Autor: Svodoba, John. 
 El arte de tejer. 
 La "roba de llengües" de Pollensa     
 
 Ya.     Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL ARTE DE TEJER

La "roba de llengues" de Pollensa por John Svoboda.

TREPANDO por una antigua calleja de desgastados peldaños de un pueblo caluroso y

polvoriento puede hallarse de pronto el visitante ante uno de estos lugares, tan

raros de encontrar, que se diría el tiempo no ha pasado por ellos. Herencia e

historia no se encuentran a menudo en una misma linea de recepción, y solamente

una persona guiada por la sensibilidad, la percepción y la consabida dosis de

curiosidad puede encontrar lo inesperado. Lo inesperado en la ciudad de

Pollensa, en la isla de Mallorca, es una próspera industria textil. Es la misma

industria que se hizo famosa por todo el mundo y que alentó a un poderoso gremio

de tejedores ya en en el siglo XIV. Fue aquí, en la antigua Pollentia romana,

fundada por Quintus Cecilius Metellus en el año 121 a. C., donde se hacían los

más finos tejidos de la Roma imperial: la túnica purpurea de los senadores

romanos, la "toga praetexta" que, según cita Virgilio, usaban la "juventud de

oro" y los magistrados en las ceremotdas públicas. Dice Strabo que el mismo Cayo

César adoptó la "laticlavia" diseñada en Pollensa.

La industria textil de Pollensa data de la Edad Media. Aunque interrumpida por

la guerra civil española, fue restablecida por el artista Martín Vincéns y su

esposa, ambos descendientes de una antigua familia de tejedores de Pollensa.

Incorporando la tecnología y la química modernas en el proceso de tejedura y, al

mismo tiempo, conservando la individualidad del trabajo, la tarea del señor

Vincéns resulta muy personal. Emplea la antigua muestra de las "llengües"—el

tema de las "lenguas de fuego"—, que fue introducida en la industria textil de

Pollensa por los moros. Hoy, como en Ja antigüedad, la parte básica de la

industria es manual y las características artísticas están cuidadosamente

conservadas.

Puede parecer paradójico, pero el proceso de tejedura de la "ropa de lenguas" es

completamente diferente del que se sigue en la tejeduría normal. La urdimbre se

prepara primeramente con una clase de algodón blanco, al que llaman "algodón

americano". Luego lo separan del marco de urdimbres y se tiñe el algodón a mano,

cogiendo en cada mano una sección de los cabos a una distancia aproximada de

unos treinta centímetros. La sección que queda entre las manos se sumerge luego

en el tinte. El resultado es un algodón blanco y teñido, es decir, con espacios

blancos y otros de color intensificado. Se´ usa indanthren, un colorante alemán

de cualidades especiales.. Los colores son intensos y puros. Esta técnica de

teñir los hilos por secciones es extremadamente difícil. Cuantos más colores

tiene el diseño, mayor la habilidad requerida.

Una vez teñido, el algodón se cuelga a secar. Luego fie hace la composición de

la tela que va a tejerse.

Los hilos de algodón teñidos se vuelven a colocar en el marco de urdimbres; el

diseño se crea tirando, a mano, de cada uno de los cabos para formar la

composición diseñada inmediatamente antes de arrollarlos al carrete del telar.

Esto produce un sutil dibujo de lineas de color desiguales y

 

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