Autor: García Méndez, J.. 
 Nuevo ordenamiento económico. 
 La Iglesia prepara sus cuentas     
 
 El Alcázar.    20/08/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Nuevo ordenamiento económico

LA IGLESIA PREPARA SUS CUENTAS

El valor rentable que tiene para nosotros el Patrimonio Histórico-Artístico que custodiamos no supera los

dos reales (Episcopado Nacional)

Con el nuevo Concordato se esperó una centralización de la ayuda financiera estatal

Lo ideal sería que el sostenimiento económico partiese de una suscripción fija por parte de los feligreses

Las necesidades más perentorias pueden estimarse alrededor de los cuarenta mil millones anuales

La cifra impresionante de 10.000 millones de pesetas, cantidad con que se valora el robo cometido en la

Catedral de Oviedo, ha conmovido tanto a neutrales como a amigos y enemigos de la Iglesia.

Frente a estas cifras, aparecen los 5.000 millones que el Estado proporciona a la Iglesia, los 46 millones

de déficit que presenta la Diócesis de Pamplona, y las 160.000 pesetas, presupuesto para la instalación de

un sistema de seguridad en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, que estaban en estudio por juzgarse

una cifra excesiva para los presupuestos disponibles en la Archidiócesis. ¿Si le sobran los millones a la

Iglesia cómo es que tiene déficits a final de año, o le asustan cantidades tan escasas como la requerida por

la entidad aseguradora?

BIENES DE LA IGLESIA

Desde hace un año se está preparando un "Nuevo Ordenamiento de la Economía de la Iglesia Española",

del que ya hay los primeros bocetos con algunas cifras relativas al dinero controlado por varias de las 64

Diócesis españolas, y con las cuales se han confeccionado una serie de tantos por ciento como muestra

del estudio que han de presentar los obispos al Episcopado Nacional. Este primer estudio eventual ha sido

utilizado por la revista Fomento, para presentar un estudio sobre la situación económica de la Iglesia. Los

datos que exhibe se reparten de la siguiente manera: Ingresos: 7% corresponde a las rentas patrimoniales,

21% a las aportaciones directas de los fieles y el 72% constituye la dotación del Estdo. En el capítulo de

gastos figura con un 77% los gastos de personal, un 15% de actividades pastorales, un 4% a instituciones

eclesiásticas, un 3% para colectas nacionales, y el 1% para conservación de templos y rectorías.

Supuestos estos datos, y puesto que la dotación del Estado son 5.000 millones anuales, los gastos

generales de la Iglesia a nivel nacional rondarían los 7.000 millones. "La verdad es que los gastos anuales

vienen siendo alrededor de los 25.000 millones, si bien éstos se refieren a las necesidades cubiertas. Lo

que realmente precisaríamos para satisfacer los gastos más perentorios serían unos 40.000 millones", nos

explican fuentes competentes del Episcopado Nacional. Es decir, la aportación del Estado, actualmente,

viene a ser de una quinta parte de los gastos practicados.

"Es muy difícil poder definir ahora cuáles son las cantidades exactas en uno y otro sentido, aunque este

proposito es el que nos mantiene trabajando en ello desde hace muchos meses, y esperamos que a finales

de año se disponga de unos datos completos al respecto, que, por supuesto, se ofrecerán inmediatamente a

la prensa", nos continúan explicando. La Archidiócesis de Pamplona, primera de las que están mejor

organizadas, ha adelantado en un estudio económico que ocupa más del centenar de páginas, sobre el

balance al 31 de diciembre del 76, en el que figura el citado déficit de 46 millones. Para 1977 se prevé un

presupuesto de ingresos y gastos por un valor de 381 millones de pesetas, entre los que hay que destacar

148 millones procedentes de las nóminas y gratificaciones del Estado al Clero. El gasto más importante

corresponde a la atención económica del clero, con 180 millones de pesetas. La diferencia entre una y otra

cantidad es la que ha de suplirse fundamentalmente a base de las aportaciones de los feligreses.

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA

Aunque con el nuevo Concordato se espera una centralización de la ayuda financiera por parte del Estado,

a fin de alcanzar una mejor distribución entre las distintas Diócesis, el sistema actual es el de pago directo

por parte de la Administración a los eclesiásticos. El salario de un sacerdote viene a ser de unas 15.400

pesetas mensuales, y el de un obispo ronda las 10.000.

