Autor: Urbano, Pilar. 
 Diario de las elecciones. Leopoldo Calvo Sotelo, "Alfil" de Suárez (número 2 de UCD, por Madrid). 
 "Las posiciones moderadas serán mayoría en el Parlamento"  :   
 Suárez es sumamente sensible al enorno político y pienso que hará un nuevo gobierno a la vista de los resultados electorales. Si se han aplazado -Desde el gobierno- algunas medidas económicas no ha sido por impopularidad. Otras se han tomado. 
 ABC.    08/06/1977.  Página: 9,10. Páginas: 2. Párrafos: 35. 

Diario de las ELECCIONES

LEOPOLDO CALVO SOTELO, «ALFIL» DE SUAREZ (NUMERO 2 DE U. C. D* POR MADRID)

"LAS POSICIONES MODERADAS SERÁN MAYORIA EN EL PARLAMENTO"

"Suárez es sumamente sensible al entorno político y pienso que hará un nuevo Gobierno a la vista de los

resultados electorales"

«SI SE HAN APLAZADO —DESDE EL GOBIERNO— ALGUNAS MEDIDAS ECONÓMICAS NO

HA SIDO POR MIEDO A LA IMPOPULARIDAD. OTRAS SE HAN TOMADO»

"El marxismo y la derecha autoritaria quedan extramuros del centro"

"Es injusto negarle legitimidad democrática al hombre que nos está trayendo la democracia a todos"

«En tomo a esta mesa, hombres como Cabanillas, Fernández-Ordóñez, Garri-gues Walker, Alvarez de

Miranda, Camuñas» yo mismo.,., hemos aceptado que la "Unión" hace, y recibe, la fuerza del presidente

Suarez», dice Leopoldo Calvo Sotelo. señalando el amplio circulo de la mesa de trabajo de U. C. D.

donde mantenemos esta entrevista, que tuvo su leve anécdota inicial: La víspera, en la sección de «HUo

directo», yo me quejaba de «la cola» poco democrática que al parecer había que guardar para ser

recibidos por el «alfil» suarista, Calvo Sotelo. Esa noche, el ex ministro me telefoneaba al periódico

despojándose con deportividad de todo rastro de empaque y aureola y concertando él mismo la

conversación.

UN DOCUMENTO «A NIVEL DE GOBIERNO»

—Lo de «vocación de colchón» no me gusta como «etiqueta». Más que un ánimo de arbitrar en una

«contienda» o de recibir en ambos carrillos los golpes que van de uno a otro lodo, lo que define al «centro

es su talante de diálogo, su estrategia conciliadora. Un haz de convicciones claras, un cuadro de expertos

que, trabajando en equipo, tienen ya listo no tolo un programa de partido, sino también un Gobierno, con

medidas específicas, a corto y medio plazo. Un programa de partido contiene más elementos de

aspiración, quizá no alcanzables; no digamos ya. los manifiestos electorales: textos etéreos para conseguir

votos. En el programa de Unión del Centro nos hemos movido a los tres niveles: campaña, par-tido y

Gobierno.

—Ese documento «a nivel de futuro Gobierno» no se conoce... ¿Para cuándo lo guardan?

—Ya está redactado un documento riguroso y detallado sobre tenias económicos. Inmediatamente pro-

cederemos a su publicación. Ahora precisamente estoy co-rrigiendo «galeradas.

• NO HAY CONSIGNAS DE LA MONCLOA

—Si el líder de U. C. D. es el ausente «candidato presidente», ¿de dónde proceden las consignas, las

directrices? ¿De la Moncloa?

—!En absoluto! Aquí no hay un «hombre clave.

—¿Ni siquiera usted, como «alfil» d» Suárez?

—Ni siquiera yo. En Unión del Centro Democrático se trabaja y se decide en equipo. Aquí alrededor de

esta mesa redonda, se ha trabajado mucho, sorteando discrepancias, porque las hubo, y discutiendo mi-

nuciosamente las cuestiones importantes. Esto, tal vez, no se ha valorado debidame-te. En cuanto a la

Moncloa, ni hemos pedido «directrices» ni desde allí se ha pretendido darlas. Pero, naturalmente, yo pro-

curo hablar de vez en cuando, y no siempre lo consigo, sobre la campaña con el enumero uno» de Madrid.

(Calvo-Sotelo, antes de servirse leche en su taza de café, me pregunta si no me importa que me dé un

poco más del suyo. «Soy muy poco cafetero...» Hacemos el «préstamo», de taza a taza, sin ningún

remilga Seguimos la conversación. Yo había comentado algo del rimbombante nombre Unión del Centro

Democrático.)

