Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones. La campaña, al trasluz. 
 Entre la dinamita del norte y el "cayado" de Fraga     
 
 Informaciones.    07/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ELECCIONES

LA CAMPANA, AL TRASLUZ

Entre la dinamita del Norte y el "cayado" de Fraga

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 7.

LA jornada electoral de ayer estuvo poblada de incidentes, por fortuna no del fuste y la importancia, de

los sucedidos durante el fin de semana. En pleno centro de San Sebastián, un potente artefacto causó

grandes daños en un restaurante, pero no produjo victimas. Durante la madrugada fueron volados los

repetidores de televisión y frecuencia modulada de Tolosa y Mondragón. En Bilbao, entre los barrios de

Zorroza y Castrejana, fue encontrado otro artefacto que contenía trece kilogramos de explosivos. Se supo

en el resto de España que a medianoche del sábado estalló una bomba en la planta baja del Ayuntamiento

bilbaíno.

También ayer se ampliaban detalles sobre la voladura de la torre del repetidor de Zaldiarán, en Álava, y

se indicaba que habían sido seis los ingenios detonados a distancia, evaluándose en tares millones de

pesetas los daños ocasionados. En la catedral de Santiago de Compostela, técnicos militares instalaban un

andamiaje para radiografiar la presunta bomba cilindrica fijada con adhesivos en la fachada del Obra-

doiro, con bandera negra y simbología ácrata de acompañamiento. Los artificieros retiraban en Pamplona

un artefacto simulado que se encontró en el mismo lugar donde don Santiago Carrillo presidió un mitin

reciente. Trascendía la noticia de que un atentado con explosivos había sido perpetrado contra la casa-

cuartel de la Guardia Civil de Tudela (sin victimas), y en Baracaldo resultaba destrozado por el mismo

procedimiento el coche de un inspector de Policía. Paisas alarmas sobre otros atentados extendían la

psicosis de inseguridad.

«APALA», EXCARCELACIONES Y HUELGA DE HAMBRE

Todos estos incidentes coincidían con la excarcelación de los presos políticos vascos Garmendia e Izco de

la Iglesia, extrañados a Noruega, mientras despachos de agencias difundían las gestiones del Ministerio

de Asuntos Exteriores para lograr la extradición de «Apala» y, a tal efecto, se citaba en el palacio de

Santa Cruz al embajador francés. Como se sabe, Miguel Apalategui pasa por responsable del secuestro de

don Javier de Ybarra y fue detenido el pasado día 2 por la Policía francesa, en un control de carretera pró-

ximo a San Juan de Luz.

El capítulo de los incidentes se incrementaba con la agresión de personas no identificadas contra una

caravana electoral de Alianza Socialista Democrática, que en número de cincuenta coches y varios

autobuses, según Pyresa, pasaba por el centro de Alcalá de Henares. Y por si no bastera con agresiones

para perturbar el proceso electoral, un desgraciado accidente de circulación segaba la vida de cuatro

personas, des de ellas militantes de O.R.T., en la provincia de Badajoz. Los militantes fallecidos eran don

Juan Canet Kolar, abogado laboralista y primer aspirante al Congreso por la candidatura de los

trabajadores de Badajoz, y don Joaquín Macías Gómez, jornalero de A1mendralejo, miembro de la misma

candidatura.

En Carabanchel, mientras tanto, nueve presos del P.C. (reconstituido) se declaran en huelga de hambre

indefinida como protesta por lo que califican de «farsa electoral» y por la falta de amnistía sin

restricciones.

En Málaga, finalmente, se daba sepultura a don Antonio Cazorla, uno de los guardias civiles, asesinados

en Barcelona, sin que fuese aceptada la corona de flores enviada por la Unión Socialista.

EL CENTRO

La actividad electoral de los partidos no ofrecía especiales novedades. El presidente del Gobierno

comunicaba al diario «A B C» que no comparecería en ninguna de las tertulias electorales organizadas

por dicho periódico, con lo cual se frustra la posibilidad del proyectado debate con don Felipe González,

secretario del P.S.O.E. La presencia del señor Suárez en debates públicos era considerada inoportuna por

un portavoz de la Moncloa.

Don Felipe González, mientras tanto, criticaba en Burgos a la Unión de Centro Democrático y acusaba al

presidente de oportunista e infiel a sus promesas de neutralidad electoral. El secretario general del

P.S.O.E. continuaba en su confortable línea de pronósticos, y además de aseverar en Vitoria que su

partido es la segunda fuerza dentro del País Vasco, pedía en la capital burgalesa la divulgación de los

sondeos del Instituto de la Opinión Pública.

