20-N. Girón de Velasco. 
 "Queremos una democracia que nos dé unidad y paz"     
 
 El Alcázar.    20/11/1978.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

José Antonio Girón

«Queremos una democracia que nos dé unidad y paz»

«No vamos a permitir la ruptura de la unidad de la Patria, convertida en una serie de identidades

independientes, enfrentadas entre sí, y apenas identificadas por un Estado débil»

«No queremos que se cerquen nuestras fronteras con alambradas y se convierta a España en un gigantesco

campo de concentración del comunismo internacional»

«Sabemos que quienes ofrecieron la ruptura a los adversarios de España, sólo son y serán los torpes

compañeros de viaje de quienes aspiran a llevarnos a las más férrea de las dictaduras»

Españoles: Estamos aquí para evocar unas memorias, unos nombres y unas conductas. Estamos

convocados por esas memorias, por esos nombres y por esas conductas para dar testimonio ante el mundo

de que el honor de España no se ha perdido en la turbia almoneda en la que unos políticos de ocasión y de

fortuna han querido malvender lo que es patrimonio de todos: la Historia pasada, la Historia presente y la

Historia futura.

Estamos aquí en el recuerdo emocionado y vibrante de Francisco Franco, Caudillo de España, y de José

Antonio. Ese recuerdo es también exigente Y comprometido; por eso hemos de afirmar claramente que no

vamos a permitir la ruptura de la unidad de España, convertida en una serie de entidades independientes,

enfrentadas entre sí y apenas identificadas por un Estado débil y sustitutivo de la unidad nacional que,

hasta ahora, se llama España. Tampoco vamos a permitir ni la liquidación del patrimonio material y

espiritual de nuestro pueblo ni la transformación, de la noche a la mañana, de una nación libre en una

nación esclavizada. Es decir, estamos aquí para proclamar, sin vacilación, que no dejaremos que se

arrebate la libertad de nuestro pueblo por quienes, en nombre de no se sabe qué clase de democracia y

libertad, tienen secuestrados a la mitad de los pueblos de Europa. Estamos aquí para decir, con la

gallardía necesaria, que no queremos ser una nación destinada, como tantas otras del mundo, a que se

cerquen nuestras fronteras con alambradas y se convierta a España en un gigantesco campo de

concentración del comunismo internacional. Ya sabemos qué clase de democracia y qué clase de libertad

son las que nos esperan si hacemos caso a los voceadores de la política actual: la democracia y la libertad

de Checoslovaquia, de Polonia, de Hungría, del Vietnam o de Cuba...

Nosotros sabemos con precisión que quienes ofrecieron, mansamente, la ruptura a los adversarios de

España, que quienes entregaron la limpia Victoria de abril al comunismo internacional, sólo

son y serán los torpes compañeros de viaje de quienes aspiran a llevarnos a ta más férrea y cruel de las

dictaduras. La ambición política les ha cegado, el ansia inconfesable de poder les ha puesto, ofertantes,

ante el Movimiento Internacional Comunista. Pues bien, ya se han hecho acreedores a dos pagos: el

infinito desprecio de los españoles y, al final, el implacable desprecio de los propios comunistas.

Nosotros no somos enemigos de la democracia; pero queremos una democracia que nos dé unidad y paz,

trabajo y bienestar, y que cierre para siempre los viejos pleitos y ofrezca a los españoles la posibilidad de

una vida en común laboriosa y tranquila, justa y fecunda. La democracia que hoy se ofrece a los

españoles no ha impuesto más derecho ni más libertad que la del derecho a enfrentarnos los unos con los

otros y la impune y escalofriante libertad del terrorismo marxista. Nosotros no vamos a dejarnos engañar

por quienes nos invocan una libertad y una democracia que discurre por un camino que termina en los

tribunales populares y en (a legalización del terrorismo.

Por eso estamos aquí. Pero estamos aquí por eso y porque nos proponemos firmemente unir nuestras

voluntades y nuestros esfuerzos para evitar el aniquilamiento de España. Estamos aquí porque sabemos

que, unidos en el profundo respeto a la pluralidad que representa cada familia política nacional, seremos

fuertes para volver a reconstruir la España que ha sido destruida en tres años de pactos y de enjuagues, de

consensos y cobardías, de entreguismos y audacias irresponsables.

Estamos aquí porque queremos que de nuevo recobre el Estado las funciones que le son propias y se

imponga a sí mismo el deber de impartir justicia para evitar que crezcan las masas de desamparados, la

pobreza y el hambre. Queremos que el Estado vuelva a ser el ejecutor de empresas nacionales y no un

insólito ente pasivo de luchas y enfrenta-mientos entre hermanos. No os dejéis abatir ni por el desánimo

ni por la melancolía. Ni tenemos tiempo de desanimarnos, ni tenemos tiempo de recrearnos en la dulzura

de la evocación, del recuerdo, de la añoranza, o de la nostalgia. España será lo que nosotros queramos que

sea. Y nosotros, que la amamos con sentido de perfección, la queremos una, grande y libre.

España está en medio de la calle, vilipendiada por tirios y troyanos, ultrajada por turbas dirigidas y por

pasividades irritantes, desesperanzada y triste. Vamos a correr en su auxilio, en su defensa, en su ayuda.

Por eso estamos aquí. Si no nos animase el propósito de la unidad, de la hermandad y de la solidaridad,

tampoco tendría sentido que evocáramos ahora la figura de Francisco Franco, que quemó su vida, día a

día, en el servicio de España y del pueblo español, ni la de José Antonio, que, tras una noble predicación

de paz y de justicia, ofreció la suya en el oscuro patio de una cárcel por las ideas que predicó.

Aquí estamos para recoger sus ejemplos y sus conductas y para hacer de ellos una norma. ¡Basta de

quejas y de lamentaciones! ¡ Basta de amarguras y desesperanzas! España nos exige ponernos de pie y

ponernos en marcha. Nos sobran los tibios, los cobardes, los pusilánimes. Es la hora de los patriotas.

Es la hora de los españoles que no se arredraron jamás. Es la hora de rescatar para la historia futura a una

España que yace malherida y triste. No lo dudéis: España recobraré su pulso, su ánimo, su arrogancia y su

ejecutoria universal.

Españoles:

¡Viva .España! ¡Arriba España!

 

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