—La pregunta inmediata, en cuanto uno piensa en esa de «la unión hace la fuerza» ea «Sí..., pero la

fuerza, ¿de quién?».

(Reconozco que al ex ministro de Arias y Suárez ha hecho un quiebro de «virtuoso a la más sagaz

curiosidad.)

—Pues bien, alrededor de esta mesa, hombres como Pío Cabanillas. Fernández-Ordóñez. Alvarez de

Miranda, Garrigues Walker, Camuñas, yo mismo..., hemos aceptado que «la Unión del Centro

Democrático hace y recibe la fuerza del presidente Suárez».

—De modo que los candidatos que apoyan al presidente, se apoyan en él a su fez.... algo así como el

castillo de naipes: un juego de fuerzas prestadas, ¿no?

—Ni castillo ni de naipes: simple y sólido juego político; por otra parte, es bastante normal que si el

presidente ha venido haciendo durante once meses una política de «centro», ahora presente su candidatura

entre hombres de «centro.», y que las ideas políticas y los programas, en lo esencial, coincidan. ¿No?

• SILBAN LAS FLECHAS

—El aglutinante «centro» da la impresión de que a un lado y a otro dé ustedes hay huestes enfrentadas en

orden de batalla, y que si «no estuviesen las familias centristas» esto iba a ser como las Navas de Tolosa.

—Pues, no; no hay orden de batalla, ni huestes organizadas y enemigas. Precisamente porque no hay tal

radicalismo de «doble frente», es posible organizar la moderación. Y esa es la ... filosofía estratégica y

política del «centro».

—Pues hay mucha reticencia, que sin duda ustedes perciben; de uno y otro lado, silban las flechas.

—Es lógico que entre los contendientes Pectorales haya «golpes dialécticos», esca-ramuzas..., y a, los que

estamos situados en la encrucijada del tablero de ajedrez es natural que nos silben cerca las flechas, pero

no es para tanto.

El Incidente que ocasionó mi denuncia a Muñoz Salvadores fue lamentable, pero nada mas. Rebasó la

línea de lo aceptable. Hizo imputaciones muy graves, Incluso lle-gó a decir que estábamos recibiendo

dinero del Gobierno... Pensamos que era preciso reaccionar con energía. Aunque las acusaciones

provenían de una sola persona, la presencia en aquella «rueda de Prensa» de «tras personalidades, de

indudable responsabilidad y prestigio político, le daba más alcance y trascendencia. Yo leía la noti-cia

cuando salía hacia Lugo. Sinceramente, me pareció que los presentes en aquella «rueda» no aparecían

como discrepantes. De cualquier modo, no era mi intención involucrarles en mi nota de protesta.Si el

texto era duro, aprovecho para disculparme ante ellos. Lo siento. Concretamente a Madariaga, que fue

quien más formalmente discrepó de Muñoz Salvadores, y a Sa-trústegui, a cuyas órdenes me inicié en mi

vocación política, me he dirigido por es-crito, invitándoles a manifestar públicamente su disconformidad

con tales imputaciones.

• «NO SOMOS MARXISTAS»

—Se habla de ententes pre y poselecto-rales entre núcleos interesantes de las tres grandes fuerzas

«adversarias»: Alianza, unión del Centro v Socialismo-P. S. O. E. Hablemos de ello.

—Bien. No hay acuerdos previos. Nues-tras diferencias y límites con uno y otro bloque, de los que usted

ha mencionado, son claros. Pero límites no quiere decir trincheras, ¿eh? Yo creo que las posiciones

moderadas, en el próximo Parlamento, serán mayoría, y habrá consenso suficiente para abordar con

eficacia y seguridad los trabajos legislativos.

—Hablábamos de limites y fronteras.

—Sí. Las diferencias con Alianza son claras, en nuestros programas, en los talantes y en las personas.

Pero me Interesa subrayar que entre U. C. D. y el P. S. O. E., a juzgar por los contenidos de sus

verdaderos documentos, no por los eslogans y programa de campana, las diferencias son fuertes y

esenciales.

(Se levanta, va junto a su mesa de trabajo. Regresa enseguida con el libro del último congreso del P. S. O.

E. Busca «a tiro hecho» un par de citas en las que los hombres de Felipe se definen como «pro-

pugnadores de la República federal...», «página 128»... «Y aquí también, mire... dicen que pretenden «la

desaparición del Estado»..., «la sociedad sin clases...» «sin descartar las medidas de fuerza que para ello

sean necesarias...». Cierra el libro.)

