20-N. Plaza de Oriente. 
 Fervorosa jornada española     
 
 El Alcázar.    20/11/1978.  Página: 12-13. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

En la Plaza de Oriente

La conmemoración del aniversario de la muerte del Generalísimo Franco y José Antonio se convirtió en

una ingente manifestación de repulsa contra el separatismo y el terrorismo

La enorme multitud que acudió a la llamada de la Confederación de Combatientes y el resto de fuerzas

nacionales, no provocó incidente alguno

«No somos enemigos de la democracia. Pero queremos la que ofrezca un proyecto de vida política, social

y económica fecunda para el futuro de España, no este modelo que no ha impuesto otro derecho que el de

enfrentarnos los unos con los otros y la actuación impune del terrorismo marxista. No nos dejemos

engañar los españoles por ese camino que termina en los tribunales populares y en la legalización

terrorista. Para impedir esto estamos hoy aquí.» Eran las dos menos diez de la tarde de ayer cuando José

Antonio Girón de Velasco, presidente de la Confederación Nacional de Combatientes pronunciaba estas

palabras en el transcurso de la grandiosa manifestación celebrada en la Plaza de Oriente de Madrid, en

conmemoración del aniversario de la muerte de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera.

Un plebiscito espontáneo

La convocatoria realizada por la Confederación Nacional de Combatientes y a la que se sumaron todas las

fuerzas nacionales españolas, resultó un espontáneo plebiscito popular.

Desde las nueve de la mañana —según fuentes de !a Policía Municipal— la afluencia de público a la

Plaza de Oriente fue continua, incrementándose notablemente pasadas las diez y media. A esta hora, el

recinto de la Plaza podría decirse que se encontraba prácticamente lleno Este dato no puede, en buena

lógica, sorprender a nadie ya que durante los últimos quince días la propaganda y la preparación del «20N

1 978» fue minuciosa y continua (en la noche del sábado, tras el «Homenaje de los pueblos de Europa» al

Generalísimo y José Antonio, numerosos vehículos y-personas a pie hicieron abundante promoción del

acto).

Miles de personas, de todas las edades, condiciones sociales, madrileños, y de las demás provincias

españolas iban afluyendo al marco de la ´convocatoria portando banderas españolas, insignias con los

símbolos nacionales, pegatinascon un visible «NO», gorros, pancartas con las más diversas leyendas y

firmadas por las diversas organizaciones sumadas a la convocatoria.

En las vías circundantes y en las que confluían en la Plaza de Oriente casi treinta tenderetes con las obras

del fundador de la Falange, del testamento político del Caudillo y de varios de los líderes que

posteriormente intervendrían en el acto, las ofrecían a los numerosos asistentes. Igualmente, se

encontraban estacionados varios puestos de venta de EL ALCÁZAR y algunos del diario E! Imparcial.

Media hora antes del comienzo de) acto —doce y media de ia mañana— la plaza tenía su aforo al

completo. Desde la tribuna de oradores, situada a unos seis metros sobre el ras del suelo, las calles de

Bailen, tanto por ia izquierda, hasta la plaza de España y comienzo de¡ paso elevado que lleva a la calle

Ferraz, como por la derecha, hasta su confluencia con la calle Mayor, aparecían absolutamente cubiertas

de público sin apreciarse un solo claro. Igual perspectiva ofrecían las vías de Lepan-to, Pavía y Requena.

Incluso la plaza de la Opera, situada, como se sabe, a casi cien metros de la Plaza, estaba parcialmente

llena. Asimismo, varias terrazas y tejados de los edificios laterales a! Teatro Real estaban llenas de

personas que habían buscado en las alturas una mejor panorámica. A la estatua ecuestre del rey Carlos IV

se habían encaramado también numerosos asistentes portando banderas. Detrás de la tribuna, la explanada

existente frente a la entrada del Palacio, se hallaba repleta de público. Al pie de la tribuna se encontraban

formados numerosos militantes de Fuerza Nueva Igualmente, en la tribuna de Prensa habilitada para

favorecer la labor da los medios informativos, permanecieron en formación el Tercio Cristo Rey

(tradicionalista), con su bandera al frente. De entre las pancartas y banderas profusamente agitadas

durante el acto destacaban: «Ceuta-Melilla. Unidad española», «Un consenso destructor, una cobardía

demostrada, un crimen diario», «Vota No (una de tas más grandes, firmada por Fuerza Nueva de

Cataluña)», «No al terror rojo (de Falange de las JONS)», esta larga pero explícita leyenda.