El Centro continuaba su campaña en diversas provincias. En Madrid, don Miguel Herrero de Miñón, ex

secretario general técnico del Ministerio de Justicia, formulaba la teoría en que se funda la necesidad de

votar por la U.C.D. Para el candidato centrista, la U.C.D. evita la polarización y no proporciona

«opciones irreversibles». Una frase posterior acredita una profunda fe en las virtudes del «melange»:

«Nos sentimos capaces de cumplir todo lo que prometemos, porque hay una amplia gama de personas en

Centro Democrático, que van desde los ministros más hábiles que ha tenido el franquismo hasta políticos

que han permanecido siempre en la oposición democrática no marxista.»

La presencia electoral del titular del Gobierno alcanzaba ayer una nueva modalidad de proyección

indirecta. En ´efecto, jóvenes afiliadas a la Unión de Centro se trasladaban a la Moncloa para entregar a

los hijos del presidente propaganda de la coalición en forma de camisetas, llaveros, globos, cajas de

cerillas y pasquines con la efigie paterna.

CARRILLO ¥ LOS CACIQUES

El P.C.E. situaba a don Santiago Carrillo en la alameda de Jaén, ante quince mil personas, que oían esta

advertencia del secretario general contra las tentaciones del «pucherazo»: «Tengan cuidado los caciques,

porque ahora hay abogados comunistas.» El partido prepara su gran fiesta del día 12, en Torrelo-dones, y

recluta nombres como Teodorakis, Melina Mer-couri, Yves Montand, Juliette Greco, Víctor Manuel, Ana

Belén, José Meneses, Rosa León y Manuel Gerena, entre otros.

El P. S. P. hacía sonar su propaganda en la plaza de toros gijonesa, donde el profesor Tierno Galván

redoblaba el uso de su argumento elee-toral favorito: «Hay que elegir hombres honrados para gobernar en

España. Hombres que hagan cumplir las leyes con mano de hierro.» Esto ocurría antes de que en Barce-

lona, el propio señor Tierno arremetiese contra «los cuarenta años que han sustituido la palabra progreso

por la palabra desarrollo, han hecho olvidar la solidaridad y han convertido al país en un enorme

estómago, capaz de digerir pero no de pensar».

Alianza Popular multiplicaba su acción. Don Manuel Fraga, presentado como «torbellino» en el periódico

que edita su grupo, recibía en Lugo el título de «pastor mayor de la sierra de los Aneares», cuyo

instrumento es «e1 cayado de honor». Comentando el sentido de este objeto, el señor Fraga dijo: «El ca-

yado es un buen símbolo y por eso tiene un lugar preeminente en el Antiguo Testamento.»

La actividad de los aliancis-tas revestía forma de acto cultural en la presentación del libro «La larga

marcha hacia la monarquía», cuyo autores el ex ministro López Rodó, quien se enorgulleció de haber

colaborado con el difunto Carrero. Don Torcuato Luca de Tena comentó que al volar su coche «voló

también el pe-ríodo que dio á España la mayor prosperidad de su historian. Y añadió que con Carrero la

transición de Franco a la monarquía hubiera sido mucho más fácil. Tuvo el marqués palabras contra el re-

conocimiento del P.C.E., cuya legalización ha sido calificada por Fraga, en Lugo, como «hecho

inoportuno» y no revi-sable, «al menos por ahora».

En Pozuelo, Alianza estrenaba a su candidato señor López Bravo, partidario de «toda clase de reformas»

menos de las que puedan afectar a la forma del Estado, las atribuciones de la Corona y la misión de las

fuerzas armadas. Durante el acto, el señor Ruiz. Sotos fue presentado como «candidato a procurador en

Cortes».

Los pronunciamientos ecle-siales «con motivo de las «lecciones» proseguían a través de una nueva

pastoral, ésta del arzobispo de Valladolid, monseñor Delicado. «¿Quién no ve —-pregunta el prelado—

que algunas declaraciones programáticas son promesas meramente formales, cuyo con-tenido real queda

difícilmente garantizado?»

Una vez más se incide en el intento de controlar el llamado voto de conciencia. La Federación de la

Democracia Cristiana ha tenido que salir al paso de una hoja distribuida el domingo a la salida de diversas

iglesias. «Nada de manipular políticamente —dice— la conciencia cristiana»» Justicia y Paz ha sido

conclu-yente: «Ningún partido puede alzarse con la pretensión de que sus programas y soluciones

políticas constituyan la forma cristiana por excelencia.»

7 de junio de 1977

(Viñeta, caricatura)

 

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