Elecciones. López Bravo, en su primer mitin por AP. 
 Forma de estado, atribuciones de la corona y responsabilidades constitucionales de Ejército, intocables     
 
 Informaciones.    07/06/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LÓPEZ BRAVO, EN SU PRIMER MITIN POR A.P.

Forma de Estado,atribuciones de la corona y responsabilidades constitucionales del Ejército, intocables

MADRID, 7 (INFORMACIONES).

La forma de Estado, las atribuciones de la Corona y las responsabilidades constitucionales de las fuerzas

armadas son los únicos yuntas intocables. Salvo esto. Alianza Popular reformará todo lo reformable.»

Esto es lo que dijo ayer en su primera y breve intervención publica don Gregorio López Bravo, candidato

al Congreso por A. P.

Ante aproximadamente 400 personas, y en el salón La Inseparable, de Pozuelo de Alar-cón, Alianza

Popular organizó un mitin, que contó con las intervenciones de doña María Teresa de ¡os Mozos, don

Javier Carvajal, don Carlos Ruiz-Sotos y la presencia (no habló, pero sí saludó) de don Carlos Arias

Navarro.

Tras las extensas intervenciones de sus compañeros, el señor López Bravo, que tenía que moderar y

contestar a Jas preguntas que a A.P. se le hiciesen en el coloquio, manifestó, por lo avanzado de la hora,

que sería más acertado que él simplificara las cuestiones que se le iban a plantear.

Señaló en primer lugar lo que diferenciaba a A.P. del resto de partidos, y en segundo lugar, la manifiesta

preocupación de A.P. por la tercera edad (pidió para todos los ancianos una revalorización cíe las

pensiones).

Alianza Popular no admite —quiso dejar claro— el concepto de Cortes Constituyentes, y definió a este

partido cómo humanista,. populista y conservador. Las intervenciones de Suarez en televisión, la

enseñanza, los hombres de la mar," el aborto, fueron, entre otras, cuestiones que, a pesar de todo, desde el

público se le planteó.

CARVAJAL LA TOMO CON SUAREZ

Durísimos ataques al comunismo, al socialismo (con referencias concretas de personas y hechos) y, sobre

todo, al Centro Democrático y al «candidato - presidente S u á-rez», fueron los temas elegidos por los

señores Carvajal y Ruiz-Sotos (presentado éste, en un comprensible «lapsus» histórico, como «candidato

a procurador en Cortes»), para sus intervenciones, interrumpidas en numerosas ocasiones por los aplau-

sos, vítores, exclamaciones y flamear de banderas de un público mayoritariamente de edad avanzada.

A pesar de que arremetió contra todas las opciones marxistas; contra la propaganda «interesada y

engañosa» de la izquierda; de que asumió la herencia de estos cuarenta años; de que hizo un farragoso

análisis internacional, en el que situaba a España entre las apetencias de la Unión Soviética; lo mas

destacable de la encendida alocución del señor Carvajal fue su ataqué a la U.C.D. y al presidente Suarez.

Tras decir que el «centro-izquierda» está formado por «hijos de papá, emparentados con las

multinacionales, que deberían estar en la ultrade-recha económica», señaló que el Centro no tenía

programa propio, «sino que lo ha copiado de otros, y más bien deberíamos decir que el centro es lo peor

de la izquierda y de la derecha».

Denunció el pacto que el Centro, en su opinión, quería establecer con los marxistas.

«Su única intención —dijo— es llegar al pacto con los marxistas, aunque para lograrlo haya que dejar la

piel en el camino, la de otros, claro. Esta opción es la más peligrosa, a corto plazo, pues confunde a los

ingenuos.» «Si fuera posible —continuó— entenderse con los marxistas; lo haríamos. Pero no es posible.

Quizá esto no lo sabe el can-didato-presidente.» (El señor Arias sonrió discretamente.).

Sobre el Centro y sobre don Adolfo Suarez, en concreto, el señor Carvajal dijo: «El engaño de la U.C.D.

se basa en la contradicción existente entre lo que se dice desde e} Poder, conseguido éste, por cierto, de

forma no democrática, y las palabras dichas ante el anciano Caudillo o el asesinado almirante; negando

las asociaciones, prometiendo en falso a las fuerzas armadas, engañando al Tribunal Supremo y, en

general, al pueblo español.»

 

< Volver