La monarquía que instauró Franco     
 
 El Alcázar.    18/05/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA MONARQUÍA QUE INSTAURO FRANCO

LA cesión de los derechos dinásticos del conde de Barcelona a su hijo, el rey de

España, ha significado e! último acto de la instauración de la Monarquía, realizada por el

generalísimo Franco como culminación de la obra institucional, iniciada el 18 de Julio de 1936

con el Alzamiento nacional que liberó a España tras una guerra victoriosa, de! separatismo

que internaba deshacerla y del comunismo que pretendía esclavizarla.

El proceso de instauración de la Monarquía era, como dijo Franco a las Cortes el 22 de julio de

1969, al proponer al entonces Príncipe don Juan Carlos de Borbón como sucesor en la Jefatura

del Estado a título de rey, "de una lógica abrumadora" que resumió con estas palabras: "La

República que va de abril de 1931 a julio de 1936, compendiaba en sí todas las alteraciones,

revoluciones, anarquías y desenfreno de la etapa que le precedió. En poco más de cinco años

tuvo dos presidentes, dieciocho Gobiernos, una Constitución continuamente suspendida,

persecución religiosa perenne, incendios ~dé conventos e iglesias, constantes movimientos de

perturbación del orden público, apertura al comunismo, intentos de separación de dos regiones;

sucesos que. culminaron en el asesinato, por orden del propio Gobierno, del jefe de la

oposición parlamentaria, señor Calvo Soteío. El balance no pudo ser más trágico".

El panorama nacional, cuando Franco propuso a las Cortes la instauración de la Monarquía en

la persona del actual Rey, caracterizado por el orden, la ley, el progreso la convivencia y la

justicia, hacía resaltar, en todo su valor las razones de preferir la Monarquía tradicional

española. Una Monarquía en la que no era posible que se repitieran ninguno de los males que

acompañaron a la República.

Reviste especial relieve el preámbulo de la Ley de instauración de la Corona, en el que se

justifica la solución adoptada con el siguiente párrafo:"Por todo ello estimo llegado el momento

de proponer a las Cortes Españolas como persona llamada en su día a sucederme, a título de

Rey, al príncipe don Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien tras haber recibido la adecuada

formación oara su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos ha dado .pruebas fehacientes

de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los principios del Movimiento y

Leyes Fundamentales del Reino".

El nombramiento, como es lógico, requería la previa aceptación del designado y el juramento

ante las Cortes en sesión Solemne presidida por el Jefe del Estado. Así se hizo, siendo la

formula del juramento la siguiente: "Juro lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a

los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales def Reino".^ Juramento

que fue reafirmado por el entonces Príncipe en las palabras que pronunció en aquel acto

solemne. Dirigiéndose a Franco, manifestó: "Mi general: Desde que comencé mi aprendizaje de

servicio a la Patria me he comprometido a hacer del cumplimiento del deber una exigencia

imperativa de conciencia. A pesar de los grandes sacrificios que esta tarea pueda

proporcionarme, estoy seguro de que mi pulso no temblará para hacer cuanto fuera preciso en

defensa de los Principios y Leyes que acabo de jurar".

En esta hora de alegría para la Monarquía hemos creído de justicia tener un recuerdo para el

victorioso Caudillo que hizo posible su instauración.

 

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