Autor: Gello, J. A.. 
 El quid de la cuestión. 
 ¿Quién entregó las cintas a Diario 16?     
 
 El Alcázar.    20/08/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

20 —AGOSTO— 1977

El quid de la cuestión

¿QUIEN entregó las cintas a Diario 16?

• La Dirección General de Seguridad, acaso pudiera haber sido Quien grabara las conversaciones, pero

nunca los Servicios de Información a que alude el diario. —La competencia entre el SCDPG y la DGS,

léase Martín Villa, es evidente y profunda.—El SCDPG, muy bien pudiera estar resultando molesto para

determinadas personas. —Se intenta su neutralización desprestigiándolo.—Los "escapes" de información,

pieza esencial para esta campaña.

TRAS leer las transcripciones que Diario 16 ha publicado de las supuestas grabaciones magnetofónicas

de las conversaciones mantenidas por teléfono entre personalidades de la antigua "Oposición

Democrática", una duda en forma de pregunta puede haber asaltado al lector:

¿De qué mano o de qué forma se hizo el diario madrileño con las cintas?

La respuesta puede ofrecer la solución a un tema que se ha pretendido presentar como el "escándalo de

los Servicios de Información del franquismo". Tal y como si esa práctica pudiera ser atribuida a una sola

nación y a un régimen. La información que es el fin, o debia serlo, de cualquier "servicio de inteligencia".

No hay que remontarse mucho para encontrar ejemplos qué avalan esta afirmación, es curioso apuntar

que en el libro recientemente reeditado por "Grijalbo", de Julián Zugazagoitia "Guerra y vicisitudes de los

españoles", se presenta un ejemplo muy claro de espionaje radiofónico durante la II República: A Prieto

le pasaban sistemáticamente nota de todas las conversaciones telefónicas que mantenía el presidente de la

República Don Manuel Azaña.

EL AUTENTICO ESCÁNDALO

Pero la réplica a esta pregunta también puede representar, en sí, un auténtico escándalo, El auténtico y

único escándalo. Porque el que unos servicios de información espíen, ya no es tan siquiera noticia, mucho

menos pues, será un escándalo. Para lograr una contestación lo más exacta posible, hay que, en primer

lugar, dejar bien claro que estas conversaciones si pueden ser ciertas. Y otras muchas que Diario 16 oculta

o desconoce, como pueden ser aquellas conversaciones grabadas a personas de distinta significación

política a las ahora reveladas. Pero el dato más significativo —y en el que de verdad puede residir el

"affaire"— es el de saber quién grabó esas cintas. La respuesta es sencilla y contradice toda la teoría que

Diario 16 intenta crear: Las cintas están grabadas o pueden haber sido grabadas, en la central de la red

telefónica de cada ciudad (en este caso Barcelona), desde donde pueden intervenirse las líneas, y el único

organismo que acaso pudiera realizar esta operación sería Dirección General de Seguridad, en cualquiera

de sus departamentos de información, pero nunca ios "Servicios de Información", a que alude el citado

diario.

Lo que sí parece cierto es que el Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno ha

grabado las conversaciones que se efectúan entre radio-teléfonos instalados en coches, bien oficiales bien

particulares. La técnica de estas grabaciones está al alcance del SCDPG. Pero las conversaciones que el

diario madrileño ha revelado no han sido mantenidas por radio-teléfono, sino por la red telefónica común.

Por lo tanto pueden haber sido la Dirección General de Seguridad la que grabó estas conversaciones, que

en algunos casos pudo compartir con los "Servicios de Información". La competencia entre el SCDPG y

la DGS, léase Ministerio del Interior, vuelva a leerse Rodolfo Martín Villa, es evidente y profunda. Las

relaciones entre el ministro y el jefe del SCDPG, Teniente Coronel Cassinello, no son según dicen muy

cordiales. Aquí en este punto salta el auténtico escándalo: si es la DGS la que grabó las conversaciones; si

el forcejeo entre ambos departamentos es cierto; si el SCDPG "molesta" al ministro del Interior, por su

eficacia, su profesionalidad y su sinceridad en los informes elaborados, ¿Quién y por qué ha dado las

cintas al Diario 16? Ese es el quid de la cuestión.

PRESENCIA INCOMODA

Aventuremos una tesis sencilla: Si el SCDPG resulta incómodo para alguno de los miembros del

Gobierno, si el SCDPG mantiene su labor gracias a tres factores: la confianza que el Rey Juan Carlos

tiene en el "Servicio", la eficacia demostrada por "Servicio" y el temor del Gobierno, con su Presidente a

la cabeza a un "Servicio de Información" que ocupa a más de tres centenares de oficiales del Ejército de

la Marina y el Aire, así como a un buen número de civiles que colaboran, desinteresadamente, ¿cuál sería

la fórmula ideal para acabar con la posiblemente incómoda presencia de este "Servicio"?

Bien sencillo: intentando crear una campaña contra el SCDPG desprestigiándolo, a él y a sus jefes, de

forma que queden en entredicho sus métodos, sus informaciones y su misma efectividad. El sistema:

provocar una serie de "escapes de información"; una fuerte campaña de prensa que ridiculice al "Servicio"

(hace apenas tres meses una serie de humoristas "coincidieron" en la publicación de unos dibujos

relativos a este "Servicio", entre ellos Máximo en "El País").

Estamos, pues, en una segunda campaña de descrédito del SCDPG. No es suficiente con acusar al

"Servicio" de Información de la Presidencia de "derechista" o "franquista", incluso de "fascistoide", pues

las últimas detenciones de hombres de lo que se ha venido en calificar como "extrema derecha", hablan

bien claro del sentido de servicio que anima al SCDPG.

¿Hasta dónde puede llegar la campaña de desprestigio contra los "Servicios de Información"? ¿Se seguirá

utilizando a "Diario 16" para esta labor. Piensen ustedes lo que a escala universal viene ocurriendo con la

CÍA y la escasa información que se detecta de la eficaz labor

de KGB.

J.A.GELLO

 

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