Autor: Arroitia-Jáuregui, Marcelo. 
   ¿Quién mató a Viriato?     
 
 El Alcázar.    08/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Crítica de televisión

¿ QUIEN MATO A VIRIATO?

ESTE columnista que lo es, reconoce su fracaso fatal como adivino. En efecto, conjeturé que la

temporada electoral iba a aumentar la costra de tedio que, en general, envuelve la programación habitual

de RTVE. Pues, no, señor. Más bien ocurre todo lo contrario, si está uno atento y tiene tiempo para seguir

la versión televisiva de los eventos preelectorales. Por añadidura, la propia RTVE aprovecha el más

mínimo resquicio para sorprendernos, aunque a veces sea por la vía de pegarnos unos sustos de

garabatillo, o de incidir en una continuada y enloquecida cadena de escafurcios verbales. Se conoce que

por la tensión preelectoral, los redactores y locutores hay días que no dan una en el terreno prosódico sin-

táctico y ortográfica. Mismamente el domingo por la noche, en la cosa del deporte, un par de veces se nos

dijo que el júbilo gaditano —con participación de don José María Pemán y toda la pesca— había sido una

verdadera "poteosis", que ya es ser.

Precisamente entre el sábado y el domingo, y por razones de calendario universal, RTVE se entregó

fervorosamente al tema del medio ambiente, o sea, el asco de mundo que habitamos y nuestra

participación en esa asquerosidad. Con tal motivo, en veinticuatro horas de programación —y como

nueva prueba de la perfecta coordinación que existe en Prado del Rey, abundantemente acreditada de

antemano— se le hicieron tres entrevistas al director general de Medio Ambiente, que hasta ahora ni

siquiera sabíamos que existía. Dicho director general, ante las mismas preguntas, no tuvo más remedio

que emitir tres veces las mismas respuestas, abriendo siempre un paréntesis de respeto para la cita de su

ministro, señor Osario. Por supuesto, ni las preguntas ni ¡as respuestas —éstas porque el señor director

general no iba a contestar por el "Método Ollendorf"— nos aclararon demasiado sobre las medidas que se

van a tomar para la protección del repetido medio ambiente de marras, y más en estos momentos, porque

en cuanto terminaba el director general del ramo de contestar, allá que teníamos imágenes de la limpieza

con que la propaganda electoral surte las calles ciudadanas y campesinas. El colmo fue ya el reportaje de

un jolgorio motociclista celebrado en San Lorenzo del Escorial, precisamente coincidiendo con la fecha

de esa festividad laica patrocinada por las Naciones Unidas. Era un poema, oír el ruido de las motos, ver

los gases que soltaban los tubos de escape, los papeles que sembraban de suciedad el campamento, sobre

el indefenso paisaje. Ya digo: coordinación.

Pero, bueno, empecé diciendo que, como es verdad, los espacios propagandísticos dan animación e

interés a la programación. Mismamente un grupo que aprovechó su presencia ante las cámaras para una

serie de caóticas protestas sobre los tópicos más consagrados del gauchismo, emitió entre sus propósitos

escasamente electorales, porque no parecían muy conformes con las elecciones ni con nada —y a quienes

presté atención por razones musicales: en vez de una canción electoral de chicha y nabo nos ofrecieron

una buena versión, con clarines y masas corales, de "La Internacional"—, el siguiente: "Exigir

responsabilidades por las muertes producidas antes y después de Franco". Un propósito que está muy

bien, porque dará trabajó a los licenciados en Historia, que tienen que darle a la docencia o malvivir en la

investigación. Y que es posible que aclare, a través de tanta amplitud, una serie de misterios que

repercuten sobre los españoles, incluidos los de las nacionalidades futuramente federadas. A ver si de una

vez sabemos, por ejemplo, quién mató a Viriato, pastor lusitano, como se sabe. Por ejemplo. O quién

mató al Conde de Villamediana y si hubo impulso soberano o no lo hubo, la participación gestapista del

Mentidero de Madrid, y demás datos necesarios. O, viniendo más cerca, y dentro de los límites fijados por

la exigencia y siguiendo en los terrenos de la literatura, quién mató a García LOrca y a José María

Hinojo-sa, poetas andaluces ambos y muertos ambos más o menos por la misma época. La propuesta es

verdaderamente interesante, puede contribuir a resolver el problema del paro intelectual y tal vez el

manual, y sería muy positiva si se lleva a cabo.

Mismamente tan interesante como pudiera serlo averiguar las razones por las que don Santiago Carrillo

no fue recibido bajo el palio a su llegada a Prado del Rey, porque al recibimiento no le faltó más que ese

detalle, justificado plenamente tras el conocimiento de las actividades del Duque ("in péc-tore") de

Paracuellos del Jarama como bombero voluntario en el apagado de iglesias quemadas por los consabidos

grupos incontrolados que procuraban la desestabilización de aquel momento histórico. Bueno, y el detalle

de que lo hubiera recibido, con el pan y la sal, en el atrio del templo cultural que es RTVE, el mismo don

Rafael Ansón. Pero, claro, cuarenta años de Oprobiosa nos han hecho perder las formas. Que fallo.

Marcelo ARROITA-JAURECUI

 

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