Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   Una Feria en pleno desarrollo     
 
 Ya.     Páginas: 1. Párrafos: 3. 

UNA FERIA EN PLENO DESARROLLO

Por Manuel Vígil y Vázquez

EN la présente ocasión, la Feria barcelonesa no sólo se desparrama por la vía

pública, como´ anotamos al dar cuenta de su inauguración, sino que también trepa

hacia el Palacio Nacional por las escalinatas que bordean la cascada que de

aquél desciende, y que, desde lejos, desde la entrada por la plaza de España,

parece que vierte en el gran surtidor de Buigas. Pero esto último es sólo una

ilusión óptica, ya que donde vierte la cascada es en un estanque muy retrasado

con respecto al pilón, extraordinario pilón del extraordinario surtidor.

Lo curioso es que este desbordamiento de la Feria coincide con la inauguración

del Palacio de las Naciones y del Palacio Ferial, que, en realidad, forman un

todo y con los que la superficie de exhibición aumenta en quince mil metros

cuadrados. Esto supone, en plata, que en los últimos diez años, en los que YA

viene dedicando un suplemento especial a esta verdadera Feria Mayor de España,

ha habido un estirón superior al 50 por 100 si nos atenemos al hecho de junio;

probablemente del 100 por 100 si miramos que desde el año pasado cada vez hay

más ferias en Montjuich, ya que a la general de este mes hay que sumar las

monográficas que o se han desgajado de ella se han creado nuevas, como las de

la Confección, Hogarotel, Maquinaria Textil y Turismo y Deporte, a las que hay

que añadir el próximo otoño la I Lonja Textil y el I Salón de la

Imagen. Estamos en el camina de feria todo el año; y cuando no feria,

congreso, o ambas cosas a la vez. El Palacio de las Naciones permite tales

realizaciones, y, además, en lo que a congresos respecta, es uno de los quince o

veinte países de todo el mundo que han conseguido una calificación internacional

al respecto.

HARÍAN FALTA DOS

Sin perjuicio de que en otro lugar de este número se dedique atención particular

a este palacio, lo primero que se le ocurre a uno es que habría que haber

construido dos Palacios de las Naciones o haberlo hecho el doble de lo que es.

Porque, en realidad, dentro del Palacio de las Naciones tan sólo han cabido los

pabellones de Alemania, Checoslovaquia, Francia, Gran Bretaña, Rumania, parte

del Japón, Dinamarca, Austria y Polonia, aparte otros más representativos que

comerciales, como el hispanoamericano- y el afroasiático. El Japón por ejemplo,

tiene su pabellón en la plaza de España, bajo la columnata a lo Bernini que es

la fachada principal de la Exposición, ayer; de la Feria, hoy. Norteamérica

ocupa gran espacio en el palacio número uno; Suiza exhibe sus productos en el

palacio central; Bélgica, que se ha destapado este año con un gran pabellón, ha

levantado su tienda en el exterior, junto al pabellón de Italia, que, como

construcción, sigue siendo de las más importantes del conjunto, y marcó el tono,

el estilo que va adquiriendo el recinto de Montjuich a partir de la reforma del

dicho palacio número uno y de la construcción de los tan flamantes ahora

inaugurados. Y seguro que si miramos bien, todavía encontraremos más pabellones

extranjeros fuera del Palacio de las Naciones para ellos construido.

 

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