—Cuando se escriba la crónica de este tiempo, habrá que detenerse en tres noches, en las que el

presidente Suárez jugó importantes bazas. En unas ganó y en otras perdió puntos. Me estoy refiriendo a

«la noche en que murió el Centro», «la noche en que nació el comunismo legal» y «la noche en que el

presidente dijo al país que sería candidato». Pitos y palmas, división de opiniones. Y en amplias zonas de

la población española, irritación por esa candidatura.

—Voy a darle mi opinión. Se dice que no cabe aplicar ai presidente Suárez la norma común en los países

democráticos, el derecho a participar en las elecciones desde el Gobierno, por la sencilla razón de que no

es un presidente elegido, sino designado... Pero creo que hay que distinguir entre la legitimidad

democrática de «origen», que Suárez, en efecto, no tiene, y la de «ejercido»: es demócrata quien se

comporta como tal. Y cito un ejemplo que viene al pelo: a Hitler le eligió su pueblo..., y sin embargo,

¿fue un demócrata por eso? Suárez no lo es de origen, ¡como nadie lo es todavía en este país! Me parece

ilógico, «Injusto, reprocharle la ilegitimidad democrática cuando tiene el más irreprochable de los

ejercicios como presidente demócrata. Y acreditado, día a día, con valor, con acierto y con sacrificio

personal. Al hombre que esta trayéndonos la democracia no se le puede negar el derecho a echarse al

ruedo electoral.

—Sí, pero es que pretende cortar orejas sin bajar a la arena.

—Entonces, ¿de qué se trata ¿De que le pille el toro?

Estamos olvidando que el Poder desgasta, es algo consustancial. Y el presidente concurre a las elecciones

con ese desgaste del Poder ejercido. Y ahora pregunta yo: ¿O acaso pretenden decir que Suárez va a las

elecciones sin mácula de impopularidad, sin los deterioros propios de quien ha gobernado? ¿Sí?

¡Entonces, es que he gobernado tan extraordinariamente bien que no tiene números rojos ni pasivo alguno

de erosión y desgaste!

—¿Puedo interumpirle...? Quiza las medidas verdaderamente impopulares no se han tomado todavía en

este Gobierno: se endosan al próximo período.

—Yo sé. porque he formado parte del Gobierno hasta hace pocas semanas, que si se han tomado medidas

no gratas. Se han adoptado medidas económicas, sin miedo a la impopularidad, y sólo se han aplazado

las que. por su carácter de re-forma, no de «paquete» de medidas, requieren tí apoyo popular. Pero en

absoluto se ha temido la impopularidad. En un momento de transición, cuando los españoles van a elegir

a sus representantes parlamentarios, sería contradictoria «ganarles la mano» y adoptar medidas que el

pueblo debe refrendar.

• FUTURO HEMICICLO Y FUTURO GOBIERNO

—A la vista de los sondeos que les sirven diariamente, ¿cómo cabe prever la composición del hemiciclo?

¿El Gobierno Suárez tendrá la mayoría que le permita gobernar sin «sofocos» ni demasiadas censuras?

—Sondeos, dice usted. Sí. Varias empresas especializadas nos los suministran, y bastante fiables. Parece

que el P.S.O.E., que iba en alza en las últimas prospeccio-ciones, empieza a decaer algo. Nosotros

ascendemos. Pero yo debo decirle que el sondeo que hará fe será el del 15 de Junio. Preveo, eso sí. como

le dije, una mayoría de postelones moderadas en torno al centro. Se podrá trabajar legislativamente, sin

grandes distensiones, en los tres grandes temas: la nueva Constitución, el desarrollo de cuanto la

Constitución prevenga sobre autonomías regionales, y el nuevo programa económico. Y, tras los reajustes

lógicos, después del 15 de junio, cabe deducir una mayoría suficiente para apoyar la tarea de Gobierno.

—¿Habrá «remodelado» del Gobierno? ¿Qué harán algunos ministros que hubiesen querido presentarse a

las «elecciones, pero siguienron «gobernando»?

—Imagino que las actitudes serán diversas. Sin duda hay ministros que han sacrificado sus deseos de

comparecencia electoral. Tienen una vocación política acentuada y seguirán en la vida política. En cuanto

al «remodelado» (por cierto, es una palabra que hemos tomado del argot político portugués: «La

remodelaçao» llaman ellos a nuestras «crisis» de Gobierno), lógico es pensar que se forma un nuevo

Gobierno, a partir de los resultados de las elecciones. Espero, y deseo, que siga pre-sidiendo Adolfo

Suárez.—R.URBANO

 

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