El personal eclesiástico con que cuenta la Iglesia es de 24.500 sacerdotes, de los cuales sólo 22.000

reciben ayuda del Estado, y 94 obispos, además de unos 300 seglares que prestan diversas funciones. "La

diferencia en la ganancia económica viene dada por la misión que desempeñan: sólo son remunerados por

el Estado los canónigos, párrocos, coadjutores, capellanes de conventos de clausura v los obispos. Todos

los demás que aun desempeñando una labor indispensable en la organización de la Iglesia, no entran en

este esquema, han de buscar sus ingresos en los complementos que las diversas Diócesis pueden

conseguir", explican en el Episcopado Nacional. Y continúan "lo que esperamos para el nuevo

Concordato es conseguir para los sacerdotes el salario mínimo interprofesional más la seguridad social y

los complementos derivados de las circunstancias especiales en que concurran".

"Actualmente intentamos hacer un balance suficiente y exacto del movimiento económico que tiene la

Iglesia, para lo cual el Departamento de Asuntos Económicos y Jurídicos elaboró un estudio en el que

figuraban unos cuantos datos provisionales con el fin de urgir a los obispos, a que presentasen su informe

correspondiente, y ofrecerles un modelo de exposición". La utilización de "uniforme" por parte de los

sacerdotes ha originado diversas generalizaciones para todos los gustos, siendo una de ellas la del cura

panzudo, mofletón, negligente y chistoso. "Es evidente que las aportaciones de los fieles no son las

mismas en los barrios céntricos de las capitales que en los pueblos apartados de las provincias. Como éste

es uno de los recursos fundamentales de los párrocos, la desigualdad económica es notable en muchas

ocasiones.

NUEVA REORGANIZACIÓN

"El concepto por el que el Estado presta su ayuda a la Iglesia es el de contraprestación por la

desamortización de Mendizábal, y el de considerar tas aportaciones eclesiásticas al bien común. Pero lo

que vamos a intentar es que el principal soporte económico sea el que puedan proporcionar los católicos.

En este sentido, lo ideal sería una suscripción permanente de acuerdo a la situación económica de cada

uno, que fuese de carácter voluntario y no ligados a los actos religiosos", declaran en el Episcopado

Nacional.

Hace unos días ABC recogía unas declaraciones del obispo de Soria, en las que se pronunciaba al

respecto: "Se trata de que los fieles se vayan concienciando de esta obligación da la comunicación

cristiana de bienes para atender a las necesidades de la Iglesia, exponiendo así la vivencia

de una auténtica comunidad y la capacidad de atender por sí mismas a ellas", y añadía "probablemente,

con el tiempo las instituciones civiles y estatales se irán considerando cada vez más desligadas de esa

atención material al estamento eclesiástico".

Entre los gastos más comunes de la Iglesia figuran los del personal eclesiástico y civil, actividades

pastorales, construcción de nuevos templos, seminarios y universidades, conservación del patrimonio, etc.

Dentro de las aportaciones de los fieles, hay que distinguir una serie de capítulos como son determinadas

instituciones y diversos apartados, entre los cuales unos ofrecen déficits y otros superávits. "Es muy

importante resaltar que la Iglesia, en cuanto organización económica, nada tiene que ver con los diversos

Institutos que están regentados por religiosos como son algunos colegios, diversos polideportivos, revistas

y actividades de toda clase, que han de entenderse como trabajos particulares, cuyos recursos económicos

son independientes de su calidad religiosa", aclaran en el Episcopado Nacional.

PATRIMONIO NACIONAL

Igualmente el arzobispo de Valladolid declaraba hace unos días a ABC: "Necesito 70 millones para las

obras de restauración necesarias en la Diócesis". También reconoce la falta de medios el actual ministro

de Cultura y Bienestar, señor Cabanillas, quien en unas declaraciones a EL PAÍS exponía "la carencia de

recursos y la escasez de consignaciones presupuestarías, son también elementos coadyuvantes para que

concurran casos como el pregente", refiriéndose al robo de la catedral ovetense.

PROPIEDAD Y CUSTODIA

"En los cálculos económicos det Episcopado Nacional, en lo referente a los beneficios percibidos por la

posesión de esta riqueza, se estima todo ella en una peseta", comentan humorísticamente. "La renta que

puede derivarse de la custodia del patrimonio es tan insuficiente que ni siquiera puede cumplimentar los

salarios de los guías, guardias y porteros que se precisan para su exposición. La Iglesia no tendría ningún

inconveniente en que determinados objetos que no tuviesen valor de uso eclesiástico, ni tampoco

histórico-artístico, fuesen convertidos en oro y plata y sirviesen para ayuda económica á los Municipios",

es la opinión generalizada en el Episcopado Nacional.

J. GARCÍA MÉNDEZ

EL ALCÁZAR

 

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