« Le ultrajaron a su muerte, con la misma bajeza con que le adoraron en vida. No al terror» y «Una sola

nación: España (la más gran-de)».

Desde las diez y media de la mañana, a través de los servicios de megafonía, fueron difundidas diversas

marchas militares y canciones falangistas que, en repetidas ocasiones, fueron coreadas por los asistentes.

Desde bastante tiempo antes de dar comienzo la intervención de oradores fue posible constatar, entre e\

público, unos, y al pie de la escalera de ´ acceso a la plataforma donde se encontraban situados los

micrófonos, otros, ia presencia entre otras personalidades, de varios procuradores de las Cortes de Franco,

como Joaquín Gías Jové, el ex-ministro Gutiérrez Cano, el teniente genera! Iniesta Cano (de paisano), el

ex-ministro de Obras Públicas, Valdés Larrañaga, el ex-secretario general del Movimiento, José Utrera

Molina, de Educación y Ciencia, Julio Rodríguez, de Justicia, Oriol y Urquijo, y el ex-presidente del

Sindicato de Actividades Diversas, Juan García Garres. También se encontraban presentes Pilar Primo de

Rivera, los marqueses de Villaverde, Luis Valero Bermejo, Raimundo Fernández Cuesta y el propio José

Antonio Girón, así como el diputado de AP, Martínez Emperador. Los últimos en llegar fueron don Sixto

de Borbón y el presidente Nacional de Fuerza Nueva, Blas Pinar (cuya aparición fue acogida con muchos

aplausos y proclamas que coreaban su nombre).

Comienza el acto

A la una menos veinticinco de la tarde con la difusión por ¡os altavoces del himno nacional que oradores

y espectadores escucharon puestos en pie, dio comienzo el acto en medio de un impresionante silencio,

roto en un jubiloso flamear de banderas al terminar sus notas.

Instantes después, todo ello con una sincronización absoluta, fue escuchado el himno a tos Caídos, A

continuación monseñor González Ferrero leyó una oración por los Caídos en la que afirmó, dentro de un

ambiente de cargada emoción, lo siguiente: «Señor, acoge con piedad en tu seno a los que cayeron por

España y conserva en nosotros el orgullo de que aquellos se encontrasen entre nuestras filas.»

Casariego: «Han jubilado a Dios»

Inmediatamente después, intervino el representante de la Comunión Tradicionalista, Jesús Evaristo

Casariego, quien, en un tono vibrante, recordó que durante más de medio siglo los tradicionalistas habían

servido a España bajo un lema, «hoy olvidado por el Poder»: «Dios-Fueros-Patria-Rey.» «Ese Poder,

lejos de servir a estos ideales —añadió el señor Casariego— están levantando todo lo que había sido

barrido, como es el jubilar a Dios; El ha dejado de ser, por primera vez en 1.500 años, y salvando la etapa

de las dos republíquelas, norma y guía para la sociedad española.» El líder tradicionalista, después de

denunciar el intervencionismo extranjero en nuestra política y el terrorismo «amparado por la

impunidad», la pornografía y el paro obrero imperantes en la España actual, pasó a criticar muy

duramente el separatismo que tal parece —apostilló— «como si se quisiera convencernos de que los

españoles no tuvieron nada que hacer en la Historia» (en ese momento arreciaron los gritos de «España,

entera y una sola bandera» y «ETA asesina», constantemente repetidas). «No existe Estado de Derecho —

dijo el señor Casariego—, España se nos puede morir entre las manos con esta Constitución copiada del

extranjero» (nuevos gritos de «¡vota NO, vota NO!»

