidad de que la

autoridad pueda disolver el vínculo conyugal.

14- Otra cosa muy diversa «s la declaración de nulidad que algunas veces hacen

loa tribunales eclesiásticos. Se dan, en efecto, casos en los que la Iglesia

declara nulo o inexistente un matrimonio una vez qu« lo« tribunales

eclesiásticos han podido reconocer que por alguna-de laa causas previstas en el

Derecho canónico jamás existió es» matrimonio declarado nulo.

A ello hay que añadir que, dado el mejor conocimiento que hoy sé tiene de la

psicología y de la sociología humana, no debe sorprendernos que matrimonios que

en otras épocas hubieran pasado por válidos hoy se reconozca que, por ´alta de

una seria y suficiente voluntad de contraerlo, no fueron realmente tales

matrimonios, sin que por ello sa pongan en duda los principios y normas

sobre la indisolubilidad del matrimonio.

15 La doctrina sobre el- matrimonio, y en especial sobra su estabilidad, que

acabamos da recordar, sólo es apreciada en toda su significación y peculiaridad

desde la fe. No es´ extraño que a esta visión del matrimonio puedan oponerse

otras concepciones ajenas a la fe sobre la vida, el amor o el destino del

hombre. Los mismos apóstoles quedaron desconcertados por el pensamiento de Jesús

sobre el matrimonio (cfr. Mt., 19, 10-12).

A muchos, aun cristianos, les resulta a" veces dura esta enseñanza sobre el

matrimonio porque no alcanzan a verlo como una gracia de salvación que Dios

ofrece a la pareja humana para liberarla de sus egoísmos y apoyarla en su

crecimiento en el amor.

Pero el matrimonio es una expresión concreta de la vocación cristiana que los

cónyuges tendrán que realizar bajo el signó de la cruz y de la esperanza y con

la fuerza del Espíritu en medio da luchas, sufrimientos y pruebas. Todo el poder

victorioso del amor de Dios se despliega justamente en la debilidad (cfr. 2 Cor,

12,9).

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