Hacen falta sacerdotes     
 
 ABC.    16/03/1960.  Página: 58. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

16 DE MARZO DE 1960.

HACEN FALTA SACERDOTES

Cuando a fines del siglo pasado, en 1885, el Papá León XIII erigió á Madrid en

diócesis,´ su población era aproximadamente de 650.000 habitantes. Hoy, setenta

y cinco años dsspués, en los límites diocesanos viven mas da 2.200.000 fieles.

La grey ha crecido, pues, a un rítalo vertiginoso, y las necesidades pastorales

se han multiplicado. Hoy, sinjeiíIBargp, un hecho comprobado, incpntt-óvertible:

la curva d? ´,ordénaciones sacerdotales, ascendente hasta 1964t inició entoness

un descenso. Por otra vprt, y Pese al ritmo creciente de. vocaciones, no se ha.

conservado una ´adecuada proporción. El. abismo abierto es prácticamente

impo3ibl5 de llenar, aunque con el decidido esfuerzo dé todos puede achicarse:

Entre 1835 y 1920 áumen´tarbn.íós habitantes de la provincia de- Madrid en ´un

64 .por 100* ías ordenacionss sacerdotales lo hicieron solamenté en .un ,25 .por

100. Se registra .,úh :nüfevo incremento de poblacion del 47 por 1QÓ ehtre 1920.

y. 1936, y´ di^áolñüyé eV húmero ´dé ordenados ,en un 20 por 100. En la,

siguiente etapa, 1940-1958, crece dé huevo la población ´en un 30 por 100. En

cuánto al número de. sacerdotes se alcanza la cifra • media, más alta dé,

orüsriaciones en 1954, con 36,2, para re´ducirsó- luego paulatinamente hasta

llegar ´,,a 27,5 en 1958. Las previsiones1, ¿oh, también netamente

desfavorables. Éste decrecimiento se mantendrá al menos .hasta él 1964.

Aunque este conjunto, de cifras refleja claramente la existencia de un

desequilibrio difícil de remediar,´hay otro .fafetor que no puede ni debe

echarse en .Olvido: las bajas que la muerte, las eníerm´éfládes y otras

circunstancias producen en ´el cle, ro. La crisis´fue particularmente aguda en

el trienio -1936-39, como consecuencia de la guerra, -que c´ejó desguarnecidas

un elevadísimo porcentaje de parroquias españolas, y muy concretamente de las

encuadradas en la diócesis madrileña.

Lo cierto es que, para, no remontarnos a una .época demasiado lejana, ,.éñ

,1920, haos sólo ocho lustros, habla en; Eápaña 34.420 sacerdotes para veintiún

millones de habitantes. La proporción era, pues,, de 619 personas por cada

ministro de Dios. En 1957 la población española era superior en dieciocho

millones; él liúmerb dé sacerdotes era sólo de 23.372, de modo que cada uno de

ellos tenía que cubrir lks.; necesidades espirituales y religiosas de 1.264

almas. A la luz de estas cifras puede verse un panorama desconsolador. Por otra,

parte, la complejidad de la vida moderna hace mucho más difícil y penoso el

ejercicio del ministerio sacerdotal, si bien ste dispone de más medios

materiales para ello. Algunos párrocos tienen a su cargo dos o tres

colectividades, separadas entre sí por kilómetros de camino seco, y polvoriento.

Su celo y la ayuda de Dios les

gran esfuerzo fisico Y sus fieles están atendidos.

Este, es la situación, presentada en toda su desnudez para ique nadie, ni.

el´más ciego, pueda dejar dé contemplarla. Próxima ya la festividad d^ San José,

fecha señalada para, celebrar el Día del Seminario, conviene recordar uñas

palabras del Papa Juan XXIII en su Encíclica "Sacerdotii Nostri Primordía":

"Cuando desde esta´cúspide del supremo pontiñcado, donde la divina providencia

nos ha Querido colocar, consideramos, la inmensa expectación´de las aliñas, los

graves problemas de la evangelización en .tantos países´y las necesidades

religiosas -dé las poblaciones cristianas, siempre y por´ doquier se presenta

ante nuestra mirada la figura -del sacerdote. Sin. él, sin su acción cotidiana^

¿qué sería de las iniciativas.

Incluso las más adaptadas a las necesidades de la hora presente?? ¿Qué harían

tamttién los~ más generosos, apóstoles del pecado?".

 

< Volver