Blas Piñar: « El pueblo fue engañado»

A continuación, el señor Valero Bermejo anunció el discurso de Blas Pinar entre el entusiasmo de todos

los asistentes y especialmente de los militantes de Fuerza Nueva. El presidente del partido, sonriente,

comenzó su alocución señalando que «hoy es un día de júbilo. El pueblo español no vendió su alma por

un plato de lentejas ni por las mentiras electorales. Reconoce que fue engañado y está aquí, en esta plaza

del Caudillo de España (gritos de «Franco, Franco, Franco»).

« Los españoles no queremos que España se nos muera, afirmó el señor Pinar en otra fase de su

intervención. Sólo un recurso último, sin representantes por medio puede impedir que se desprecie, se

escupa y se asesine a este pueblo. Esta es nuestra suprema posibilidad, obligado por la traición de sus

instituciones y clases dirigentes. España se está poniendo en pie y hoy, como hace más de un siglo,

cuando una mujer convocó a los madrileños contra los invasores, tampoco tenemos miedo.»

«Os convoco —anunció emocionadamente— a una reacción cívica y respetuosa, a decir que no, que no,

que no » (de nuevo la plaza entera proclamó la consigna de «¡vota NO, vota NO!» y se recrudecieron los

aplausos).

Después de recordar el éxito de la manifestación contra el terrorismo organizada por Fuerza Nueva, quiso

rememorar la lección legada por José Antonio Primo de Rivera «al morir frente a un pelotón que tenían

los fusiles cargados con más hiél que balas» y de Francisco Franco, símbolo de cómo, frente a todo, se

debe creer en las virtudes escondidas de nuestro pueblo, para así transformarlo». « Franco y José Antonio

—recalcó ante el entusiasmo de todos los participantes en la concentración— son la personificación de

España y del destino de esta vieja nación. Aquí está su alma inmortal. Por eso nos temen, porque creemos

en estos dos hitos que se levantan hoy cargados de dogmas para nosotros. En el nombre de Dios y en esta

hora extrema de mi Patria, españoles y españolas: José Antonio y Franco («¡Presentes!», respondieron a

una sola voz todos los asistentes), ¡Viva Cristo Rey!, ¡Arriba España!»

Las palabras de Blas Pinar, de una duración aproximada de quince minutos, despertaron un enorme

entusiasmo entre los presentes, que gritaron por espacio de tres minutos frases como: «¡Vota NO!,

¡España entera y una sola bandera! y ¡Caudillo Blas Pinar!» Igualmente, al culminar su parlamento, fue

más perfectamente constatarle la presencia de los delegados extranjeros de fuerzas nacionales, sobre todo

portuguesas, alemanas (NRD), belgas (Las Forces Nouvelles, de Emile Lecert) e italianas.

Fernández Cuesta: «Exigir cuentas a la democracia»

Por su parte, el jefe nacional de Falange Española dé las JONS, Raimundo Fernández Cuesta, que habló a

continuación, calificó de «figuras excepcionales» a José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco. De

éste destacó la ingente labor de crear un patrimonio espiritual basado en la unidad, la justicia y el

bienestar. «Patrimonio —señaló— que ahora es despilfarrado y arrojado por la ventana. » Del fundador

de la Falange destacó su característica de haber sido el inspirador de un movimiento político de los más

puros que habían sido en España.

«Queremos—dijo— una justicia social sin marxismos que ahogan a las personas y sus derechos, una

democracia que respete el derecho a la vida, la libertad, no el libertinaje. Vendrá así una España en la que

se armonicen los valores tradicionales con las estructuras modernas, tanto políticas como económicas,

donde sólo haya una bandera y donde exista un idioma oficial, el español (grandes aplausos), y en la que

el "Cara al Sol" no sea el canto de unos españoles, sino el símbolo de unidad de todos ellos.»

«Como síntesis de todos estos propósitos —terminó— gritad: "Franco y José Antonio" ("¡Presentes!",

respondieron todos los asistentes)." ¡Arriba España!»

