Autor: JASA. 
 Acto multitudinario de afirmación nacional en la plaza de toros de las Ventas. 
 El franquismo ha muerto. El pueblo ha sido engañado  :   
 (Blas Piñar). 
 El Alcázar.    11/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL franquismo no ha muerto por dos razones.

Primero, porque la obra del Caudillo está vigente, como lo testimonia la campaña de injurias y afrentas

orquestada ante la indiferencia del´propio Gobierno, que debería ser el más enérgico defensor de la

memoria del anterior jefe del Estado; y segundo, porque, aún desaparecido el Generalísimo, permanece el

símbolo, la idea, el testimonio, el talante, todo el bagaje de esfuerzo, dedicación y sacrificio plasmado en

cuarenta años de bienestar y progreso. Francisco Franco creyó que lo dejaba todo atado y bien atado, pero

la trascendencia de su figura no ha podido sobreponerse a la traición de sus colaboradores. A nosotros nos

corresponde demostrar, sin embargo, que Franco está vivo en el alma de su pueblo, del pueblo español".

Más de treinta y cinco mil personas aplaudieron enardecida-mente, con la pasión desatada de un pueblo

engañado que busca su renacimiento, la palabra cálida y el gesto vibrante y rotundo de Blas Pinar,

presidente nacional de Fuerza Nueva. La plaza de toros de las Ventas, hasta la bandera, fue escenario ayer

de una clamorosa lidia dialéctica en la que cuatro hombres del 18 de Julio, cuatro combatientes, cuatro

defensores de la España irrevocable demostraron que la Victoria no ha sido olvidada.

El acto de afirmación nacional en el que intervinieron además los tres candidatos de Alianza Nacional al

Senado por Madrid (González Bueno, Guinea Gauna y Duque de Tovar) tuvo, en consecuencia, este triple

significado: contra la demolición del Estado surgido el 1 de abril de 1.939; contra la reforma implantada

por Suárez a golpe de decreto-ley; y contra la usurpación del legado del Caudillo.

Entre continuos vivas a España y a Franco, el acto comenzó con la lectura ae una carta de José Antonio

Girón en la que disculpaba su ausencia por encontrarse en Santander y se identificaba con el 18 de Julio

"tan cobardemente abandonado a su suerte". También subrayó el presidente de la Confederación Nacional

de Combatientes su testimonio de fe en el futuro de España y en los ideales que consiguieron para nuestra

Patria su etapa más venturosa y pujante. Abrió el turno de intf rvenciones Alfonso de Figueroa y Melgar,

Duque de Tovar, que comenzó invocando el llamamiento del alcalde de Móstoles: "Españoles, la Patria

está en peligro. Acudid a salvarla". Poco o nada —afirmó— puede hacerse en una democracia liberal por

una España rota, pero, si Dios nos priva de la gloria del triunfo, no nos impedirá el honor de combatir por

España. Subrayó que no era un político profesional, pero que en la actual situación no caben inhibiciones

cómodas cuando la Patria en crisis reclama una comparecencia de todos. Los enemigos de siempre añadió

piensan que España está definitivamente vencida. Pero se equivocan. Nosotros les demostraremos que

sigue viva y palpitante el temple, el carácter y la personalidad de un pueblo que jamás fue sometido por

ninguna dominación extranjera.

Entre fuertes ovaciones tomó la palabra Pedro González Bueno Benítez, que contrapuso en primer

término a Largo Caballero y a José Antonio. El primero, solicitando la dictadura del proletariado.

El segundo, en la más radical contrapartida al marxismo. De la Falange, surgida de lo más esencial del

pensamiento hispánico y de una tradición bicentenaria surgió el Alzamiento que el 18 de Julio inició una

nueva andadura para España contando con el Caudillo como jefe y capitán. "Hablar ahora de España, sin

embargo, nos provoca tristeza, aunque no pesimismo. Tristeza porque la nación está siendo herida,

ultrajada. Y porque tenemos que recurrir el falso veredicto del voto para intentar liberarla."

Asimismo mencionó el artículo 2° de las Cortes, en el que se estipula que los procuradores no pueden

estar sujetos a mandato imperativo alguno. ¿Podrá decirse lo mismo —se preguntó— del nuevo

Parlamento? Con la democracia orgánica —prosiguió González Bueno— no había una oposición

convencional, es cierto, simplemente porque toda la nación estaba volcada en un sólo y explícito objetivo;

levantar España. Hero sí Había crítica constructiva y contraste de pareceres, de forma que no sufriera

mengua alguna la libertad de pensar y de obrar con respeto a los demás.

