Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Socialismo sueco     
 
 Informaciones.    08/06/1977.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

SOCIALISMO SUECO

Por Jaime CAMPMANY

ME parece que ha sido Fe-lipe González quien ha explicado que el socialismo que él predica no es el

alemán, ni el italiano, ni el viejo socialismo español, sino el sueco. Y me parece que ha sido Enrique

Tierno quien ha declarado, hablando de don Juan Carlos, que me da la impresión de que quiere reinar

apoyándose en la izquierda, como en las Monarquías nórdicas». Yo, a eso del socialismo sueco y de las

izquierdas nórdicas, me apunto. Pido desde este momento y. desde este lugar, es decir, públicamente, mi

afiliación al P. S. O. E.: Conste que no lo hago por oportunismo y porque me haya creído eso que repite

tanto don Felipe de que va a ganar y me apresure a correr en socorro del vencedor. Es que, de verdad, a

eso del socialismo-sueco y de la izquierda nórdica, a mí que me apunten. Sólo pido alguna elementai

seguridad.

Porque a mí, con esto del socialismo sueco me pasa lo que le pasaba a un amigo y compañero mío con el

«New York Times». Me explicaré. En aquel tiempo, mi amigo y yo trabajábamos, en un periódico de

Madrid, mucho más sujeto a los avatares políticos que a los esfuerzos profesionales. Un día llegó un

nuevo director. Venía de la gran tierra de Norteamérica, sin duda fascinado por sus instituciones, Influido

por sus formas de vida, atraído por los grandes gigantes que allí ha creado la sociedad. Nos reunió a los

redactores y pronunció palabras de ánimo y de aliento. Puso ante nuestros ojos un ambicioso propósito.

Al final, como para compendiar este ambicioso propósito, lanzó una frase estremecedora: «Voy a hacer

de este periódico el "New York Times".»

Todos nos quedamos silenciosos, como abrumados por la tarea que se nos venía encima. Sólo mi amigo

se atrevió, a levantar la mano y a iniciar un breve parlamento. «Habla, habla», le dijo el flamante director.

«No, que digo yo que sí, que está muy bien aso de hacer el "New York Times", pero que antes tendremos

que hacer Nueva York», observó mi amigo.

Confieso humildemente que no llegamos a hacer, por muchos esfuerzos que en ello quemamos, el «New

York Times». Y ahora estoy seguro, completamente seguro, de que fue porque antes no atinamos a hacer

Nueva York. Bueno, pues eso. Vamos a hacer el socialismo sueco. Pero antes vamos a hacer. Suecia. En

cuanto Suecia esté hecha, a mí que me apunten.

 

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