La importación de automóviles y un "remitido" a ABC     
 
 ABC.    14/05/1960.  Página: 67-68. Páginas: 3. Párrafos: 8. 

LA IMPORTACIÓN DE AUTOMÓVILES Y UN "REMITIDO" A ABC.

Un ´^Remitido" publicado en,A B C "soy bre importación de automóviles" ha

provocado en numerosos lectores una reacción unánime de repulsa a aquel texto".

Cada día llegan a nuestra Redacción cartas de protesta y expresiones de

indudable disentimiento con las afirmaciones del "Remitido", cursado, como

todos, a través de la Administración.

"Es de todos sabido —nos escribe, don E. GAS.— las penalidades .que´en España

hemos tenido que pasar para adquirir un coche de primera mano fabricado aquí, y

a cuánto hemos tenido que someternos en las desmesuradas exigencias de dichos

fabricantes. Primero, pasar un verdadero suplicio para que admitan la instancia;

luego, con las actas notariales, declaraciones juradas, depósitos previos, etc.,

para

en el mejor de ros casos, y si se consiguió una buena influencia, recibir al

cabo de muchísimo tiempo (a veces hasta tres años) la notificación de

adjudicado^ de un automóvil; entonces no queda más que la .sorpresa de esperar

el color del que se dignen concederle, pues ni, aun ahora es permitido al

comprador escoger" este detalle, que tiene su importancia.

Con la reciente disposición—añade nuestro comunicante—, amparada en los

convenios internacionales, y a pesar de que los vehículos de importación van a

ser cargados en un 116 por 100—«ien de los nuevos aranceles y 16\ por consumo de

lujo—, a .muchos españoles nos parece que, por fin, ha llegado el momento de que

exista libertad de comercio, aunque sea contro-" lada, en ésta importante rama

industrial; "y muchísimos españoles que hasta la fecha no han podido adquirir su

coche pueden ahora aspirar a él. Si en España, a pesar de la extraordinaria

protección oficial a esta industria de la automoción, no son capaces de competir

con la industria extranjera ni en calidad ni. en precio, vale más, señor

director, que esos 30.000 obreros de que habla el "Remitido", y esos 400.000

metros cuadrados de fábrica sean dedicados a otra actividad más productiva para

los intereses de la nación, sin olvidar en ningún momento los extraordinarios

beneficios que el capital empleado en dicha industria ha percibido; beneficios

que bien podrían ´compensarse ahora con los perjuicios que empiezan .a prever."

Por su parte, don F.´ O. P. nos dice, entre otras cosas, que "no estaría demás

una encuesta sobre el particular para que hablen los compradores de coches

nacionales acerca de si están o no satisfechos del servicio, de los precios y

del trató que en las fábricas y representaciones oficiales han dado y dan a los

clientes". Y añade: "En mi entender,´si´el director general de Comercio Exterior

no ha comunicado aún a las fábricas la decisión de importar automóviles, debe

hacerlo cuanto antes en razón de -que es la única industria floreciente que no

se ha molestado en estudiar la estabilización." Y concluye: "Es, pues, muy de

actualidad y estaría mejor decir—en vez de lo que Se ha dicho en ese "remitido"—

que "en vista de la próxima imporr tación de vehículos, la industria nacional

rebaja los precios en equia,por ciento, además de aumentar la producción para

atender a la demanda".

Y don J. J. M. A. nos´ concreta: "Con cierto asombro y no menor extrañeza he

leído el "remitido". Me llamó la atención, sobre todo, un párrafo que concierne

a la afirmación de que "en 1960 se logrará! una producción de 60.000 vehículos,

cantidad que es sobradamente suficiente para atender la actual demanda." Se da

el caso—añade nuestro comunicante—de que yo, interesado en la adquisición de un

vehículo nacional, he pretendido en dos ocasiones solicitarlo de la casa

constructora, manifestándome que "está cerrado ,el cupo de peticiones" y que

"ahora se están suministrando los .pendientes de entregar (alrededor de diez o

doce mil), por lo que hasta octubre o noviembre ,no saldrán nuevas

instrucciones.

Mientras tanto concluye el señor M. A."—el mercado negro está .sobradamente

abastecido´de este tipo de coches utilitarios".

Suspendemos con estas tres la transcripción de textos espontáneos llegados a

nuestra Redaccien; todos los muchos ´recibidos coinciden´en lo mismo: que la

importación de automóviles debe ´hacerse para satisfacer-la demanda; que la

producción nacional no ha sido, ni es, todo lo intensiva que la demanda exige;

que la consideración hacia el cliente, futuro o presente, por parte de las^

fábricas españolas y de sus representaciones oficiales, no es todo lo correcta

•que seria de desear, y que una "libertad vi-.gilada" en esta, importante rama

del comercio y´de la industria favorecería a, todos; a los usuarios-de vehículos

y a tos construc• tares, que, a su ves, buscarían por los caminos de la

competencia .lícita, y no del proteccionismo, la mejora de sus servicios y

productos.

.; Por último, a título meramente informativo, diremos que los gravámenes-

arancelarios y fiscales qitese-cargan sobre cada automóvil son: del 23 por 100

en Estados Unidos; ¿el 67,80. en Francia; del ,6o, en Italia; del 27,6, en

Francia, y del 10 por 100 en Inglaterra. Así, ´pues, nuestro no no es, r.i mucho

menos, exagerado, tomando coma módulo el de Gran Bretaña, de la que sólo nos

distancia un .siete por ciento, y muchísima tradición en la industria del

automóvil, apreciada en todo el mundo.

 

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