Acusa Jordi Viladrich. 
 Los de izquierda monstruos sin sexo     
 
 Diario 16.    05/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Acusa Jordi Viladrich

Los de izquierda monstruos sin sexo

MADRID, 5 (D16).—"Los militantes de algunos partidos de izquierda se han convertido en monstruos

para los que el sexo nada significa", dijo ayer Jordi Viladrich, ante diversos representantes de partidos a

los que presentó su libro "Diario de un homosexual comunista".

Viladrich —nombre supuesto— acusó a la mayor parte de los partidos de izquierda —lo mismo que, a

finales del mes pasado lo hizo Pablo Castellano, en la presentación del libro en Machado—; de no haber

asumido en sus programas los planteamientos sexuales.

El autor del libro criticó al Partido Comunista, impulsor del Movimiento Democrático de Homosexuales

(MDH) y a la Liga Comunista Revolucionaria, varios de cuyos mi1itantes son miembros del Frente

Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), de vetar el ascenso en los cargos del partido a los

homosexuales.

Al Partido del Trabajo le acusó de llegar más lejos en sus "planteamientos represivos", obligando a

casarse a algunos militantes que vivían amancebados, lo que fue negado por un representante del PTE.

que asistió a la presentación. Él PCE no acudió y tampoco la Organización Revolucionaria de

Trabajadores (ORT).

Sólo el PSOE, animador de la Unión Democrática de Homosexuales (UDH), ha hecho algo en lo

referente a temas como homosexualidad, aborto, divorcio, anticonceptivos, etcétera, "aunque tampoco

gran cosa", dijo Viladrich, nombre supuesto que encubre a un profesor barcelonés, ex militante del PCE,

que se confiesa homosexual.

Algunos periodistas acusaron a Viladrich de no ofrecer pruebas suficientes de sus afirmaciones, mientras

los representantes de partidos —PSOE, LCR y PTE— rebatían la mayor parte de sus, puntos de vista.

"Antes de las elecciones, un partido de izquierda no puede apoyar a los homosexuales; es la dictadura de

la urnas", se dijo más tarde Viladrich añadió que conoce casos de homosexuales comunistas que no se han

atrevido a confesarlo públicamente por temor a posibles represalias de su partido.

 

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