Francisco Guinea Gauna, en tercer lugar, provocó el entusiasmo y la emoción de los millares de asistentes

evocando la participación de las fuerzas nacionales en la Guerra de Liberación. Así, enumeró la gesta de

cada una de las nueve hermandades que forman un círculo de hierro en la Confederación Nacional de

Combatientes en comunión directa con los afanes de las Fuerzas Armadas. Alféreces provisionales,

siempre en vanguardia; sargentos, hombres del pueblo; requetés, la generosidad plasmada en sangre; la

Legión, ni un retroceso; marineros voluntarios, los suplentes de la oficialidad de la Armada asesinada por

el marxismo; División Azul, la pasión sin fronteras... Entre ovaciones al Ejército, Guinea Gauna recordó

la dimisión del almirante Pita da Veiga, que fue coreado por los millares de asistentes, poniendo de

relieve que el causante y responsable de tantos crímenes, Santiago Carrillo, volvía a enarbolar la bandera

de la venganza desde la más absoluta impunidad. También tuvo emotivas frases de recuerdo para los

caídos de Para-cuellos, que constituyen una lección rotunda de los auténticos métodos del comunismo, y

mencionó una frase de Carjos III: "Gobernar no es transigir". La transigencia de este gobierno —añadió—

está costando un raudal de sangre a los servidores del orden público, que demuestran cotidianamente la

grandeza de su misión". Pero los mayores aplausos se produjeron, con la mayor parte del auditorio en pié,

cuando Guinea recordó las palabras de un ilustre capitán de navio, sancio-• nado por gritar "por encima de

la disciplina está el honor".

En medio de un griterío ensordecedor inició su intervención Blas Pinar, que fue riguroso e incisivo en sus

términos. Denunció que tras la muerte del Caudillo España se encuentra en una coyuntura de peligro y

riesgo, provocada por la dejación y el abandono de los principios inspiradores de la Cruzada a manos de

un liberalismo vergonzante y sumiso. Afirmó que, si se afirmaba desde el propio Gobierno que Franco era

irrepetible y constituía una figura descomunaj de nuestra historia, cómo permitía que la memoria de un

Jefe de Estado fuera ultrajada y vilipendiada impunemente. También dijo que el progreso, el bienestar y

el desarrollo alcanzado por el pueblo no eran una casualidad: eran consecuencia directa de la gestión del

Estado Nacional y de la doctrina de la Falange y de la Tradición, utilizadas por el Generalísimo para

levantar una nación en ruinas.

"El pueblo ha sido engañado —subrayó Blas Pinar— por un Gobierno que prometió continuidad en el

referéndum y ha legalizado el Partido Comunista". Mencionando los orígenes de la situación actual, se

refirió al asesinato del almirante Carrero Blanco, hombre designado por Franco para asegurar la transición

sin ruptura. Tras su asesinato —señaló— el Régimen, herido de muerte, entró en agonía. Los serviles se

aprovecharon de la debilidad y vejez del Caudillo para montar el programa fantasma del 12 de febrero, lo

que alentó más todavía la ola de terrorismo, como la masacre de la calle del Correo. De esta forma, desde

la propia. debilidad del Régimen empezó e! cambio con la claudicación manifiesta del primer gobierno de

la Corona acelerada y culminada con el primer ministro Suárez a pasos agigantados. Asimismo Pinar

puso de relieve que un Gobierno que reconoce la huelga es porque carece de política social para resolver

los problemas laborales. Que cuando el gabinete Suárez afirma decir no aj terrorismo y al mismo tiempo

libera a los terroristas cae en una contradicción sangrante. Para terminar, puso de relieve que Fuerza

Nueva se movía en el más severo respeto a todas las opciones para hacer valer la suya: la reforma

perfectiva desde los Principios del Movimiento y las Leyes Fundamentales promulgadas por Franco.

El Estado del 18 de julio -^-subrayó Pinar— necesitaba, es cierto, una reforma, sobre todo, para

purificarle y separarle los residuos colgados por los últimos gobiernos distorsionando su auténtico

significado, su dimensión real de futuro. Por eso, no queremos esta reforma. Queremos el

perfeccionamiento del Régimen, y no su liquidación.

Una estruendosa ovación cerró la intervención de Blas Pinar, mientras numerosas banderas nacionales, de

la Falange y del Requeté ondeaban en las gradas. Acto seguido se cantó el Oria-mendi y el Cara al Sol,

escuchando por último en silencio el himno nacional. La ingente multitud que llenó ruedo y gradas inició

a continuación una manifestación desde la plaza de las Ventas discurriendo por diversas calles de la

capital hasta el palacio de Oriente, donde se dispersó, tras entonar diversas canciones. Al paso de la

manifestación numerosos transeúntes coreaban los gritos de los participantes, entre los que figuraban

algunos soldados de uniforme. La Alianza Nacional del 18 de julio se ha ganado un pleno en un acto tan

multitudinario como rotundo en sus afirmaciones, donde ha quedado claramente de manifiesto que la obra

de Francisco Franco no es un capítulo cerrado de nuestra historia.

Unas treinta y cinco mil personas demostraron ayer con su presencia que el Estado del 18 de julio y la

obra del Generalísimo constituye una colosal convocatoria de futuro en paz, orden y justicia.

11 —JUNIO—1977

 

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