Girón: «No se puede malvender nuestro patrimonio»

«Estamos aquí para evocar nombres, memorias y conductas —dijo José Antonio Girón, cuya presencia

fue saludada con muchos aplausos y gritos de "¡Girón, Girón, Girón!"—. Para dar testimonio —

prosiguió— de que el honor no se ha perdido en turbias almonedas donde unos políticos han querido

malvender el patrimonio de todos: pasado, presente y futuro. En el recuerdo de Franco y José Antonio,

exigente y ,comprometido, afirmamos que no vamos a permitir la ruptura de nuestra unidad, convertida

hoy en entidades enfrentadas por un Estado débil.»

Un párrafo especialmente significativo de la intervención del presidente nacional de la Confederación

Nacional de Combatientes, fue aquel en que afirmó: « No dejaremos que se nos arrebate un patrimonio

espiritual de libertad por quienes, en nombre de no se sabe que clase de democracia, tienen secuestrados a

la mitad de los pueblos de Europa. Esos que quieren poner alambradas y convertir a España en un

gigantesco campo de concentración del comunismo. Ya sabemos, continuó Girón, que clase de libertades

son las que nos esperan si hacemos caso a los voceadores de esta doctrina: las existentes en Polonia,

Checoslovaquia o Cuba. Los que ofrecen la ruptura sólo son los torpes compañeros de viaje quienes

aspiran a ller vamos a la más terrible dictadura. Pues bien, ya se han hecho acreedores del desprecio

primero, de los españoles y después de los propios comunistas.»

José Antonio Girón hizo después un llamamiento a las fuerzas políticas nacionales: «Sólo la familia

política nacional evitará esta política de consenso y cobardía, entreguismos irresponsables, para así

recobrar la justicia. Esta es una empresa nacional y por eso no es tiempo de recrearnos en evocaciones y

nostalgias. España será lo que queramos quesea y la queremos una, grande y libre» (los tres calificativos

fueron coreados entusiásticamente por la multitud).

Tras el discurso del presidente de la Confederación Nacional de Combatientes, todos los presentes

entonaron, brazo en alto, el Himno de Infantería, él «Oriamendi», «La canción del Legionario» y el «Cara

al Sol» .

Inmediatamente después, y siguiendo las recomendaciones de los organizadores de la concentración, los

asistentes comenzaron a abandonar la plaza de Oriente en perfecto orden.

En este punto pudimos distinguir dos marchas perfectamente diferenciadas. Una que se dirigía, por la

calle Mayor, hacia la puerta del Sol, y otra, tal vez más numerosa, que se encaminó, primero, hacia la

plaza de España, y más tarde, hacia Arguelles, subiendo toda la calle Princesa. Esta segunda, cuyos

integrantes repetían continuamente las frases más coreadas durante el transcurso del acto, hicieron dos

«paradas», en las que se cantó el «Cara al Sol» . Una de ellas frente al Arco de Triunfo. Con

posterioridad, varios grupos con un número aproximado de unas trescientas personas, se dirigieron al

Palacio de la Moncloa, residencia del presidente del Gobierno, donde lanzaron diversas proclamas y

volvieron a cantar el «Cara a I Sol», sin que en ningún momento la Fuerza Pública interviniera Esta

pequeña concentración de personas se disolvió voluntariamente y sin crear incidente alguno sobre las

cuatro y veinte de la tarde, dirigiéndose alguno de sus miembros hacia El Pardo, concretamente al palacio,

antigua residencia personal del Generalísimo.

Respecto al primer núcleo señalado más arriba, hay que destacar que se dirigió hacia la Dirección General

de Seguridad, donde cantaron el «Cara al Sol» frente al edificio (no pudieron acercarse hasta la acera,

pues las medidas de seguridad adoptadas por el Gobierno Civil habían dividido la plaza en dos mitades,

una de las cuales —en la que, precisamente, está ubicada la DGS— se encontraba vigilada por las Fuerzas

del Orden. Unas Fuerzas del Orden que, en todo momento, recibieron amplias muestras de simpatías a lo

largo del recorrido y a las que se gritó como muestra de adhesión gritos como: «¡Policía, atiende, el

pueblo te defiende!» Estos grupos de personas, después de subir por la calle de Alcalá, Sevilla, bajar de

nuevo Alcalá, sjf disolvieron de una forma generalizada en la plaza de Cibeles.

 

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