Autor: Sánchez, Alfonso. 
   El sondeo arroja indiferencia y temor     
 
 Informaciones.    07/06/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MI COLUMNA

Por Alfonso SÁNCHEZ .

El sondeo arroja indiferencia y temor

Circulan resultados de los sondeos sobre las inminentes elecciones. Sin duda, están bien hechos, pues

ahora hay gente experta en ese asunto. Sin embargo, mi sondeo particular difiere bastante. Lo realizo a

diario. Todos los días tengo contacto con mucha gente de muy variada condición. No hablan de las

elecciones. Parece como si no les concerniera. A lo sumo, alguno me pregunta:

—Tu, ¿por quién vas a votar?

Le digo, un poco porque es verdad y otro poco para verle venir, que aún no lo tengo decidido. Comenta:

—Lo mismo me pasa a mí. Seguramente votaré por ADOLFO SUAREZ.

Esto lo escucho unas veinte veces al día. En Cannes había un nutrido grupo de españoles. En ningún

momento surgió el tema de las elecciones. Sólo una mañana, después de un largo paseo juntos, LUIS

BERLANGA sacó el tema:

—¿Te has afiliado ya a algún partido? Porque habrá que apuntarse en alguno, ¿no?

Ni él ni yo nos hemos apuntado todavía. En el repaso a los partidos, dentro de los límites de nuestra

preferencia, les encontramos más Inconvenientes que ventajas. Mi sondeo particular, día tras día, arroja

indiferencia.

El viernes, a lo largo de las calles de la Montera, Carretas y Conde de Romanones, iba un coche delante

del mío arrojando octavillas. Lo pude observar, pues la circulación era lenta. Los transeúntes no cogieron

¡ni una! Me suelo detener ante los carteles electorales para leer sus propuestas. Llevo siete días sin ver

que alguien haga lo mismo. Es otro signo de indiferencia, cuando lo comento, el doctor SANZ

BENEDET me dice:

—Ya veremos si la mayoría silenciosa no da una sorpresa gorda. Sospecho que va a ser así.

Los carteles y octavillas todavía no han dado con la frase atractiva para el elector. Todos los partidos

vienen a decir «la democracia soy yo».

Recuerdo que los libros de texto del bachillerato y la carrera de Derecho empezaban con un capítulo sobre

la «importancia de la asignatura». Su lectura convencía de que esa asignatura era la más importante de

todas. Estamos con la asignatura «Democracia». Todos quieren explicarnos su importancia, pero ninguno

entra en materia. No pasamos de las ideas generales. RAMÓN TAMAMES afirma qué el propósito de su

partido es terminar con la inflación y el paro. ¿Y quién no tiene ese propósito? Lo exigible es precisar qué

medios tiene cada cual para conseguirlo. Un cartel electoral sale por lo pintoresco: «La crisis económica

deben solucionarla los que la han provocado.» Como si a los demás no nos afectara.

Algún cartel es más concreto. El candidato JULIO LLANTADA proclama, modestamente, su objetivo:

«Arreglar los, problemas de Madrid y su provincia.» Por mi, vale. Si cada diputado consigue solucionar

los problemas de su distrito, se ha adelantado mucho en el arreglo del país. Hace unos días, la foto

mostraba a MANUEL .FRAGA ´dirigiendo el tráfico en Alcobendas. Dicen que lo hizo bien. Sí Fraga

logra resolver el problema del tráfico, que es de aupa, sería cosa.de pensar en votarle. Ya me contentaría

con que cada uno se aplicara a un problema determinado. SANTIAGO RUSIÑOL se lanzó una vez a .la

campaña electoral. Prometía cosas simples, concretas. En un pueblo catalán prometió una carretera hasta

Barcelona. Una del público le interrumpió:

—Ya la tenemos.

Rusiñol saltó rápido:

—Pero sólo es de ida. Yo la construiré de ida y vuelta.

NEMESIO FERNANDEZ-CUESTA escribía aquí sobre la calidad de la vida. También vale. Lo que no

vale es cuanto nos deja indiferente. Se dirá que la indiferencia no es tanta si se advierte el censo de los

que acuden a los mítines. Relativamente. Primero habría que contarlos, porque tampoco son tantos.

Además, tengo la impresión de que buen número de asistentes son los mismos. Sólo varían en que unas

veces están a favor de los oradores y otras en contra. Porque hay un público de habituales a estos actos.

Lo tengo comprobado en las conferencias en el Ateneo. Hablara quien hablara, el público´siempre era el

mismo. Variaba la docena de amigos del orador.

Son escasos los que hablan en concreto dentro de ese tono que llamamos «constructivo». El profesor

TIERNO GALVAN es uno de ellos. Por desgracia, los profesores ejercen poca influencia en la base o

digamos la mass-media. FELIPE GONZÁLEZ está centrando su oratoria, la va despojando de salvas.

Tengo la impresión —y no soy el único— de que muchos toman estas elecciones como un tanteo previo

para hacer el recuento dé su fuerza real y luego actuar en consecuencia.

Mientras tomo notas, comento que esto es bastante aburrido. MIGUEL DELIBES me contradice:

—Hombre, yo lo encuentro divertido.

Lo que llevo .observando en estos últimos días es que la circulación ha bajado mucho. También que los

restaurantes tienen muy poca parroquia por la noche. No sé si es porque aprieta la cuestión económica,

porque la noche madrileña se ha puesto agria o por ambas cosas. Y sigue la huelga ,de los cines, que es

otro error. Y el sondeo acusa otro dato. A medida que se acercan las elecciones, son más los que revelan

su temor por los problemas, sobre todo el económico, que se plantearán. Es qué habrá llegado el momento

de la verdad.

INFORMACIONES

7 de junio de 1977

 

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